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Fundamentar - Artículos https://fundamentar.com Sat, 13 Jul 2024 13:51:14 -0300 Joomla! - Open Source Content Management es-es Fuego amigo https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6865-fuego-amigo https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6865-fuego-amigo Fuego amigo

Mientras buena parte de la política argentina se prepara para la foto del Pacto de Mayo que se realizará en Julio, en la vigilia de un nuevo aniversario del día de la Independencia, en la semana que se va esos mismos sectores quedaron condicionados por lo irremediable del fuego amigo: por lo que sucede en el presente, pero también por lo que pueda acontecer en el mediano plazo de la gestión. Mercados, internas y la llegada de un viejo conocido sintetizan una serie de disputas que no pueden ocultarse más allá de la potencia mediática libertaria para evitar ciertas diferencias. Pasen y vean. Sea todo el mundo bienvenido.

La preocupación gubernamental debió centrarse sobre los mercados, un sector que el mileismo y el propio Luis Caputo dicen conocer. El primero por una supuesta expertise y el segundo por formar parte del mismo desde hace varias décadas. El aumento del precio del dólar, la caída de los bonos y las acciones de empresas argentinas en las bolsas internacionales y el riesgo país superando la barrera de los 1500 puntos, obligaron a dar una forma de respuesta oficialista que vino de la mano del Jefe de Gabinete Guillermo Francos y del propio Javier Milei.

Como el mercado, según la lógica libertaria, es perfecto, sus principales voceros políticos, comunicacionales y de redes salieron a deslizar la responsabilidad de Sergio Massa sobre el deterioro de las variables antes comentadas. No deja de ser interesante a la vez de divertida, la acusación para un hombre que, siendo oposición silenciosa, siete meses después ha logrado tener un peso tan determinante en los mercados, pero a los cuales no habría podido domar durante su gestión, razón fundamental del triunfo mileista de noviembre.

La semana dejó dos certezas inocultables: que la ya famosa conferencia de prensa del dúo Caputo - Bausili del viernes 28 a la tarde no sirvió de mucho, generando más dudas en los hombres de negocios y que los preanuncios de que una vez sancionada la Ley Bases los mercados responderían de manera positiva, fue sólo una ilusión con muy poco sustento.

Dicen, los que dicen que saben, que la ausencia de anuncios de una fecha hipotética de salida del cepo, o en qué momento se cumplirá con la modesta promesa (comparada con la vocinglería electoral de dolarización y cierre del Banco Central), de reducir el impuesto País al 7,5%, han actuado como factores de la alteración comentada. Ni la institucionalidad que presupone la aprobación de la Ley Bases ni la próxima foto de Tucumán parece conformar a los operadores financieros. Quieren cash, algo que ya supo comentar Juan Carlos Pugliese hace unos 35 años atrás cuando afirmó que "les hablé con el corazón y me respondieron con el bolsillo”. Persiste un error histórico en el neoliberalismo argento, el cual se extiende a libertarismo de estos días: el pensar que poniendo a uno propio a cumplir ciertas funciones, garantizará alguna eficacia en el manejo de la cosa pública.

En concreto el gobierno se enfrenta a una segunda crisis en poco menos de 50 días, aunque cada una de ellas tenga sustancia y formas diferentes. La primera, la que surgió a partir de contar con cinco millones de kilos de alimentos sin repartir y que, guste o no, supo repechar la cuesta, tiene, si se quiere, un carácter moral. Siguiendo la definición de la Real Academia Española, no puede hablarse de negligencia (descuido). Con el correr de los días y las semanas supimos que el almacenamiento y fundamentalmente la no compra de alimentos desde el mismísimo 10 de diciembre de 2023 han obedecido a un plan en el cual el gobierno fue sorprendido y sobre el cual, es obvio, pagó un costo político.

