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Fundamentar - Lecturas Recomendadas https://fundamentar.com Tue, 03 Oct 2023 18:30:52 -0300 Joomla! - Open Source Content Management es-es Reescribir la historia https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6786-reescribir-la-historia https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6786-reescribir-la-historia Reescribir la historia

Con la proa puesta al debate del domingo 1º de Octubre en Santiago del Estero, los tres candidatos más importantes sobrellevaron la última semana de setiembre con distintas estrategias de campaña. Javier Milei se “guardó” por unos diez días. Su equipo de comunicación no resultó nada preciso en explicar las razones, en una semana en donde el ministro de Economía debía, de acuerdo a lo establecido por ley, dejar de realizar anuncios de cara a la gestión, cuestión que ha resultado fundamental para que Sergio Massa haya comenzado a aparecer competitivo, mientras que Patricia Bullrich, a la vez que se muestra con el conjunto de gobernadores e intendentes electos del propio espacio, lucha denodadamente para que el mismísimo Mauricio Macri cambie su estrategia política de desgaste interno a los propios y a los no tan propios.

La ausencia del economista, sirvió para hacer visible a parte de la estructura política que, se da por descontado, se referencia en su conducción y el resultado dejó varios elementos a la vista. Uno de ellos, su forma de entender los hechos sociales y políticos que brindan los procesos históricos. Recorrido por días donde algunos desean reescribir la historia de una forma muy particular. Pasen y vean. Están todos y todas invitadas.

En el día a día de la política, mucho más en la cotidianidad de una campaña electoral, los espacios se ocupan. A fuerza de apoyo mediático, inteligencia discursiva y votos en las urnas, Milei supo ganarse una centralidad que no siempre se puede mantener de manera constante y el efecto sorpresa parece estar pasando. La dolarización, la utilización de vouchers para la educación o la dinamita sobre el Banco Central hace un tiempo que dejaron de ser novedad en el formato de la promesa. La campaña atraviesa esa etapa donde, con los candidatos ya consolidados, empieza el período de re pregunta del cómo hacer aquello que se promete. Podrá hacerlo la prensa especializada en el mano a mano de una entrevista o será el mismo electorado quien busca los canales apropiados para descubrir el cómo se hará de aquello que pueda interesarle.

Cuando, en un contexto como el descripto, un dirigente se guarda (por las razones que fueren y más allá de las operaciones que desarrollen para explicarlas), ese espacio debe ocuparlo alguien propio que represente de alguna manera las formas y el fondo del proyecto.

En la semana que pasó, resulta indistinto descubrir si fue planificado, producto de las carencias, las casualidades o las causalidades, el espacio libertario se vio representado por tres referentes que fueron más allá que el propio líder en esto de cuestionar ciertos procesos históricos: si Milei puso el inicio de los males argentinos en la implementación del voto libre, secreto y universal que consagró a Hipólito Irigoyen como el primer presidente elegido a través del voto popular, sus acólitos fueron mucho más allá en el tiempo y en lo conceptual.

Rodrigo Marra, candidato a Jefe de Gobierno porteño, en un formato casi adolescente, reivindicó el españolismo como algo bueno per se, no le prestó demasiada atención al genocidio perpetrado por la conquista, criticó la mirada con la que ha trabajado el Canal Paka Paka el proceso y, con sus dichos (aparentemente se lo contó la madre que es profesora de historia), terminó referenciando al espacio individual, íntimo y privado como una fuente superior del saber.

Emilio Ocampo, asesor del candidato libertario e hipotético presidente del Banco Central, cuestionó la figura de José de San Martín, negándole la idea de paternidad de la Patria, “ya que nos abandonó” y como todos sabemos un buen padre no abandona a sus hijos. Aquí prevalece una doble deslegitimación a todo lo que el correntino expresa: a la idea de lo que representa su figura como artífice de una América independizada y al mito fundante de una argentinidad que supo retratarlo de diversas maneras, sea desde el héroe impoluto o desde el reflejo de un hombre imperfecto pero con un definitivo compromiso con la tierra que había nacido. Tal vez habría que ahondar en ciertos lazos familiares de Ocampo que, a la sazón, resulta descendiente directo de Carlos Alvear, enemigo político de San Martín.

Por su parte, el economista Martín Krause, supuesto referente del área de educación del mundo libertario, planteó la irresponsable, estigmatizante y provocadora pregunta sobre si no hubiera sido mejor que a la Gestapo la integrasen argentinos. Afirmó: “Porque en vez de matar 6 millones de judíos hubieran sido menos. Hubiera habido coimas, ineficiencias o se hubieran quedado dormidos, pero eran alemanes. Ese fue el problema que hubo”. El comentario recibió cuestionamientos de todo tipo y color pero refleja, antes que nada una forma, bastante cínica por cierto, de concebir la vida comunitaria.

Los tres ejemplos sirven para preguntarnos si los integrantes de este libertarismo del siglo XXI son ignorantes o negadores. Si son brutos o perversos. O sí, en definitiva, no son un poco de cada una de esas cosas. En esta forma de abordar la historia, aparecen dos diferencias de grado con lo que hemos conocido hasta el presente.

En lo reciente, el macrismo que resulta primo hermano de ciertas formas del libertarismo, ponía el foco de nuestros problemas en la irrupción del peronismo como hecho social, económico y político. El quid de la cuestión radicaba en los 70 años de vigencia del movimiento fundado por Juan Perón y Eva Duarte. El kirchnerismo, como el mejor y más actual alumno de esa prosapia, debía ser extirpado de la vida social argentina. Era (y es) la lógica del enemigo presente.

En el Macri iletrado, tan digno representante de la derecha actual y tan contrapuesto a la de los comienzos del siglo XX, anida por su origen un desprecio de clase y un rencor añejo, el cual se apalanca en la fachada de una posmodernidad que habría permitido cierto desarrollo humano producto del ADN de otras nacionalidades y etnias.

En lo más antiguo, fue el llamado revisionismo histórico el que puso blanco sobre negro en la forma de entender los hechos del pasado, en encontrar lo que se había ocultado y en reivindicar muchas formas que avergonzaban a nuestras elites. Así descubrimos por ejemplo, que San Martín era mestizo, que Belgrano ya no fue sólo el creador de la bandera sino un hombre con una convicción tal que, siendo abogado, la coyuntura y sus convicciones lo llevaron a convertirse en militar, y que en el norte del país un hombre de la talla de Martín Miguel de Güemes había sido fundamental en la consolidación del proceso independentista.

Pero en esas diferencias irreconciliables, la historiografía mitrista y la revisionista, ponían el eje en algún punto común. El período que va de mayo de 1810 a julio de 1816 podía ser interpretado de múltiples maneras, pero existía un consenso mínimo en una idea de argentinidad.

En su mirada sobre lo histórico para, de alguna manera, poder explicar el presente, el libertarismo argentino niega cualquier tipo de coincidencia preexistente. Ya no se trata sólo del negacionismo de Victoria Villarruel y de su militancia para reivindicar el terrorismo de Estado como forma de disciplinamiento colectivo, sino de reescribir y dar otra impronta a una historia sobre la que existían mínimos consensos.

En los tres ejemplos de la semana y en su relación de parentesco con el macrismo, lo que subyace es una especie de construcción de sentido sobre la inevitable e irrefrenable fatalidad argentina, fenómeno de construcción discursiva y política que no es nueva, pero que en los tiempos de ciertas derechas fulgurantes, cobra nuevos sentidos.

Sobre el 120% de inflación anual, o sobre el 40% de pobreza que se confirmó esta semana, se monta un sentimiento de vergüenza de lo que somos y de lo que no pudimos ser que intenta borrar cualquier vestigio de cosa común que nos sintetice. En este sentido, la tensión de la díada casta/no casta, opera antes como instrumento electoral que como posible ordenador con un principio de justicia de vida social. Basta ver los lineamientos políticos que ha ido construyendo Milei en este último tiempo entender el carácter relativo de la grieta que propone.

Queda por insistir entonces, en la infatigable tarea de estar atentos. El andamiaje libertario no opera exclusivamente sobre la hipotética efectividad de sus delirantes propuestas sino que, previamente, deberá deconstruir una forma de entender aquello que hemos sido en el pasado antiguo y en el reciente. Sus promesas no se asientan sólo en la necesidad de barrer con todo lo que, supuestamente está mal, sino que necesita de un anclaje conceptual que le dé sentido en una historicidad donde habríamos hecho todo mal. La culpa como motor justificador de las transformaciones que nos harían volver, tal el deseo del libertarismo, a un estado casi precapitalista. Si algo ha tenido de bueno la coyuntura de este electoral 2023, es que ha mostrado claramente la especificidad de algunas propuestas ideológicas. La verdad está al alcance de la mano. Sólo queda saber interpretarla en términos políticos.

 (*) Analista político de Fundamentar - @miguelhergomez

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hola@fundamentar.com (Miguel Gómez (*)) Opinión Sun, 01 Oct 2023 09:14:08 -0300
Desunidos por el cambio https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6785-desunidos-por-el-cambio https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6785-desunidos-por-el-cambio Desunidos por el cambio

"Yo no le canto a la luna,
porque alumbra y nada más.
Le canto porque ella sabe,
de mi largo caminar…"

Atahualpa Yupanqui

En otro contexto, el triunfo electoral que obtuvo Juntos por el Cambio en las elecciones chaqueñas del domingo 17 de setiembre, de cara al 22 de octubre, debía servir como una especie de apuntalamiento de la candidatura nacional de Patricia Bullrich, lo cual podía sumarse a lo acontecido en Santa Fe hace apenas dos semanas atrás y a lo que seguramente sucederá el día 24 en la provincia de Mendoza, donde se da por favorito a Alfredo Cornejo para ser el nuevo gobernador. Pero no todo es tan lineal en la política y mucho menos en un país como la Argentina, sintetizado en este 2023 tan particular. Suelen pasar cosas: los éxitos no son necesariamente trasladables a terceros y ciertos principios de unidad parecen resquebrajarse con el devenir de los días. Esta incipiente primavera ya dio algunas señales en ese sentido. Pasen y vean. Son todos y todas bienvenidos.

Juntos por el Cambio alcanzó un triunfo resonante en la provincia de Chaco: ganó en primera vuelta alcanzando el 46% de los votos y destronó del poder al peronismo luego de 16 años de gestión de éste último, donde el actor principalísimo fue el derrotado Jorge Capitanich. El ganador, Leandro Zdero, resulta un radical de pura cepa que viene a completar una seguidilla de victorias que no eran tan seguras allá por el mes de marzo, cuando comenzaron las distintas elecciones provinciales.

Rápidamente viajó Bullrich para formar parte de las celebraciones. Insistió con la eliminación del kirchnerismo, lo cual, como en cada una de las ocasiones anteriores, fue celebrado por los asistentes al comando de campaña, pero, debe decirse, hay algo que subyace en la relación con su electorado, que no le permite a la ex ministra de Seguridad, apropiarse de esos climas electorales de las provincias. Al respecto podemos imaginar varias hipótesis. Repasemos.

https://twitter.com/LeandroZdero/status/1703609882413301937

La primera refiere a la emergencia de Javier Milei a nivel nacional. Si, como el común de los analistas y dirigentes parecen sentenciar, el libertario es el emergente de cierto hartazgo social, debe insistirse con que esa situación se circunscribe al plano nacional y no a las provincias, donde los partidos políticos tradicionales que han actuado en el rol de opositores, han sabido seducir a un electorado que los ha reposicionado en el manejo de la gestión en no pocos estados sub nacionales, y donde prevalecen dirigentes de origen y prosapia radical.

A partir de esto, y sin traslación de votos, más allá de las estrategias comunicacionales en cada domingo victorioso, la segunda hipótesis plantea que asistimos, cuanto menos y en el mejor de los casos, a un proceso de inicio de una transición que trastocará la centralidad política de Juntos por el Cambio. Y lo planteamos en esos términos porque, suponiendo que Jorge Macri prevaleciera en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (los partidos nunca se ganan antes de jugarlos), al PRO, en un escenario de derrota nacional y con un Mauricio Macri profundamente desgastado, no le quedará ninguna referencia institucional de peso reconocido para la discusión del poder interno, más allá de la importancia que termine teniendo en el plano legislativo.

También aquí las diferencias comienzan a ser más evidentes y un buen ejemplo de ello lo tuvimos en la última semana con el tratamiento legislativo que propone la eliminación de ganancias para los trabajadores. Si bien Juntos por el Cambio votó como un solo bloque (103 votos negativos), los distintos criterios quedaron a la vista con la aceptación a dar quorum de parte de un grupo de diputados radicales que se referencian políticamente con Martín Lousteau y que en la Cámara Baja conduce Emiliano Yacobitti.

El éxito político para el oficialismo operó en un triple sentido: ganó centralidad política (se discutió de lo que el peronismo quiso en el marco de la campaña), el proyecto alcanzó una mayoría de 135 votos en el recinto y, partido en sus opiniones, el bloque amarillo debió explicar, porqué negaba una baja de impuesto que hasta hace días reivindicaba y que era una vieja promesa de campaña a un sector que es la base de su electorado.

https://twitter.com/gerpmartinez/status/1704309454009725005

La gran pregunta/apuesta para el tiempo que viene, es qué pasaría con la fuerza cambiemista si se produjera una derrota que ubique a Bullrich en el tercer lugar, alejándola del ballotage de noviembre. ¿Prevalecerá la idea de unidad con una reestructuración de las conducciones (por ahora ninguno de los triunfadores radicales de las provincias, tiene proyección nacional) o asistiremos a la desaparición de Juntos por el Cambio como lo conocemos hoy, empoderándose un radicalismo que ha sabido guarecerse en la territorialidad?

La tercera hipótesis refiere a si la estrategia de campaña de Juntos por el cambio es la correcta. A Bullrich le ha costado encontrar un eje sobre el que referenciarse. Penduló de manera harto evidente con la idea del kirchnerismo como razón de todos los males, readecuó su línea discursiva hablando de un desarrollo humano que ayude a sacar a los argentinos de la angustia, y volvió a encaminar su prédica sobre los conceptos iniciales. En el medio tuvo que soportar el coqueteo político de Macri con Milei y habilitar el protagonismo de Carlos Melconian para que la socorra en la explicación de la economía.

Por momentos, al insistir con la grieta K/anti K, se parece a esos perros que de madrugada nos despiertan ladrándole a la luna. El kirchnerismo no está muerto ni mucho menos, pero no es el protagonista principal en esta elección: Sergio Massa no pertenece al espacio, Cristina Fernández de Kirchner no se ha hecho visible (excepto en éste sábado) y la conformación de las listas de diputados en cada provincia, más allá del supuesto protagonismo de Máximo Kirchner en Buenos Aires, representa la heterogeneidad que hoy domina al peronismo.

Existe, evidentemente, un núcleo duro de votantes a los cuales esa grieta parece aún interpelar, pero por momentos, además de minoritaria, parece desactualizada, por no decir vetusta. Asistimos, sea quien sea elegido (o elegida) a un cambio de época. Los resultados del 22 de octubre hablarán por sí solos, pero todo parece indicar que el libertarismo tendrá un crecimiento exponencial en el plano legislativo y que, el peronismo, si resulta triunfador, tendrá en Massa a un presidente que ocupe todo el espacio político y, si resultase derrotado, comenzará un tiempo de una profunda discusión interna. Si abusamos de una imaginación profusa, y para ser consecuentes con nuestra teoría que nadie está derrotado hasta que los escrutinios así lo determinan, si prevaleciera Bullrich tendrá en su radar para sumarlo, la trascendencia de un espacio legislativo libertario que hoy, resulta muy poco significativo.

Milei supo renovar el relato de la grieta. Desde lo discursivo contrapone la idea de casta y no casta como el principal problema de la política. En los hechos, ese sector no sólo referiría a los políticos que habrían sido, según su concepción, a los únicos a los cuales le habría ido verdaderamente bien en la Argentina, sino que también se extiende a todo aquello que tenga tufillo a lo estatal: empleados públicos, empresas y organismos descentralizados quedan expuestos a la definición de la pertenencia originaria a una organización criminal. Por eso debe extirparse.

El fracaso estrepitoso de sus ideas ya quedó consagrado en la práctica política que supieron llevar adelante sus primos hermanos ideológicos de la región y que, más temprano que tarde fueron rechazados por el voto de las mayorías populares, no privándose como vimos en los ejemplos de Brasil y Estados Unidos la intentona de violar la legitimidad popular.

Pero esa grieta aún le funciona en un electorado que, en su enojo, no parece prestar atención a las consecuencias de las propuestas del libertarismo del siglo XXI. Y no hablamos de comprender las consecuencias devastadoras de una dolarización o de la eliminación, en el tiempo, del Banco Central, ni siquiera de la reivindicación de cierta violencia dictatorial que, para algunos, es historia. Hablamos de un desinterés marcado por todo aquello que respete cierto orden elemental de nuestra vida cotidiana: venta de órganos, desprecio por el medio ambiente y de la violencia inmanente de un candidato que no parece tolerar la más mínima repregunta en el contexto de una sociedad dinámica y cambiante.

En el medio, y como quien no quiere la cosa, en la semana que pasó, Luis Barrionuevo le armó un acto a Milei con un conjunto de sindicalistas. Escaso de presencia con dirigentes de peso y de público en general, los asistentes no se privaron de entonar que “la casta tiene miedo”. Nadie sabe del todo qué habrá dicho el consejero que, allá por los 90’, le pedía a la dirigencia, incluyéndose, que dejara robar y que, vaya coincidencias de la vida, desde hace varias décadas gobierna con mano de hierro el sindicato de gastronómicos.

La grieta que se anticipa es aquella que define si queremos más o menos democracia. Sea con el perfil que muestra Bullrich, siempre provocadora y coqueteando con la violencia (el lunes pos triunfo electoral en Chaco, no se privó de visitar el barrio de Emerenciano Sena, uno de los detenidos por el crimen de Cecilia Stryzowski, gritando a viva voz que llegaba para “denunciar la existencia de un Estado paralelo”); o el de Milei, que tiene como idea fuerza de campaña una motosierra, asistimos a una degradación que nos exige revisar lo construido o no en los últimos cuarenta años de democracia.

El epígrafe de hoy nada tiene que ver con el contenido del texto. El día jueves falleció Mario Wainfeld. En su despedida, quienes asistieron al último saludo, entonaron “Luna tucumana”, una que sabemos todos. Este analista se reconoce deudor de su estilo y de su forma de ver la política. No nos avergüenza afirmarlo. Su lucidez sirvió como referencia en tiempos de angustia pero también en aquellos de los vientos a favor. Y su calidez era un bálsamo para los oyentes de sus programas de radio. Chapeau querido Mario y gracias por habernos ayudado a pensar.

(*) Analista político de Fundamentar - @miguelhergomez

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hola@fundamentar.com (Miguel Gómez (*)) Opinión Sun, 24 Sep 2023 11:28:12 -0300
Ajustado (otra vez) https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6784-ajustado-otra-vez https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6784-ajustado-otra-vez Ajustado (otra vez)

El escenario era el mismo. La alegría también. Los festejos se emparentaban a partir del respaldo popular. Incluso, las consecuencias institucionales pueden ser definidas como semejantes: así como Maximiliano Pullaro contará con mayoría propia en la legislatura santafesina, Pablo Javkin quedó a un tris de contar con la mitad más uno en el Concejo Municipal de Rosario.

Pero las realidades políticas resultan diferentes. Mientras que el gobernador electo triunfó a lo largo y ancho de la provincia, el intendente rosarino prevaleció en todo el centro y en alguna que otra seccional de los extremos de la ciudad. El resto, prefirió la propuesta electoral que ofrecía Ciudad Futura. El fenómeno no es nuevo. Ya en los noventa, algunos candidatos hablaban de una ciudad con dos perfiles claramente definidos al interior de su territorio.

El ballotage de hecho que protagonizaron los rosarinos el domingo 10 de setiembre, mostró situaciones diferentes para ambas candidaturas. Con casi 63% de participación, unos tres puntos más que en las elecciones de julio, lo que se traduce en una asistencia de unos 50.000 rosarinos más, Pablo Javkin logró fidelizar el voto de todo el frente Unidos Para Cambiar Santa Fe, sumando unos 13.000 votos más que hace dos meses atrás. Juan Monteverde, por su parte, no sólo logró retener el voto de los electores que habían preferido a Roberto Sukerman en la interna, sino que terminó agregando unos 77.000 votos que, podría inferirse, corresponderían al resto de las fuerzas que no habían superado el piso electoral.

Son dos las razones que fundamentan la reelección del ex militante de Franja Morada. La primera refiere al núcleo duro de votantes del centro rosarino. Históricamente anti peronista, en esta oportunidad tampoco avaló mayoritariamente, la candidatura de Monteverde. Por ser un “hippie con Osde”, por ser socio político del kirchnerismo, o incluso, por ser calificado de ocupa por su trabajo territorial en Nuevo Alberdi; lo cierto es que todas esas acusaciones, además de falsas y que poco tenían que ver con lo que supone el estado de la ciudad y lo que se desea para la misma en los años venideros, fueron propaladas en algunos casos por los propios dirigentes oficialistas y en otras a través de la utilización perversa en las redes.

https://twitter.com/pablojavkin/status/1701049099116577210

La Rosario de entre bulevares es una ciudad digna de ser vivida. Cuenta con servicios de excelencia: multiplicidad de líneas del transporte urbano de pasajeros, estaciones de bicicletas, los taxis derivan por decantación en la zona, sus calles están iluminadas con luces led y varias de ellas han sido re pavimentadas en el último tiempo, la oferta de teatros y cine resulta variada, el servicio de recolección de residuos pasa puntualmente, la gastronomía cuenta con múltiples opciones y termina resultando junto a Pichincha y la costanera en la zona norte, los lugares turísticos por excelencia. Los ciudadanos y las ciudadanas que habitan el lugar, no enfrentan necesidades estructurales porque todo está relativamente resuelto.