Pero más allá de la inhumanidad de buena parte de ese funcionariado, también debe decirse que para un importante sector social que se siente representado por las ideas de la libertad, el tema no movió el amperímetro ya que no sufren de ese tipo de necesidades. Los medios oficialistas hicieron su parte, más allá de quedar expuestos al ridículo con sus idas y venidas, pero también, la presencia de los otros niveles del Estado, han contenido una situación que bien podría anticiparse como explosiva.

La nueva crisis de estos días, tiene otra impronta. No es moral, no tiene efecto inmediato, pero sí refiere a las expectativas, algo definitivamente básico para cualquier proyección económica y política. A partir del deterioro de la actividad económica (el comercio minorista tuvo una retracción del 7,3% para el mes de mayo), nadie está del todo seguro si los movimientos del dólar blue afectarán los precios de la economía real. Sí debe decirse que en los días que corren, el oficialismo puede terminar alcanzado por el mismo mal de buena parte de la dirigencia política tradicional que le permitió llegar al poder: hablar de una realidad distinta a lo que le sucede a sus votantes. “Atento Fioravanti”. Otra vez, perdón centenials y milenials. Nuevamente un consejo: googleen…

Pero si hablamos de crisis, en el mundo amarillo no las tienen todas consigo. La semana que se está yendo tuvo la virtud de mostrar a plena luz del día lo que era una disputa interna en el PRO, la cual se cocía a fuego lento y entre los pliegues de declaraciones vía off the record.

De un lado Mauricio Macri, que se resiste a perder la centralidad que tuvo en un partido que resultó construido a su imagen y semejanza y del otro Patricia Bullrich, que fiel a su historia política, ve con muy buenos ojos la posibilidad de formatear la relación entre La Libertad Avanza y el PRO a los tiempos que corren, con una unidad que los sintetice. Más allá de la cuestión semántica de los alcances o no de la fusión, la ministra de Seguridad pugna por una relación mucho más intensa entre ambos sectores, siendo ella quien cumpla la función de ariete de esos acuerdos. Para la ex montonera, Macri es historia.

Algo parecido desea el ex presidente, copando el gobierno con dirigentes propios, en la primera línea de la gestión y que le reporten de manera directa, situación que Milei ha sabido evitar. Aquí la discusión nada tiene de componente ideológico. Es de poder. El apoyo amarillo en el tratamiento de la Ley Bases, el reciente comunicado con críticas a la gestión libertaria emitido desde la Fundación Pensar conducido por María Eugenia Vidal, así lo demuestran.

Las declaraciones del presidente de la Fundación FIFA, reflejan un límite que puede aparecer en el corto plazo del tratamiento de ciertas leyes. También, de alguna manera, las disputas del jueves en el marco de la asamblea partidaria, donde se dejó afuera a Bullrich de la conducción luego de haberlo acordado algunas semanas atrás para evitar la interna, intentan fortalecer a una figura política que si bien cuenta con una pésima imagen pública, aún intenta prevalecer en el manejo de ciertos resortes.

La irrupción de LLA ha complicado en demasía a los designios de un espacio de centro derecha que se imaginaba discutiendo poder de manera sostenida con ciertos sectores del peronismo. Si a los libertarios les va bien, el PRO podría perder buena parte de su sustentación política. Pero si les va mal, los amarillos corren el riesgo de pagar un enorme costo político por su apoyo y cercanía. De allí cierta diferenciación sobreactuada de estos días que evite que el partido termine licuado al mejor estilo de lo sucedido con la Unión Cívica Radical, a partir de la ya histórica Convención de Gualeguaychú, allá por el año 2015.

Pero si hablamos de fuego amigo, también el futuro cercano presenta algunas hipótesis de conflicto. La demorada llegada de Federico Sturzenegger como ministro de Desregulación y Transformación del Estado, abre dos interrogantes de rigor. El primero es el que refiere a la relación con su ahora par Luis Caputo. No sólo que dentro de las 27 funciones que le asigna el decreto que fundamenta su designación, algunas pueden chocar en funciones que a cada uno le compete, sino que entre ambos, en términos históricos y actuales, la relación no es de las mejores. Celos, diferencias de estilos y enconos antiguos pondrán a prueba la capacidad del liderazgo de Milei en el día a día de la gestión. Todo un desafío.

El segundo, más estructural, y más allá del humo de tablón que traerá el proyecto de la “Ley Hojarasca”, independientemente de los nefastos antecedentes en la gestión del flamante funcionario, supone preguntarse si tendrá los elementos necesarios para la transformación que suele reivindicar. Algunas preguntas como al pasar: ¿cuenta con los equipos técnicos para ocupar aquellos lugares de la administración que la gestión libertaria aún no pudo, no quiso o no supo ocupar? En esa relación potencialmente conflictiva con Caputo, ¿alguien puede garantizar que contará con los recursos económicos necesarios para llevar adelante una supuesta modernización administrativa?

Más allá de cierta romantización con el pasado, los años veinte del siglo XXI no tienen nada que ver con la Reforma del Estado de los 90’, donde su esencia radicó, más allá de las privatizaciones, en la transferencia de servicios básicos como salud y educación a los Estados provinciales y municipales, en muchos casos sin los recursos suficientes. Hoy no hay joyas de la abuela, en parte porque algo de pudor le ha quedado a una oposición amigable que hasta ahora evitó las privatizaciones de empresas como YPF o Aerolíneas Argentinas, ni los mercados internacionales están dispuestos a prestar alegremente al conjunto de los argentinos.

Si el presidente se siente impresionado por la inteligencia artificial, la cual dice que utilizará para la transformación de la gestión del Estado, ese que odia porque supuestamente representa una asociación criminal, vale saber con qué recursos lo hará a la hora de reivindicar de manera obsesiva y bochornosa un déficit cero que garantiza un lindo dibujo financiero, pero deja de a pie el cuidado de cientos de miles de argentinos que necesitan de la ayuda del Estado.

Dando por sentado que en esta posmodernidad que nos engloba, existen palabras que tienen una connotación positiva que no merecen (cambio, revolución, reforma), convengamos que transformación no le va en zaga al asunto. El menemato y el gobierno que le prosiguió, supieron mucho de ello y la Argentina terminó en 2001 con una crisis de proporciones, a partir de haber desmontado muchos de los resortes de contención que un Estado de Bienestar light supo construir en nuestro país.

Los mercados enviaron una serie de señales que para el mundo libertario puede resultar un llamado de atención. Las diferencias en el principal aliado quedaron expuestas sin mucho pudor y podrían condicionar en el futuro mediato una gobernabilidad que, si bien se ha sostenido con alfileres, nadie puede negar de su eficacia. Y la llegada formal al gobierno de un hombre como Sturzenegger podría profundizar un escenario de disputas internas que, en siete meses de gestión, no han dejado de ser un dolor de cabeza para los hermanos Milei y el más joven de los Caputo, hombre clave en el entramado gubernamental. El fuego amigo, a veces, puede afectar más que la pericia de ciertos enemigos.

(*) Analista político de Fundamentar - @miguelhergomez

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hola@fundamentar.com (Miguel Gómez (*)) Opinión Sun, 07 Jul 2024 12:10:05 -0300
La fábula de las herramientas https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6860-la-f-abula-de-las-herramientas https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6860-la-f-abula-de-las-herramientas La fábula de las herramientas

Él era un fabricante de mentiras,
Él tenía las historias de cartón.
Su vida era una fábula de lata,
sus ojos eran luces de neón.
Y nunca tengas fe que sus mentiras pueden traer dolor…

“El Fabricante de Mentiras” Sui Generis

Mi extrañado padre, hombre bueno, trabajador y cabrón, de quien Angus Mac Gyver podría haber sido un aprendiz (perdón a los milenials y centenials que tal vez por error lleguen a estas líneas), solía afirmar que “todo resulta más sencillo si se cuenta con las herramientas adecuadas”. En su lógica vital, esa que se estructuraba a partir de la funcionalidad de las cosas, se empeñaba en que el suscripto comprendiera la diferencia en trabajar, por ejemplo, con una llave tubo o una simple pinza. Pero también, tal vez sin saberlo del todo, me inculcaba sobre un mundo mucho más basto que el de los fierros: imaginar la explicación de ciertas formas de vida comunitaria sin contar con los elementos que nos permitan comprender lo que sucede a nuestro alrededor, redundaría en una especie de abordaje inútil y sinsentido.