La mayoría de los barrios de la ciudad son la contracara. Rosario sigue siendo una ciudad desconectada en términos de transporte. Por falta de vehículos o por los problemas de inseguridad, esperar un servicio de línea de noche puede ser una verdadera odisea. Muchas de sus calles se encuentran en un estado de abandono desde hace lustros. Uno puede citar de memoria y sin soplar los pozos que existen en determinadas calles sin que ni siquiera se emparchen. El rol que debían cumplir los Centros de Distrito como forma de desarrollo cultural sólo se cumple en parte al igual que el servicio de barrido y limpieza. Las necesidades estructurales abundan y, parece, que más allá de la profusa publicidad oficial, los vecinos y las vecinas del otro lado del polígono que representan 27 de febrero, Francia y el río, demostraron, mayoritariamente, su descontento en la jornada del domingo.

La segunda razón que fundamenta el triunfo de Javkin, recae en la utilización de un discurso eficaz que el frente Unidos Para Cambiar Santa Fe utilizó a lo largo y ancho de la provincia, el cual operó en tres niveles. Uno de ellos refería a que los problemas eran culpa de los otros: si en 2019 el actual intendente nos explicaba que tenía un plan para la seguridad de Rosario, en 2023 la violencia reinante obedecía a que a la ciudad no se la cuidaba desde el Estado nacional como así tampoco del provincial. Los problemas del transporte eran exclusiva responsabilidad de los fondos siempre insuficientes a partir de la falta de federalismo. El tono firme en el marco de la campaña, los gestos adustos en la cartelería urbana y cierta sobreactuación de enojo completaban el cuadro.

El segundo nivel operaba sobre la acusación de Monteverde como un socio del kirchnerismo. “Rosario no debe volver para atrás” era uno de los latiguillos oficialistas, poniendo en el centro del dispositivo discursivo a un sujeto político que nunca había tenido peso en la ciudad, ya que nunca pudo gobernarla. La apelación apuntaba a la sensibilidad de un electorado seducido por una falsa grieta que ve a la estructura conducida por la vicepresidenta Cristina Fernández como la síntesis de todos los males. De allí que el discurso de Patricia Bullrich, en la noche de la celebración, anunciando la destrucción de ese espacio político, no se haya visto como desperfilado o desubicado ni mucho menos.

https://twitter.com/juanmonteverde/status/1701069661045932525

Finalmente, el tercer nivel refería a la ilusión de gobiernos en la misma línea ideológica. Según el ahora intendente electo, los “buenos vientos que vienen”, serían consecuencia del eje común que supone que Pullaro gobierne la provincia y Bullrich el país. Esa idea fuerza, que termina de confirmar el giro a la derecha de Javkin, que anunciábamos aquí hace casi un año, permitiría liberar a Rosario de las cadenas que le impiden su desarrollo.

La idea resulta falaz, ya que cuando a Rosario le ha ido bien fue producto del modelo de acumulación que la favorecía (década del 60’ y parte de los 70’) y quedó atravesada por la miseria y el atraso a partir del modelo de la Convertibilidad que varios de sus actuales socios políticos reivindican. La ciudad no necesita para su desarrollo una misma línea ideológico partidaria, sino un marco económico y jurídico que tenga en cuenta su especificidad transformada desde hace cuatro décadas.

A diferencia de lo que supo moldear el socialismo, con sus planes estratégicos, el desarrollo de la costa central a partir del corrimiento del Estado nacional de la antigua zona ferro portuaria, las descentralizaciones administrativas y la inversión en salud pública, a Creo le ha costado mostrar un eje vertebrador de la gestión que permita intuir hacia dónde va la ciudad en los próximos años. Podrá decirse que la pandemia del Covid todo lo complicó, pero no menos cierto que eso es que, en esta campaña electoral, instancia que debería haber servido para mostrar algún mínimo atisbo de hacia dónde se quiere ir, esa circunstancia, no apareció.

Pablo Javkin lo hizo otra vez. Al igual que en 2019, donde apenas triunfó por 7.000 votos, en éste 2023 volvió a prevalecer pero en esta oportunidad con una diferencia un poco más holgada de 16.000 sufragios. Al igual que hace cuatro años atrás, cuando supo diferenciarse de un oficialismo desgastado del que formaba parte, ahora, supo exponer en la responsabilidad de los otros los problemas que afectaron a su propia impericia y opacidad de gestión. Según su prédica, será cuestión de apostar por un triunfo del desgastado Juntos por el Cambio a nivel nacional para que la ciudad se vea favorecida. Pero si eso no ocurre, ya sabremos dónde recaerán ciertas responsabilidades en el tiempo que viene.

(*) Analista político de Fundamentar - @miguelhergomez

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hola@fundamentar.com (Miguel Gómez (*)) Opinión Thu, 14 Sep 2023 15:40:22 -0300
Récord https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6783-record https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6783-record Récord

"Adelante radicales,
adelante sin cesar.
Viva Hipólito Irigoyen,
y el partido radical…"

Marcha de la Unión Cívica Radical

Histórico. Inapelable. Con evidente proyección nacional. Aún resuenan los ecos de la fiesta en Parque Norte donde la oposición santafesina se dio el enorme gusto de celebrar un retorno al poder que algunos comenzaron a imaginar allá por mediados de 2019, cuando Omar Perotti supo transformarse en el dirigente que reinstalaba al peronismo en la Casa Gris y que da por cerrado, por lo menos por los próximos cuatro años, el escenario de tercios que desde hacía tres elecciones había configurado el mapa político de la provincia.

El récord que supone traspasar el millón de votos ya tiene la suficiente potencia como para llamar la atención del sistema político nacional. Pero además, el triunfo de Maximiliano Pullaro viene acompañado de haber alcanzado la mayoría en ambas cámaras y en las ciudades más importantes de la provincia.

Hay tres retornos. El de la dirigencia socialista, que ve prevalecer aquellos acuerdos de comienzo de año, que propiciaron inicialmente una fractura que aparecía como definitiva y no fue tal; el del protagonismo como cabeza de león de la Unión Cívica Radical, que vuelve al poder provincial luego seis décadas y el de un peronismo derrotado que deberá barajar y dar de nuevo rápidamente, para no comenzar un proceso de atomización siempre factible cuando priman los egoísmos exculpatorios.

Si algunos pretenden suponer que las territorialidades ya no juegan en política, y que todo puede reducirse al conocimiento del candidato, bien viene el ejemplo santafesino para relativizar esa idea. Pullaro conoce la provincia. La recorrió, primero en su rol de funcionario a cargo del ministerio de Seguridad, luego como diputado provincial y finalmente como candidato, condición que fue definida con mucha anticipación. Hay, tal vez, cinco razones que explican su éxito político de las últimas horas.

Validación: el electorado no peronista y anti peronista aceptó de buen grado el acuerdo entre dirigentes que, si uno presta atención a los recorridos personales y a las propuestas ideológicas que las han sostenido, poco tienen que ver entre sí. No deja de ser llamativo que mientras el socialismo ha reivindicado la salud y la educación pública, el acuerdo político haya llegado de la mano de otros dirigentes que ven al mercado como la razón de ser de toda acción social que se precie. Los números son claros y algo pudo verse en las últimas PASO: en las generales de 2019, la suma de votos del Frente Progresista Cívico y Social y el PRO orillaba 1.016.000 votos, número más que suficiente para ganar cualquier disputa electoral que se precie. El escrutinio provisorio del día domingo le otorgó a Unidos Para Cambiar Santa Fe, la friolera de 1.023.000 votos. Más ajustado, imposible.

Gestión meritoria: ante el escenario de violencia vivida en ciudades como Rosario durante la gestión Perotti, el ahora gobernador electo supo mostrar como un mérito lo que había sido su gestión en el área. Poco importaron las denuncias judiciales de antaño, los audios que mostraban una connivencia obscena con ciertas prácticas de dudosa legalidad, su vinculación con funcionarios policiales cercanos al narco (y condenados) y las propias denuncias públicas efectuadas en el marco de la campaña electoral por su adversaria en la interna, Carolina Losada. Si Omar Perotti había anunciado la “Paz y Orden” como slogan de campaña 2019, era porque existía una demanda social en aquel entonces y Pullaro era el máximo referente apuntado.

“Cómo estará la cañada, que la chancha la cruza al trote”. Durante el debate, el ex ministro mostró comparativamente la cantidad muertos en Rosario producto de la violencia, y pareció reflejar una mejor calidad de vida para los habitantes de la región. Siguiente pregunta.

https://twitter.com/maxipullaro/status/1701319796040532225

Gestión peronista deficiente. Luego de casi cuatro años de gestión el actual oficialismo sólo pudo mostrar el cumplimiento de la promesa del Boleto Gratuito y de Billetera Santa Fe como ideas fuerza de campaña. Es inexorablemente cierto que la pandemia condicionó de buen grado a todas las gestiones, pero, de alguna manera, en 2023 el Covid es un mal recuerdo de tiempos idos. Si bien es real que la legislatura con su mayoría opositora en diputados y los vaivenes en la relación con el Senado, condicionaron mucha de la legislación que se proponía (la ley de Seguridad es un buen ejemplo), la sociedad pareció demandar una mayor originalidad a la hora de enfrentar la gestión. No alcanzaba con mostrar si Santa Fe era la provincia que más rápido crecía o si creaba más puestos de trabajo. Hubo una distancia entre la gestión y la población que nunca pareció resolverse positivamente.

Liderazgo ineficaz. Perotti ha sido intendente de Rafaela, ministro de gestiones provinciales y legislador nacional, tanto en el rol de diputado como de senador. Es un hombre de inocultable experiencia que siempre fue acompañado por el voto popular, pero su carrera se cimentó desde un excesivo “perottismo”, que poco tenía que ver con lo que el peronismo de este tiempo demandaba. Equipo que gana no se toca, dice una de las tantas máximas no escritas del fútbol y por lo tanto, el estilo que tanto éxito le reportó no sería modificado porque la realidad, de acuerdo a diversas interpretaciones, así pudiera demandarlo. Siempre privilegió una conducción política donde no había una contención cercana sobre las segundas y terceras líneas, lo cual llegó a su extremo en la campaña electoral donde siempre pareció interesado, vía la mentada boleta única, en cuidar la quintita propia para ganar el primer lugar en la lista de diputados. Optó por una disputa en sordina e inútil con su candidato a gobernador, con quien había sellado un acuerdo y terminó obteniendo 80.000 votos menos que éste, llegando, finalmente, a un lugar de muy dudosa relevancia como diputado provincial.

Clima de época. Esta razón tal vez sea la de mayor necesidad de confirmación en el futuro próximo, pero no deja de ser evidente que el peronismo no las tiene consigo en las distintas elecciones provinciales que se han desarrollado hasta el momento. Yendo un poco más allá en el análisis, la irrupción a nivel nacional de un personaje como Javier Milei, complejiza aún más un escenario donde este electoral 2023 ha confirmado como nunca que las elecciones provinciales y nacionales, poco tienen que ver entre sí.

El triunfo ha sido arrollador. Resuenan las estrofas de la marcha radical cantadas a pulmón, reaparecen las boinas y las banderas rojas y blancas le dan el marco a la fiesta. Es un revival de tiempos antiguos. El vitoreo sobre la figura de Raúl Alfonsín, quien siempre tuvo claro que el límite era la derecha recalcitrante que se había institucionalizado en el PRO, parece remontarnos a la década del 80’ donde la sola invocación de su nombre, suponía la referenciación en un sistema de ideas muy diferentes. Quien levante la mirada sobre el escenario, notará que también lo habitan personajes de la talla de José Luis Espert, Patricia Bullrich o Emilio Monzó, y la distancia parecerá  irreductible. Todo un desafío para el gobernador electo: administrar semejantes diferencias políticas.

(*) Analista político de Fundamentar - @miguelhergomez

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hola@fundamentar.com (Miguel Gómez (*)) Opinión Tue, 12 Sep 2023 11:12:54 -0300
Decisiones https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6782-decisiones https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6782-decisiones Decisiones

"Decisiones (¡Ave María!)
Cada día (sí, señor)
Alguien pierde, alguien gana, Ave María
(Oye, "Caco")
Decisiones, todo cuesta.
Salgan y hagan sus apuestas, ciudadanía."

Rubén Blades

A poco menos de cuarenta y cinco días de las elecciones generales, los tres espacios políticos que compiten por el premio mayor de la presidencia, enfrentan situaciones disímiles, nada novedosas y que, en definitiva, no reflejan la paridad que supone el escenario de tercios que mostró el conteo de votos del 13 de agosto. De cara a recuperar terreno, dos de ellos tomaron una serie de decisiones que no dejaron de llamar la atención en el contexto de la campaña electoral. Un poco por necesidad y otro poco por la elemental dinámica de los tiempos que corren, nadie desea perder ningún resquicio de centralidad política. Semana de decisiones que no pasaron desapercibidas para la matrix de la política. Pasen y vean. Están todos y todas invitados.

En La Libertad Avanza algún tipo de certidumbre parece consolidada. El espacio convive con una serie de tensiones (por lo menos dos) que ya son por demás de ostensibles, pero que nadie sabe a ciencia cierta si afectan la performance electoral de Javier Milei. La más evidente de ellas refiere a las diferencias suscitadas en el seno de los equipos cercanos al líder, respecto de cómo encarar la prometida dolarización. Existen, por lo menos, dos opciones: los que sostienen que es inviable en el corto plazo del 10 de diciembre ya que no están los dólares y por lo tanto, como primer paso debería estabilizarse la economía. Y por otro lado, el propio candidato afirma, sin dar demasiados detalles, que  la misma se impondría de manera inmediata con el dólar a precio de mercado, esto es $730. Las dudas pueden ser menores para el gran electorado, pero habla per se de una discusión que no está saldada en el seno libertario y que, va de suyo, se resolvería a partir de la llegada al poder y con una toma de decisión que no sería inocua.

Milei oscila entre el intento (y esfuerzo personal) de mostrarse moderado para incrementar su base de sustentación, y la necesidad de no perder cierta originalidad que le permitió cautivar a distintos sectores del electorado. La pregunta por estas horas deviene en descubrir si resulta un liberal desbocado o un neo fascista en ciernes.

Si tenemos en cuenta que el surgimiento del fascismo poco tenga que ver con la irrupción del libertarismo argentino, sí debe señalarse que la descalificación sistemática y violenta sobre aquellos que no tienen la misma cosmovisión mundana (me refiero a algo mucho más profundo que la utilización del concepto de casta), y teniendo el ejemplo de definición de excremento humano a los socialistas, o de “mogólico” al economista Roberto Cachanovsky, requiere de una revisión profunda y actualizada de ciertas categorías analíticas.

El liberalismo no está exento de una alta dosis de humanismo que tenga empatía con el “diferente”. Radica en Milei una violencia innata, la cual se entiende al revisar la historia familiar a partir de sus propias declaraciones y que lejos está de reivindicar el concepto de la “igualdad de oportunidades” que supieran legarnos intelectuales de la talla de John Rawls.

https://twitter.com/VickyVillarruel/status/1698853197517824413

La semana que pasó mostró, en parte, algunas diferencias. Su compañera de fórmula Victoria Villarruel participó, por enésima vez, de un acto que se realiza anualmente, donde se le rinde homenaje a las víctimas de los actos terroristas de la década del 70’. El acto, con la gravosa novedad de desarrollarse en la legislatura porteña, y como se suponía de antemano, terminó derivando en una reivindicación de la dictadura genocida y en un negacionismo flagrante.

Un liberal convencido, jamás habría tolerado la ponderación del Estado absoluto que proponían Jorge Videla y sus secuaces. Milei adolece de una crítica al respecto. No habla de la Justicia como institución, de su importancia para la realización de la vida del ser humano. Todo se circunscribe al desarrollo del Dios mercado, su imposición a cualquier precio, y quedando expuesto a la lógica de que todo es pasible de monetización. Deja ese flanco libre y desdibujado para que lo termine ocupando una negacionista que sí tiene en claro ciertos actos y sus consecuencias.

Pero si hablamos de roles desdibujados, allí está el caso de Patricia Bullrich decidiendo el cambio de formato de campaña en el transcurso del año electoral. La ex ministra de Seguridad sigue pagando un alto costo a su decisión primaria de haber elegido un perfil de “dura” para diferenciarse en la interna partidaria y de cara a la sociedad. La irrupción de Milei la sigue condicionando en su posicionamiento post PASO y ya no son pocas las voces de encuestadores que no resultan necesariamente opositoras a su figura, que señalan que no logra retener la totalidad del voto larretista.

Lo anterior se debe a una gran carencia y, articulado con esto último, un gran contrapeso. Para la primera digamos que Bullrich no ha logrado convertirse hasta ahora en una lideresa, como así tampoco en una dirigente con vuelo propio. Algo de esto ha tratado de comenzar a revertir con una serie de declaraciones que empiezan a dejar de lado al propio Mauricio Macri que es, en definitiva, el condicionante para cierto desarrollo político.

https://twitter.com/PatoBullrich/status/1700188417819029655

Lo del hijo de Franco no es una novedad en sí misma. Ha prevalecido en la centralidad del espacio que supo construir a base del desgaste de aquellas figuras que podían eclipsarlo: le sucedió a María Eugenia Vidal durante su gobernación en la provincia de Buenos Aires, a Horacio Rodríguez Larreta en el desarrollo de la interna y le pasa ahora a Bullrich al observar cierto coqueteo político entre el ex presidente y el ganador de las PASO.

El silencio de las últimas semanas del ex presidente y su ausencia a partir de sus viajes al exterior producto de su rol en la Fundación FIFA, han alimentado una serie de suspicacias que se intentan desactivar con el anuncio de que a partir de la semana próxima, una vez en la Argentina, Macri tendrá un rol mucho más activo en la reivindicación de su ex funcionaria. Ver para creer.

En ese devenir, la candidata no se priva de cometer algunos errores que parecieran mostrarla en un estado de desesperación recurrente. En esos términos fueron entendidas sus declaraciones en la provincia de Córdoba donde pidió por el renunciamiento de Juan Schiaretti a la candidatura presidencial. Ni lerdo ni perezoso, el actual gobernador, quien no le perdona a Bullrich su bloqueo al ingreso a Juntos por el Cambio salió a afirmar que esas ideas “son disparates antidemocráticos”.

En el mientras tanto, la ex ministra de Trabajo de Fernando De la Rúa, se prepara para recibir la hipotética buena noticia de un triunfo electoral en Santa Fe de parte de Maximiliano Pullaro, que le permitiría ganar en la centralidad de los diarios del lunes y en los portales de noticias. Cuando uno está en el medio del naufragio, cualquier tabla de donde asirse, viene bien. No me pida más querido lector, estimada lectora: esto se escribe en la tarde del sábado y estamos en veda.

En el oficialismo, portador del tercer tercio de los votos, también aparecieron una serie de decisiones. En lo que ya es una característica definitiva del candidato del espacio, cada vez cuenta con una mayor centralidad política a partir de su doble rol de funcionario y candidato.

En el primero de ellos, con una corrida cambiaria frenada, con el dólar en retroceso y con la señal inequívoca de que el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional sirvió para lo imaginado inicialmente, Sergio Massa anunció la presentación de un proyecto que eliminaría el impuesto a las ganancias a trabajadores. La medida, no favorece a las grandes mayorías pero se fundamenta en una problemática a la cual siempre le prestó atención el tigrense y que sirve como una señal de lo que podría venir en su gestión. Como al pasar, también anunció la eliminación de una serie de impuestos para las PYMES que tomen nuevos trabajadores por los próximos dos años.

https://twitter.com/SergioMassa/status/1700604990744621544

Para los días que vienen tiene el lastre de lo que será el número de inflación del mes de agosto y que, nadie parece afirmar lo contrario (incluido el propio ministro), vendrá de la mano de dos dígitos, el mayor número en los últimos veinticinco años. Que Massa hoy sea competitivo se debe a su innegable laboriosidad, su agudeza política y al tren fantasma contra los cuales compite.

En este último sentido, la campaña oficialista, en esta etapa, parece estar empeñada en explicar la impracticabilidad de las propuestas libertarias antes que en el ataque a la figura de Javier Milei, tratando de ganar protagonismo en temas como el impuesto a las ganancias y en la propuesta en materia educativa que se dará a conocer el día lunes.

A todo ello se suma el relanzamiento de la campaña en la provincia de Tucumán con la presencia del conjunto de gobernadores y dirigentes. En las reuniones del viernes, el mensaje fue claro: “militen ya que vienen por sus provincias”. A buen entendedor, pocas palabras. Algo de esto habíamos esbozado en la columna anterior cuando planteábamos cierta falta de visibilidad de no pocos protagonistas que habían “exigido” su candidatura.

“Decisiones, alguien pierde, alguien gana” cantaba hace unas cuantas décadas atrás Blades y el estribillo cobra una enorme vigencia para una elección que, más allá de ciertos desánimos, parece ir levantando vuelo. Damas y caballeros, hagan sus apuestas (Y decidan)…

(*) Analista político de Fundamentar - @miguelhergomez

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hola@fundamentar.com (Miguel Gómez (*)) Opinión Sun, 10 Sep 2023 08:05:41 -0300
Largo plazo https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6780-largo-plazo https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6780-largo-plazo Largo plazo

Dicen, los que dicen que saben, que alguna vez John Maynard Keynes, ese gran teórico británico de la economía, afirmó que en “el largo plazo estaremos todos muertos”. La frase, de la cual se están cumpliendo unos cien años en este 2023, actuaba como una respuesta a cierto pensamiento establecido en la época que hacía un uso y abuso de ciertas fundamentaciones que no daban respuesta a la pobreza estructural que derivó en la gran crisis de finales de los años 20’. Pero, también podría aplicarse para la pregunta sobre qué se cuestiona, interpela y decide en el marco de una campaña electoral de un país caracterizado por un hiperpresidencialismo que ya representa una marca en el orillo. En la semana que pasó, aparecieron algunos temas que refieren, indudablemente, a cuestiones que no se agotarán con los resultados que se conozcan en las noches del 22 de octubre o del 19 de noviembre, hechos que, van más allá de amoríos circunstanciales. Como siempre, pasen y vean, sean todos y todas bienvenidos.

La semana se había iniciado con la expectativa del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional a partir del anuncio realizado días atrás. Sergio Massa viajó a Estados Unidos para suscribirlo y a partir de ello, Argentina recibió unos 7500 millones de dólares que le dan aire para enfrentar los últimos meses del año (corridas cambiarias incluidas) y que nos anuncia que en 2024 será necesario sentarse a renegociar, teniendo enfrente a un acreedor que insiste con las recetas de siempre.