Algo de todo ello suelen reivindicar los gobiernos de estos confines del mundo cuando se instalan en el poder. Muchos de ellos, imbuidos de cierta lógica fundacional, suelen pedir apoyos extraordinarios para implementar medidas del mismo tenor, las cuales nos llevarían a un camino de desarrollo, en estos días, de libertad al palo. Y no son pocos los sectores políticos no oficialistas (opositores a veces queda un poco grande en la conceptualización) que, en función de ser consecuentes con cierto espíritu de época, aceptan gustosos apoyar muchas propuestas que hasta ayer desechaban, en nombre de otorgar las herramientas que el oficialismo necesita. Pasen y vean. Recorrido por el primer (y demorado) éxito legislativo libertario. Sean todos bienvenidos (y bienvenidas) al tren.      

La semana comenzó con la expectativa y con la indudable certeza del conjunto del sistema político de que el proyecto de Ley Bases sería aprobado por el pleno de la Cámara de Diputados. Comparado con el extenso período de discusión previo, las dudas fueron rápidamente zanjadas y el resultado dejó tres certezas establecidas: los números de apoyo y rechazo fueron relativamente similares de aquel momento en que obtuvo media sanción, la primera minoría que encarna Unión por la Patria pudo mantener la unidad de bloque y los sectores opo oficialistas salieron rápidamente a declarar que desde ahora el gobierno de Javier Milei contaba con las herramientas para poner en marcha la gestión.

El jefe de bloque de UxP, Germán Martínez, durante su discurso de cierre
El jefe de bloque de UxP, Germán Martínez, durante su discurso de cierre

Con Miguel Angel Pichetto como máxima referencia de esa línea argumental, coincidente con lo declamado por el presidente Javier Milei pocas horas después, a los cuales se suman un conjunto de partidos menores y un desvencijado PRO, los dichos se complementan con la idea de que ya no hay más excusas para poner en marcha la gestión.

Desde estos sectores tensionan de una manera relativamente sencilla: si la experiencia sale bien, dirán que le dieron la gobernabilidad necesaria. Si sale mal, se aplicará el reproche de que el problema es gobierno y no mucho más, no sea cosa que las ondas expansivas alcancen a los aliados.

De los párrafos anteriores se desprenden un grupo de preguntas que por sencillas no dejan de ser inquietantes. La primera. ¿Para qué tiene las herramientas el gobierno y qué entra en el menú?

De lo votado, y de lo realizado en la gestión en estos seis meses, que va en una vinculación directa con el DNU 70/23, en el corto plazo, las facultades delegadas para hacer a piaccere por parte del primer mandatario durante un año y el desguace institucional con la eliminación de múltiples organismos de control y la privatización de algunas empresas públicas, parecen ser las perlitas de la gestión. En línea con esto, pero más largo en el tiempo, el RIGI se proyecta como un baldón para el trabajo silencioso de miles de pequeñas y medianas empresas que no tendrán los mismos beneficios impositivos por las inversiones que pudieran realizar, si es que tuvieran margen.

La reimposición del impuesto a las ganancias para los trabajadores de la cuarta categoría, si es que los pedidos de inconstitucionalidad que efectivamente se presentarán en las semanas venideras resultaran en favor del Poder Ejecutivo, sumado a la reducción del pago de Bienes Personales, reforzará un proceso que ya es palpable a través de los datos que ha publicado el INDEC con el agravamiento del índice de GINI, el cual refleja los niveles de igualdad de una sociedad.