Por esta última razón es que tomó mayor significación de la que por sí ya tiene, el éxito de la diplomacia local que logró, con la inestimable ayuda de Luis Ignacio “Lula” Da Silva, el ya antiguo deseo argentino de ingresar al grupo BRICS que integran Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. Sin entrar en detalles que corresponden a los internacionalistas, puede decirse que la relación del país con el grupo tiene algunos elementos de tipo estructural que se han venido desarrollando en los últimos años. En la semana se hizo conocido un video que recuerda un discurso de Cristina Fernández de Kirchner, pidiéndole al actual presidente de Brasil que ayudara al país al ingreso al grupo, y aparecieron imágenes de Mauricio Macri asistiendo, en su carácter de presidente, como invitado a uno de las cumbres.

https://twitter.com/CasaRosada/status/1694667314900213801

La incorporación argentina a partir de enero de 2024, cumple con una vieja caracterización del peronismo en materia diplomática, la cual ancla en la famosa teoría de la Tercera Posición en un mundo que estaba partido en dos (y que la sabiduría popular supo interpretar con el ya famoso slogan “ni yanquis ni marxistas, peronistas”) y con su histórico apoyo a la integración del grupo de los No alineados, hechos que en sí mismos, representaban una blasfemia para la intelligentzia de aquel entonces.

En los hechos, la incorporación al grupo se sale de la centralidad que supone el eje occidental diseñado por el norte desarrollado, el cual integran los Estados Unidos y Europa. Como al pasar, y ya no sin causalidad, Massa se tomó el trabajo de cuestionar el acuerdo Mercosur – Unión Europea que en su momento el macrismo celebró emocionado, por considerar que con este tipo de políticas Europa exporta sus problemas a la periferia. 

Además, y como un detalle no menor, la pertenencia al BRICS, permitiría la ampliación de mercados para la exportación de todos aquellos productos que Argentina tiene para ofrecerle al mundo: hablamos de la potencialidad que supone el 40% de la población mundial, del 25% del Producto Bruto del planeta y, de acuerdo a información brindada por la Organización Mundial del Comercio, sus cinco países integrantes participaron en el 16,1% de las exportaciones totales de bienes y servicios y en el 14,9% de las importaciones.

El hecho tuvo un inocultable efecto sobre el sistema político argentino, ya que obligó a los posicionamientos de rigor a dirigentes (candidatos incluidos) y empresarios de importancia. La noticia, que es buena en sí misma, le dio aire al gobierno: pudo instalar el tema en la matrix, ganó agenda, lo mostró con un punto a favor en temas estructurales, obligó a sus adversarios a dar una opinión y, hete aquí, demostró la pobreza conceptual que alcanza tanto a Javier Milei como a Patricia Bullrich en materia de relaciones internacionales. Tanto el reclamo de que el gobierno no debería haber alcanzado este acuerdo porque no tendría la legitimidad política suficiente (Bullrich), como la queja por la participación de países comunistas (Milei), desconoce la historia del accionar argentino en foros como los del G20, donde, de manera ampliada, también participan estos mismos países.

https://twitter.com/PatoBullrich/status/1694832042389672356

La primera gran pregunta de hoy es, en qué medida éste tipo de temas, mueve el amperímetro en el electorado, a poco menos de dos meses de las elecciones. Podrá imaginarse que poco, ya que no veremos a ningún ciudadano ni ciudadana, celebrando públicamente (ni probablemente cambiando su voto), por las novedades estructurales de las relaciones internacionales, pero sí puede decirse que al oficialismo le sirvió desde el punto de vista ya comentado de imponer agenda y de mostrarse cohesionado. No es poco para un espacio donde unos cuantos de sus integrantes, han hecho del internismo una práctica cotidiana.

Pero si hablamos del largo plazo que sí tal vez puede referenciar el común de la ciudadanía, no puede negarse el protagonismo semanal que tuvo la Cámara de Diputados de la Nación, al haberle dado media sanción, a través del voto opositor, a la reforma a la ley de alquileres. Los cambios suponen una vuelta atrás con los contratos de tres años a dos, actualizaciones cuatrimestrales del monto y con índices de actualización de “mutuo acuerdo” entre las partes.

De alguna forma, el caso sirve para ejemplificar lo que viene. En términos político – institucionales y en los de la vida cotidiana de cada uno de nosotros. Para la primera cuestión no dejó de llamar la atención lo realizado por el tándem La Libertad Avanza - Juntos por el Cambio: mientras el primero dio quorum para el tratamiento de la reforma, una vez alcanzado el mismo y habiendo expresado su rechazo a la ley en su totalidad, ya que atenta contra la libertad, se retiró del recinto y, finalmente, los segundos alcanzaron los 125 votos. Un párrafo aparte merecen los diputados santafesinos socialistas que, siendo fundamentales para lograr el número de 129 que habilitó la discusión, se abstuvieron de votar en un sentido o en otro.

Si a algo se le ha prestado atención desde el análisis político en este año (de repetirse los resultados electorales del 13 de agosto), ha sido a la hipotética debilidad legislativa con la que asumiría Milei si fuera presidente. Contaría con algo menos de cuarenta diputados y ocho senadores propios. Una verdadera minoría, la cual cambiaría sustancialmente si lograra un acuerdo con Juntos por el Cambio que tendría más de cien. Si ponemos en la balanza, más allá de las declaraciones de ocasión, que Macri mira con mucho entusiasmo el recorrido del libertario, nadie podría estar del todo seguro que la virulencia que se evidencia hoy entre Milei y Bullrich, en el contexto de una campaña electoral, no se modifique en el escenario de la gestión. El flamante novio de la imitadora Fátima Flores, expresa el deseo antiguo de buena parte de las elites argentinas que nunca superaron el trauma de la emergencia del peronismo como hecho social.

https://twitter.com/JMilei/status/1695201380854624289

El escenario bien lo sintetizó Hernán Lombardi, ex funcionario de Fernando de la Rúa y perseguidor serial de periodistas en la gestión de Macri, quien no tuvo empacho en afirmar que no había que “temerle a la libertad”. Que el hombre sea dueño, entre otras cosas, del edificio Torres de Manantiales en la bellísima Mar del Plata, es sólo un detalle que algún mal pensado podría afirmar que existen diputados legislando para sí mismos. Algo así como el ejemplo de un viejo senador santafesino que militaba la eliminación de las retenciones siendo productor agropecuario. “Nada pasa por casualidad…” diría un director técnico de fútbol que se dedica a realizar algunos milagros, acompañado de un messías, en tierras estadounidenses.

El ejemplo es obvio. Para el presente y para el futuro. Se explica que la ley tiene severos problemas en su implementación actual, se invoca la libertad y quienes terminan perjudicados son los más débiles. ¿O a alguien se le puede ocurrir que en un acuerdo entre partes, con la falta de oferta de viviendas existente, los más favorecidos serán los que menos tienen? La derecha argentina sigue aplicando la marca que trae en su ADN: si algo no funciona bien, aplican ideas liberales, y funcionará peor para las mayorías.

También el largo plazo se visualiza en el deseo oficialista de imponer condiciones de futuro a, por ejemplo, la privatización de Aerolíneas Argentinas, ya que el proyecto presentado en los últimos días, de aprobarse, exigiría de una mayoría especial (66% de los legisladores) para que la empresa deje de pertenecer al Estado.

Alquileres, con la consiguiente preocupación para quienes no han alcanzado el sueño de la vivienda propia y la supuesta privatización de una empresa estatal para que quede alcanzada por la lógica de mercado, también tuvieron una centralidad en el marco de una campaña electoral donde el oficialismo no aparece coordinado en la totalidad de los temas (lo relacionado con los supuestos saqueos es una buena referencia), a Bullrich se la nota cada vez más contradictoria y confusa (revisar su propuesta para las retenciones agropecuarias) y Milei parece intuir que cualquier irracionalidad que afirme será bienvenida y no tendrá reproches (no tiene desperdicio su ejemplo de la emisión de billetes ante los empresarios en el Council of the Américas).

En un país como la Argentina, el largo plazo parece una eternidad. Pero cada vez nos brinda ejemplos más claros y contundentes de lo que podría venir.

(*) Analista político de Fundamentar - @miguelhergomez

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hola@fundamentar.com (Miguel Gómez (*)) Opinión Sun, 27 Aug 2023 12:19:58 -0300
Barajar y dar de nuevo https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6779-barajar-y-dar-de-nuevo https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6779-barajar-y-dar-de-nuevo Barajar y dar de nuevo

No me siento bien (no, no, no me siento bien).
Hoy perdí la fe,
la suerte juega con cartas sin marcar,
no se puede cambiar…

Andrés Calamaro

La mano viene cambiada. El triunfo electoral de La Libertad Avanza del último domingo, a lo largo y ancho del país, tuvo un enorme impacto en el sistema político argentino. Si bien ganar por un estrecho margen de tres puntos entre el primero y el tercero, no es lo mismo que “arrasar” (como se apuraron a titular no pocos medios), la novedad de ver a Javier Milei en el primer lugar de la grilla, incluso en provincias muy distantes de la centralidad porteña y conurbana, los cuales se imaginaban como los territorios de mayor fortaleza libertaria; representa una novedad con evidentes consecuencias para el corto (y por lo menos), mediano plazo. Pasen y vean. Recorrido por una semana donde los principales protagonistas de octubre, comenzaron a mostrar algunas cartas. Sean todos y todas bienvenidos.

Como es de rigor, cada uno de los espacios políticos que se han repartido la centralidad del escenario de tercios, tuvo distintas reacciones en la noche del domingo electoral. A la supuesta idea de unidad que se intentó mostrar en Juntos por el Cambio en el comando de campaña montado en Parque Norte, le correspondió un cierre discursivo de Mauricio Macri que, por esa cosa de los espacios reducidos, terminó tapando la presencia física del derrotado Horacio Rodríguez Larreta, situación que comunicadores y analistas no dejaron pasar como un simple detalle simbólico para ese espacio.

Milei no tuvo la caballerosidad de esperar que el ex presidente terminara de hablar y rompiendo cierta norma no escrita que da por hecho que el triunfador aparece en escena en último lugar, se largó con un discurso leído que, al igual que lo realizado por Axel Kicillof en el comando de Unión por la Patria, dice más sobre la necesidad de ser prudentes en un proceso electoral que no tiene un solo capítulo.

Finalmente, en el reducto oficialista, se hizo hincapié en el hecho de que Sergio Massa era el segundo candidato más votado (se esperaba el primero) y se instó a redoblar esfuerzo de cara a lo que viene. En el escenario no estuvieron presentes ni Alberto Fernández (lo cual era algo esperable) ni Cristina Fernández de Kirchner, quien no era candidata y jamás ha sido propensa a exponerse en escenarios donde no es protagonista.

Pero las primeras señales más importantes comenzaron a surgir con el desarrollo de la semana. Como es lógico, los ganadores no tardaron en aparecer en la centralidad de la política argentina. Surgieron definiciones varias que apuran tensiones hipotéticas de futuro. Milei se animó a plantear el cierre del Conicet, un verdadero sinsentido que no permite establecer si habla desde su ignorancia (comparó al instituto argentino con la NASA) o desde la mala fe; demostró que aún no tiene en claro en qué tiempos, ni los modos, ni el modelo de dolarización que implementaría; se enojó con periodistas que tuvieron la osadía de repreguntarle y cometió el sincericidio e infantilismo político de afirmar que rompería relaciones con el Mercosur y con China. Con los primeros por ser parte de una unión aduanera de mala calidad y con los segundos por comunistas. Repasemos cada una de estas circunstancias.

El Conicet es un verdadero ejemplo de producción científica de calidad, con un vasto reconocimiento internacional y con el que no cuentan el común de los países. El proceso para su selección e ingreso se basa definitivamente en el mérito y, vale reconocerlo, sus investigadores, en términos internacionales, no cuentan con los mejores niveles de ingreso.

https://twitter.com/FilmusDaniel/status/1693273787259576484

La dolarización está en veremos en cuanto a sus formas, y resultó incisivo Massa cuando, en la continuidad del programa “A dos voces”, le recordó que esa compleja explicación que brindó respecto de dónde saldrían los fondos para sostenerla, redundaban en un nuevo plan BONEX (aquí un recordatorio) y que, además, le faltaba imputar los 45.000 millones de dólares de deuda con el Fondo Monetario Internacional que Macri nos legó. Detalles.

Los que parecen espantarse ahora son los representantes periodísticos de los comunicadores de la corporación mediática que habrían descubierto (ahora sí) el perfil violento del candidato libertario. Es una verdadera lástima que no se lo hayan hecho notar en su momento a sus productores, quienes invitaban a Milei a cuanto programa en horario central hubiera como un personaje “simpático”, que tenía cosas para decir desde ciertos extremos. Como diría mi abuela, “tarde piaste”.

Respecto de las relaciones con China y Mercosur estamos en presencia de una verdadera novedad de prejuicio ideológico, al que no se atrevió ni la propia dictadura argentina de los 70’, quien dejaba los pruritos del lado y no tenía ningún inconveniente en venderles granos a los “bolcheviques” soviéticos.

En todos estos casos, aplica la incómoda pregunta sobre a quién (o a quienes) le importa esta serie de desvaríos libertarios: el Conicet es una institución reconocida pero que en su funcionamiento, desconocen muchos argentinos; la dolarización actúa en cierto imaginario colectivo sobre la base de una estabilidad monetaria que Argentina adolece desde hace tiempo, y respecto de los comunicadores, basta ver las respuestas en redes al comunicado publicado por la Academia Nacional de Periodismo, para entender que a los profesionales de los medios, también le ha alcanzado cierto desprestigio.

Respecto de China y Mercosur algunas explicaciones sobre las consecuencias de las decisiones libertarias, deberían ser más sencillas. Por ejemplo, tal vez los trabajadores de los frigoríficos beneficiados con la exportación de carnes, o aquellos que, se desempeñan en el rubro automotriz, el cual exporta pick ups al Brasil, a partir de acuerdos de cupo ya históricos, entiendan lo riesgoso de ciertas decisiones.

Por su parte, Juntos por el Cambio, y tal como se dieron los resultados (que nadie previó en el orden final), quedó expuesto a una situación de clara debilidad política. Rápidamente, en la noche del mismo domingo, tanto Bullrich como Macri, se encargaron de enviar señales de reconocimiento al libertario, el cual, inteligentemente, corrió el cuerpo.

https://twitter.com/VickyVillarruel/status/1693027290962153630

Rápidamente se puso en marcha un operativo para seducir a Juan Schiaretti a los fines de que baje su candidatura para fortalecer a la ex ministra de Seguridad, pero el cordobés, viejo zorro en estos asuntos, de manera no menos veloz confirmó que está dispuesto a vender mucho más caro ese 4% de votos obtenidos. Octubre lo puede dejar mejor posicionado de cara a una hipotética negociación para el balotaje. La duda es con quién deberá negociar ante el riesgo de una fuerza amarilla que ocupe el tercer lugar.

Para profundizar la idea de unidad que pretendió construirse desde la noche del mismísimo 13 de agosto, el día martes hubo una reunión entre las dos fórmulas que compitieron en la interna. Más allá de la foto de rigor, de acuerdo a lo no dicho y a los rumores que, en mucho se parecen a operaciones de prensa, nada ha quedado del todo explicitado en cuanto al rol que podría (o debería) jugar el jefe de gobierno porteño, sobre todo en un contexto tan confuso, donde el líder del espacio construye un feedback con la estrella de las PASO que, de alguna manera, termina torpedeando a Juntos por el Cambio.

A esta altura del fin de semana y mientras escribimos esta columna en una tarde de sábado, vale preguntarse en qué medida la disputa Bullrich – Milei con lo semejante de sus ideas, pero fundamentalmente con el arropaje de Macri, no terminan siendo parte de una misma cosa. Es tal la desorientación en las huestes del PRO, que a partir de las declaraciones de los libertarios, la candidata, ahora sí, aparece como moderada. La segunda gran pregunta aquí deviene en conformar si eso era lo que esperaban sus votantes.

Más allá de los discursos de la noche del domingo, en el oficialismo los resultados generaron un evidente impacto. De los dirigentes nacionales, con la sola excepción de Agustín Rossi, quien en la mañana del lunes salió a cuestionar lo que supone la propuesta libertaria, el conjunto del peronismo pareció tomarse un tiempo para procesar el trago amargo.

Durante esa jornada se conoció la devaluación del 22% dispuesta por el gobierno y no fueron pocos los que recordaron el lunes post PASO de 2019 cuando el país también sufrió una devaluación. Pero aquí hubo una diferencia de grado: mientras hace cuatro años, la irresponsabilidad de Macri dejó correr libremente la cotización del dólar, responsabilizando a los argentinos por el voto hacia el dúo Fernández – Fernández, en esta oportunidad, el Banco Central conducido por Miguel Pesce impuso un número (dólar a $350) como forma de reducción de daños y a los fines de tener algo de margen de maniobra en una economía claramente debilitada. Lo contra fáctico no existe, pero las señales que vinieron luego, esas que refieren a nuevos acuerdos que limitan aumentos van en ese sentido. La tercera gran pregunta es en qué medida la corrida se frenó y cuál será el tenor de las acciones que eviten un deterioro de las condiciones de vida del conjunto de los argentinos. La última semana de agosto probablemente traiga novedades al respecto.

https://twitter.com/FlaviaRoyon/status/1692321185587958026

El día miércoles fue el elegido por Massa para hacer su primera aparición pública, en el programa ya comentado, aclarando que no presentaba la renuncia, que la semana venidera viaja a Washington para suscribir el acuerdo con el FMI, que representará un ingreso de 8.000 millones de dólares y que ello servirá para intervenir en el mercado de divisas. En la misma entrevista jugó un doble rol: al comienzo fue el funcionario que debe responder por la gestión de su área y sobre una segunda parte no se privó de cuestionar a sus dos adversarios más importantes.

Para Unión por la Patria, si es que quiere llegar a la segunda vuelta, la campaña exigirá mucho de creatividad pero también de compromiso de un conjunto de gobernadores e intendentes que, habiendo obtenido buenos resultados en las elecciones locales, sufrieron derrotas muy severas en sus territorios en la elección nacional. Nadie puede negar el carácter distintivo entre una elección y otra, como así tampoco, que algunos no estuvieron tan firmemente convencidos del proceso. Vale recordar que Sergio Massa es el candidato por el que presionaron gobernadores y dirigentes sindicales de la CGT. Tal vez sea hora de demostrar de manera mucho más firme ese apoyo.

En el sentido de la creatividad, vale preguntarse por una estrategia que corra del centro de la escena a Javier Milei, esto es, construir una línea discursiva que deje de poner en primer lugar el hecho de responder a los delirios del libertario. Horizonte de futuro que le dicen, aunque la suerte parezca echada, y el pesimismo de esta semana que pasó, parezca confirmar nuestros peores temores. “No nos sentimos bien”, y tal vez, a diferencia de Calamaro, no debamos perder la fe. Más allá de nuestra inteligencia, “optimismo de la voluntad”, decía un tal Antonio, que se apellidaba Gramsci.

(*) Analista político de Fundamentar - @miguelhergomez

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hola@fundamentar.com (Miguel Gómez (*)) Opinión Sun, 20 Aug 2023 09:56:25 -0300
Escuchar, Entender, Fundamentar https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6778-escuchar-entender-fundamentar https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6778-escuchar-entender-fundamentar Escuchar, Entender, Fundamentar

El eclipse no fue parcial,
y cegó nuestras miradas.
Te vi que llorabas, te vi que llorabas,
por él.
Té para tres…

Gustavo Ceratti

Los resultados electorales nunca pueden ser analizados ni comprendidos desde el enojo. Mucho menos cuando no nos favorecen. En ese sentido aplica aquella vieja máxima de la calle que dice que “el que se enoja, pierde”. El triunfo de Javier Milei en las PASO del último domingo, produjo un verdadero cimbronazo en el conjunto del sistema político argentino. Más allá de los estilos, de las promesas de campaña y de la preocupación por el corto y el mediano plazo, el electorado se expresó y por lo tanto, ello debe ser revisado de cara a lo que viene. Sobre todo si se quieren dar vuelta los números finales.

La verdadera sorpresa radicó en el triunfo del libertario, no tanto en la paridad que suponen tres puntos en un escenario de tercios. En esta misma columna en algún momento abordamos la existencia de un “té para tres” que hasta la propia Cristina Fernández de Kirchner luego explicitó a partir de una serie de estudios de opinión que, efectivamente, reflejaban ese escenario. (Vale la mención para el grupo Zubán Córdoba y Asociados que insistió hasta días antes con la referencia de los tercios).

¿Qué pasó?, preguntará algún desprevenido. El error en el que cayó este articulista refiere a haberse apegado a cierta lógica tradicional del análisis político que establece que a lo largo de la historia, ningún candidato presidencial había podido prevalecer sin una estructura de apoyo territorial. Todos hemos visto cómo las pocas candidaturas que Milei decidió apoyar, tenían poco volumen electoral en cada una de las provincias. Ni hablar de aquellas donde luego de algunos acuerdos iniciales decidió quitarles el apoyo.

Una de las grandes preguntas de cara a lo sucedido redunda en “descular” si debemos quemar los libros que explican las condiciones básicas para una candidatura nacional, dado que estaríamos en presencia de un tiempo social que no exige de la utilización de ciertas estructuras y formatos tradicionales o si, en realidad, nos enfrentamos a una causalidad efímera.

En este último aspecto vale resaltar cómo llega el principal protagonista del último domingo al proceso electoral. Milei había alcanzado un modesto resultado en 2021, lo cual lo había convertido en diputado nacional alcanzando cuatro escaños para la Cámara Baja. Es un hombre conocido en los medios, fundamentalmente en aquellos que pertenecen a la corporación mediática con incidencia nacional, los cuales trajina, al menos, desde hace cinco años. No importa el carácter insólito de muchas de sus propuestas, lo cual las transforman en impracticables, ya su mayor activo radica en que habla claro y sencillo en un contexto de insatisfacción social evidente. Visibilidad no le faltaba, por lo tanto no tuvo que gastar ni tiempo ni dinero en hacer conocida su figura.

Daniel Paz
Daniel Paz

Una segunda gran pregunta refiere a descubrir quién lo votó. No pueden pedirse estudios demasiados profundos a 72hs de las elecciones, pero la sensación reinante impone que su base de sustentación radicó en los jóvenes sub 25, en los trabajadores precarizados y en quienes desde hace no poco tiempo están enojados con “la política”. La apelación al discurso anti casta, a la que Milei ha pertenecido en algún momento hasta hace algunos años atrás, al haber sido asesor del diputado Ricardo Bussi en la Cámara de Diputados, su estilo disruptivo, la ropa que viste y hasta su declamada forma de vida, lo muestran como un supuesto anti sistema que, en línea con lo que sucede en no pocas partes del mundo, siempre seduce y atrae.

Basta poner atención, de manera honesta y tratando de evitar los prejuicios, en aquellos testimonios de algunos votantes para entender las razones de su irrupción. De alguna forma, supo representar a buena parte de los desencantados por el fracaso del gobierno de las dos últimas coaliciones. Nada es casual, y si miramos con detenimiento comparativo los números de las PASO 2019 con las del 2023, notaremos que mientras el peronismo perdió el 21 por ciento de los votos, Juntos por el Cambio dejó en el camino 13 puntos. Realice la suma estimado lector, querida lectora y verá que el número está por encima (pero no muy lejos) de lo obtenido por el libertario.

Pero más allá de lo evidente, de cara a octubre, el escenario está abierto. Tres puntos de diferencia entre el primero y el tercero no representan nada definitivo y cada uno de los principales protagonistas enfrenta sus propios límites de cara a lo que viene.

Patricia Bullrich porque no tiene mucho para crecer: no son pocos los que dudan de que pueda retener los 11 puntos de Horacio Rodríguez Larreta ya que si extrema su discurso, muchos migrarían a la versión original que representa el líder de La Libertad Avanza y si lo modera, otros irían hacia la opción de Sergio Massa.

El tigrense, por su parte, se enfrenta a la doble problemática de ser candidato siendo ministro de Economía, en el contexto de un peronismo que no se ha mostrado como esa máquina electoral dispuesta a imponer un resultado electoral que lo favorezca.

Y finalmente, Milei se encuentra frente al dilema de tener que explicitar con más detalle su propuesta política, la cual adolece de coherencia y que, de aplicarlas, supone la emergencia de un escenario social que agrave las dificultades de lo existente.

Una pregunta final y una hipótesis de trabajo para ciudadanos y ciudadanas que nos resistimos a la idea de poner en riesgo lo poco o mucho que cada uno pueda haber logrado. De cara a lo que viene, ¿podemos imaginar un candidato que se “bagliniza” (el teorema de Baglini dice que “A menor posibilidad de ser gobierno, más liviandad en las propuestas”) o insistirá en la idea de romper todo aquello que el liberalismo extremo ensalza?

Ante esto, la repregunta con argumentos al candidato, pero fundamentalmente a sus votantes, aparece como un activo para debilitar políticamente la propuesta libertaria. Es falso que en muchos de sus votantes el Estado ha sido un lastre o no ha llegado con cierta presencia. Es cuestión de cada uno saber detectar cómo, cotidianamente, prevalece en nuestras vidas: con los subsidios en tarifas y servicios, con la existencia de la educación pública en los tres niveles, con la atención de las redes de salud, vía hospitales públicos y obras sociales, etc. Todo ello para nosotros y los demás. Con el fin de evitar nuevas pesadillas, tal vez la clave resida en el fundamento que cada uno de nosotros podamos aportar desde el boca a boca. Así de simple. Así de complejo.

(*) Analista político de Fundamentar - @miguelhergomez

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hola@fundamentar.com (Miguel Gómez (*)) Opinión Thu, 17 Aug 2023 06:26:13 -0300
Meses de preaviso https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6777-meses-de-preaviso https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6777-meses-de-preaviso Meses de preaviso

Comunicación sin emoción.
Una voz en off con expresión, deforme.
Busco algo que me saque este mareo,
busco calor en esa imagen de video…
“Nada personal” - Soda Stéreo

Cuando usted, querido lector, estimada lectora, lea estas líneas, el domingo electoral ya se estará desarrollando a pleno. Si es algo remolón o remolona, probablemente los resultados ya sean conocidos y tal vez, sólo tal vez, su voto se vea sintetizado en un triunfo electoral que lo reconforte, luego de una campaña que puede haber sido muchas cosas pero que seguro adoleció de la pasión y del ánimo de otros tiempos.

Para colmo de males, y como si no alcanzara con algunas incertidumbres, la violencia volvió a aparecer en el centro de la escena. Inicialmente, con el crimen de una niña de once años que fue utilizado políticamente y veinticuatro horas después con el fallecimiento de un militante de izquierda, en pleno Obelisco, con la policía porteña involucrada, hecho sobre el cual aparecieron (rápidamente) las justificaciones más deleznables. De alguna forma, como en aquellos trabajadores que tienen una antigüedad mayor a cinco años, ciertos hechos y sus justificaciones nos anuncian lo que puede suceder de aquí a dos meses. Recorrido por una semana atípica de cierre de campaña. Pasen y vean. Sean todes bienvenides.

Finalmente llegamos a la primera posta de las elecciones nacionales. Si serán dos o tres, (con ballotage incluido) está por verse, pero lo que suceda a partir del domingo a la noche, una vez contados los votos, ya nos dará las primeras señales.  

https://twitter.com/PatoBullrich/status/1689324276418060302

Pero antes de los resultados hubo una campaña que dejó algunas certezas y, si se quiere, novedades no del todo agradables. Un proceso electoral supone el intento de seducción del votante. El ABC de la estrategia indica que la propuesta debe erigirse sobre una oferta de futuro. Se cuestiona lo que está mal del presente y con determinadas recetas muchas veces originales, otras planteadas de manera imperfectas, el candidato promete un tiempo por venir mejor.

Desde la estrategia comunicacional opositora que encarnan Juntos por el Cambio y La Libertad Avanza, esta campaña electoral resulta rara en su esencia. Los candidatos de ambos frentes proponen un futuro pero con el espejo retrovisor de 150 años de historia. La debilidad propositiva es tal, que ya no podrían utilizar la estratagema macrista de 2015, donde prometió que ninguno de los derechos consagrados en el período de la década ganada serían afectados, sino que lo bueno que está por venir reside en la ejemplaridad del promocionado (y falso) ideario del granero del mundo.

En este aspecto existe una construcción de sentido muy particular, estructurada desde hace no menos de cien años, donde se nos cuenta que la potencialidad argentina de aquel entonces, resulta el modelo para imitar en los tiempos que vienen. A sus propaladores poco les importa que, en los hechos y en los números, la Argentina no era un país para todos. La hacinación en los centros urbanos que tomaron el nombre de conventillos, su pobreza estructural, las injusticias que padecía el trabajador de campo al que no le correspondía derecho de ningún tipo, la represión impuesta ante los primeros atisbos de organización obrera, la miseria que alcanzaba a los que no tenían la dicha de nacer en una familia de alcurnia y la imposibilidad de acceder a derechos de cualquier tipo; también son parte de la historia de esa Argentina potencia.

Esa articulación se estructura sobre el olvido y/o desconocimiento de los receptores del discurso. La derecha argentina debe volver el tiempo atrás, porque sus experiencias recientes no pueden ser reivindicadas más allá del límite que supone cierto núcleo duro con el que no se ganan elecciones. Si Javier Milei reivindica la década del 90’, rápidamente encontrará un freno a partir de lo que cualquier ciudadano medianamente informado intuya lo que fue el final de la experiencia de la convertibilidad.  En Juntos por el Cambio por su parte, resulta necesario irse muy atrás en el tiempo, para encontrar una era a reivindicar, dado que la experiencia 2015 – 2019 está demasiado fresca para seducir a alguien que ya no esté convencido.

https://www.youtube.com/watch?v=6drzgzLWztk&ab_channel=SergioMassa

Pero debe decirse que la campaña 2023 fue rara en sí misma. Ningún opositor derechoso que se precie, se ruboriza porque la propuesta electoral se parezca más a un decálogo de amenazas hacia un sector de la sociedad, antes que a un “nosotros” inclusivo que resulte masivo: si en 2015 el kirchnerismo era un problema porque promocionaba la grieta, hoy, ese mismo mecanismo es reivindicado per se, como la solución de todos los males.

A ese entramado político se enfrenta un oficialismo nacional que tiene sus propios límites (a partir de lo que hemos venido comentando desde el 2020 para aquí), pero que ha encontrado en Sergio Massa un candidato que, como dirían los comentaristas deportivos, lo puso en partido.

Unión por la Patria ha diseñado una campaña donde el eje central de la elección radica en la diferenciación de dos modelos: productivos, financieros, políticos y definitivamente sociales. Para el oficialismo, de alguna manera, mucho debería resignificarse para no romper aquello que pudo mantenerse en pie pese a la pandemia, la sequía, sus crisis subsiguientes y con un escenario de mediano plazo (2024) que promete mejores condiciones estructurales en un sentido inverso: la Covid es historia, la producción agraria será sustancialmente superior y la importación de energía será de menor cuantía a partir del pleno funcionamiento del gasoducto Néstor Kirchner. La pregunta central para el espacio es confirmar en qué medida ese armado discursivo pudo ser transmitido y aceptado por un electorado que supo identificarse como un núcleo duro de piso alto.

La derecha argentina (y aquí no tiene demasiado valor analítico separar a cambiemistas de libertarios) propone el desafío de construir algo nuevo rompiendo lo que, supuestamente, funciona mal. Desordenar la vida de no pocos argentinos para que, de un modo ilusoriamente infantil, desde ese desestructuramiento se construya una sociedad mejor.

De alguna manera extraña, la incertidumbre asoma como un activo opositor, rasgo que no descarta, claro que no, la violencia como forma de argumentación política. Aunque nos resulte contradictorio en su esencia.

La semana, de alguna manera, nos mostró que el GPS de cierta previsibilidad no funciona del todo bien. El crimen de Morena Domínguez, tan común a la realidad rosarina pero tan excepcional en su propalación nacional y en su utilización política, al igual que la muerte de Facundo Molares, quien parece haber sido merecedor de su triste final por su pertenencia ideológica y su vinculación con las FARC, azuzaron los peores fantasmas de los tiempos recientes. Si Santiago Maldonado murió ahogado por no saber nadar, a la derecha vernácula poco le importa si su decisión de entrar al agua obedeció a un delirio místico o a una persecución ilegal de la Gendarmería Nacional. Molares, parece que tuvo el desatino de descompensarse en una marcha donde había más policías que manifestantes y también resultaría una circunstancia casual, que la policía porteña lo tuviera retenido con una maniobra asfixiante. Detalles de salud que, invariablemente, deberemos tener en cuenta a la hora de imaginar cualquier tipo de movilización a la que queramos asistir.

https://twitter.com/horaciorlarreta/status/1689791988910915584

En ese escenario de una derecha que hace rato decidió salir del closet, y que esta campaña no hizo más que mostrar en toda su dimensión, la duda por los resultados se complementa con lo que pueda suceder con el nivel de ausentismo electoral, que en términos nominales no parece haber tenido una profundización determinante en el conjunto de las elecciones provinciales (algunos analistas refieren a una caída del 5% respecto de 2021), pero que aparece como una variable de cierto malhumor social.

En ese sentido, un nivel de ausentismo alto resulta peor que el famoso voto bronca de 2001 ya que éste, por lo menos era portador de cierto tipo de mensaje, mientras que una ausencia masiva demuestra un desinterés muy difícil de decodificar: ¿apatía que llegó para quedarse o malestar que refleja que un sector del electorado, circunstancialmente, no encuentra representación? Dudas que nadie preferiría tener que comenzar a indagar para las semanas, los meses y los años venideros.

Con todo, no son pocos los especialistas pertenecientes o vinculados al sistema político argentino que se animan a “afirmar que nada puede afirmarse” de antemano para éste domingo 13. Las encuestas vienen fallando aquí y en el mundo por múltiples razones: el voto oculto (por vergüenza o por indecisión), la forma de recolección de datos (no representa el mismo universo interpelado vía telefónica, vía redes o de manera presencial) y por haberlas convertido en un oráculo que en muchas ocasiones responden más a operaciones políticas que a instrumentos científicos que trabajan con datos de la realidad social. Probablemente, la Argentina 2023 no sea la excepción.

“Yo te avisé y vos no me escuchaste” cantaba un joven Vicentico hace algunas décadas atrás. Esta semana política que pasó, tuvo la particular virtud de anticiparnos los tiempos que podrían venir mientras nos recordaba lo que pasó. Comunicación sin emoción. ¿Globos de ensayo anticipatorios? De todos nosotros depende. Nada personal. ¿O sí?

(*) Analista político de Fundamentar - @miguelhergomez

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hola@fundamentar.com (Miguel Gómez (*)) Opinión Sat, 12 Aug 2023 18:29:27 -0300
Si no es todo... https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6776-si-no-es-todo https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6776-si-no-es-todo Si no es todo...

El tesoro que no ves,
la inocencia que no ves.
El placer es tan oscuro como el culo,
de un topo negro y si no hay amor,
que no haya nada entonces, alma mía,
no vas a regatear…
“El tesoro de los inocentes” - Carlos Solari

Partidos. Con semblantes de falsas sonrisas. Divididos al extremo en la hora en que las contradicciones se agudizan, los dirigentes de Juntos por el Cambio parecen decididos a demostrar que todo se reduce a un aquí y ahora definitivo. Cualquier definición que rompa con la lógica de la tensa calma que se avecina para los próximos días, desata una serie de idas y vueltas que reflejan las incomodidades del momento. En el mundillo cambiemista, en esta primera semana de agosto, la centralidad se la llevó la decisión de María Eugenia Vidal de anunciar su apoyo a Horacio Rodríguez Larreta en la competencia por la pre candidatura a la presidencia de la Nación. A partir de allí se conocieron una serie de declaraciones, con Mauricio Macri incluido, que nos hace pensar en que la definición bullrichista de que “si no es todo, es nada” no aplica sólo al marco de la campaña electoral sobre aquello que se nos está prometiendo a los argentinos a partir del 10 de diciembre, sino que refiere (también) a una forma de resolver el disenso interno en las huestes amarillas. Recorrido por un ejemplo más de una interna feroz y algunos motivos estructurales que la explican. Pasen y vean. Están todos y todas invitados.

Promediando la semana, la ex gobernadora de Buenos Aires hizo conocer, vía redes, el anuncio de su apoyo a Rodríguez Larreta. Alineada con los tiempos comunicacionales que corren, el anuncio se notificó a través de Twitter (¿o hay que decir X?), con texto explicativo, acompañada de una imagen en un acto al mejor estilo PRO. A partir de allí, las críticas arreciaron desde el otro lado. Desde el jefe de campaña de la otra lista, pasando por Mauricio Macri hasta llegar a la propia Patricia Bullrich, quien chicaneó, ante una requisitoria periodística, que este apoyo (junto al de Facundo Manes) sólo representaban dos votos.

https://twitter.com/mariuvidal/status/1686708452146450432

Es legítima la duda que supone desentrañar qué representa hoy la figura de Vidal. Además de su pésima gestión en la provincia de Buenos Aires, sus vaivenes territoriales y sus frustrados intentos de convertirse en una protagonista de peso a nivel nacional, actualmente la ubican en un segundo plano del entramado cambiemista. Con su definición de las últimas horas, parece haber roto algunos acuerdos no escritos y tampoco explicitados públicamente sobre una neutralidad a la que muy pocos dirigentes le han podido escapar. Para los que miramos esa interna con algo de lejanía, ciertas reacciones parecieron desmedidas, aunque deben insertarse en el marco de una disputa que puede sintetizarse en tres ejes.

El primero refiere a una ausencia de liderazgo que sintetice al espacio en su conjunto y que en su momento (qué duda cabe) fue protagonizado por Mauricio Macri, quien carga con el antecedente innegable de una mala gestión de gobierno pero también con el perfil de un liderazgo que en los últimos años lo podríamos definir como “evasivo”.

Para la primera de las afirmaciones cabe decir que es un elemento de peso pero no definitorio si tenemos en cuenta que en 2019, obtuvo el 41% de los votos en la elección general de octubre. Un piso verdaderamente alto teniendo en cuenta los resultados de su gobierno.

Esa razón se complementa con una segunda, que tiene que ver con las formas en que decidió procesar políticamente el día después de haber dejado el gobierno hace ya cuatro años. Desde el deseo, siempre pretendió (de alguna manera hasta el día de hoy lo intenta) erigirse como un primus inter pares que le permitiera seguir siendo un parte aguas insoslayable. Por un lado porque imaginaba un “Segundo tiempo” y por otro porque, cuando vio que no tenía resto para insistir con el premio mayor, pretendía ser un articulador con gran poder de incidencia sobre el conjunto del espacio; bloqueando o potenciando a quien correspondiera.

https://twitter.com/mauriciomacri/status/1686857424685195265

Pero para ser jefe hay que estar y un espacio político de la magnitud de Juntos por el Cambio no se conduce a la distancia. La ambición del hijo de Franco, refería a convertirse en un líder regional para la derecha de este rincón del mundo. En función de ello, eligió las luminarias de un primer mundo que le ofreció la presidencia de la Fundación FIFA y una cercanía estrechísima con la Fundación para la Libertad quien tiene como caras visibles al escritor Mario Vargas Llosa y a nuestro más cercano, Gerardo Bongiovani. Pero, como canta Ciro, “desde lejos no se ve”, y están muy bien las fotos con los campeones del mundo de Qatar 2022 y las disertaciones en el mundo desarrollado reivindicando las ideas del neoliberalismo económico, pero la política nacional exige otra cosa.

Es tal el nivel de deterioro de la figura de Macri, que a una semana de las elecciones PASO a nivel nacional, coincidentes con las que se realizarán de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, su máxima aspiración pública refiere a acompañar a su primo en una recorrida de campaña que no viene tan sencilla como se especulaba en la previa; y en dudar si, finalmente, hará público su apoyo a Bullrich ante la no certeza de un triunfo de la ex ministra de Seguridad de la Nación. ¿Tanto recorrer para llegar a ningún lado? En poco más de siete días lo sabremos.

El segundo eje se refiere a la actual coyuntura transicional que alcanza a Juntos por el Cambio en general y al PRO en particular. Una duda importante es quién manda hoy en el espacio, pero una pregunta mucho más trascendente redunda en descubrir quién mandará mañana.

La coalición se enfrenta a una serie de procesos electorales que permiten afirmar que estamos ante una multiplicidad de jugadas riesgosas, donde el slogan “si no es todo, es nada”, pueda referirse también a la propia interna de una fuerza política que se ha pretendido proyectar con una centralidad eterna sobre algunos territorios.

En este sentido, para el PRO, la elección en la ciudad de Buenos Aires no está exenta de ciertos riesgos ya que, de las variadas encuestas que han aparecido por estos días, nadie puede afirmar que la interna con Martín Lousteau sea un simple trámite. Algunos encuestadores señalan diferencias de alrededor de diez puntos, mientras que otros insisten en un escenario de empate técnico.

Lejos está la posibilidad real de un triunfo en la provincia de Buenos Aires. No hubo un resultado a favor en las elecciones cordobesas, bastión históricamente macrista y donde hasta hace unos pocos meses se saboreaba una victoria que sería el prolegómeno a lo que debía suceder en el plano nacional. Y en Santa Fe, por su parte, Maximiliano Pullaro, radical de origen y recorrido, quien obtuvo un contundente triunfo hace escasas tres semanas, podría decidir resguardarse de las peleas grandes de agosto y octubre, prescindiendo de ciertos liderazgos que no necesita para revalidar votos.

La necesidad de mantener a la ciudad – estado como un bastión propio se hace cada vez más ostensible. Si bien Chubut trajo una buena noticia para nuestros republicanos de ficción, sumados a los sorpresivos triunfos en San Luis y San Juan, resulta definitivamente cierto que a ninguno de los gobernadores electos de estas provincias le da la talla, por lo menos por ahora, para proyectarse en el plano nacional.

El tercer factor que explica la virulencia de la interna amarilla refiere a que desde 2021 para aquí, en el espacio se interpretó que quien prevaleciera en la interna se quedaría con el sillón del endeudador Rivadavia. El que ganaba la interna, ganaba la presidencial. El espíritu que ha prevalecido tenía que ver con que más allá de las peleas, obtenido el triunfo en octubre, y si es en primera vuelta mejor, ya habría tiempo para ordenarse.

En este último sentido la irrupción de Javier Milei no ha dejado de plantear, al decir de los abogados penalistas, una duda razonable. Si el supuesto libertario, alcanzase entre el 15 y 20 por ciento de los votos, y se supusiera, que buena parte de esos números, tributan en ideas más cercanas al neoliberalismo que encarna PRO, antes que a las que propala el oficialismo, esa emergencia no deja de ser un inconveniente. Sobre todo si, a esta aparición, se le suma un justicialismo que parece haber ganado en competitividad con la candidatura de Sergio Massa y, por qué no, con la interna que ha propuesto Juan Grabois.

La foto del domingo a la noche podría mostrar que el actual ministro de Economía sea el candidato más votado con varios puntos de ventaja sobre quien resulte segundo, y si bien adherimos a la teoría de que una PASO nunca es igual a una general, también insistimos desde hace unos cuantos años en esta columna, que las matemáticas y las alquimias electorales casi nunca se llevan del todo bien.  

“Si no hay amor que no haya nada entonces” entona Carlos “Indio” Solari, y uno se moviliza con la belleza de la melodía de “El tesoro de los inocentes” y con lo visceral de una decisión pasional: el amor como un todo que le da sentido a una forma de vivir. Y en un sentido inversamente proporcional, esa totalidad que nos promete, si se produjeran algunos resultados, sufrimientos y angustias varias a partir del 10 de diciembre, hoy se enfrenta al paradójico dilema de, tal vez, perderlo todo. Amén.

(*) Analista político de Fundamentar - @miguelhergomez

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hola@fundamentar.com (Miguel Gómez (*)) Opinión Sun, 06 Aug 2023 11:04:12 -0300