En el segundo bloque de preguntas cabe esa que refiere al “salir bien” del experimento anarco libertario de este tiempo y que Milei parece disfrutar de la apuesta, como si habláramos de una cuestión lúdica, mientras imagina delirios de premios “nóbeles” que lo consagran.

En el entramado de las críticas hacia el mileismo ya no abrevan sólo los derrotados ideológicos de noviembre del año pasado. Empiezan a sumarse, de a poco, las voces de un liberalismo argento que se auto percibe como democrático y que se horroriza con un conjunto de medidas económicas, pero también con los agravios y las formas libertarias. En ese bloque, donde tributan referentes como Carlos Melconian, Carlos Rodriguez o el mismísimo Marcelo Longobardi, Milei ha dejado de ser reconocido como liberal, siendo referenciado más como un conservador decimonónico antes que como un referente político e intelectual del siglo XXI, ya que su ideario aspiracional, de alguna manera, funge como pre capitalista, cuestión que suele reflejarse en las falaces estadísticas del comercio entre las potencias del siglo XV.

¿El “salir bien” supone legitimar las formas de la violencia libertaria que un conjunto de dirigentes han decidido aceptar y que bien se sintetizan en las afirmaciones de Rodrigo De Loredo, cuando expresa que “fingen demencia" ante los insultos porque creen que las medidas que propone Milei en el fondo son las que el país necesita? ¿Supone también aceptar las limitaciones a la libertad de expresión reflejadas en las detenciones del 12 de junio, en los juicios iniciados contra periodistas o en la reimposición de una norma de 80 años atrás que exigía la matriculación para acreditarse en la Casa Rosada? Preguntas que dejamos para la almohada o el diván, como cada uno prefiera.

A partir de las herramientas supuestamente otorgadas, el enjambre del sistema, que además de dirigentes políticos incluye a encuestadores, analistas y formadores de opinión, salieron a referenciar la idea de que el gobierno iniciaba una nueva etapa, la cual vendría acompañada en la mañana del día viernes con buen rendimiento en los mercados. Nada de eso sucedió: el dólar ilegal siguió ampliando la brecha con el oficial, los bonos cayeron y las acciones de las empresas argentinas en el mundo no le fueron en zaga. Parece que algunas decisiones legislativas, al igual que ciertos argumentos tradicionales, no alcanzan para explicar las novedades de estos días.

No casualmente, el ministro de Economía Luis Caputo y el presidente del Banco Central Santiago Bausili, salieron en la tarde del viernes a brindar una conferencia de prensa para afirmar el inicio de una nueva etapa que no quedó del todo claro en qué consistiría, ya que más allá de la remanida cuestión de la emisión cero, ninguna certeza se adelantó para el futuro.

En esa idea de “nueva etapa”, de la que el propio Milei hizo alarde en las últimas horas, refiere a una necesidad del ya mencionado enjambre de encasillar al presidente dentro de ciertos estándares analíticos que permiten prever acciones políticas. Revisemos ciertas cotidianidades.

·         Ante una crisis de gestión, producida por la desidia peyorativa de no entregar ni comprar alimentos para los que menos tienen, con serias sospechas de corrupción en ciertos manejos, la matrix de la politología suponía la salida de la funcionaria de rigor. ¿Qué hace el primer mandatario? La sostiene en el cargo.

·         En un escenario cada vez más evidente de aislamiento regional, teniendo al presidente del país que representa a su principal socio comercial, ofendido por unos cuantos insultos de algunos meses atrás, cualquier internacionalista que se precie, habría recomendado desescalar ese tipo de declaraciones. ¿Qué hace el libertario? Redobla la apuesta y se pregunta si acaso todo lo afirmado (acusó de corrupto a su par) no era irremediablemente cierto.

·         En la agenda pública se instala el debate de cómo han perdido ingresos los jubilados frente a las medidas gubernativas y a la inflación de los últimos siete meses. El propio ministro Caputo participa en el Ágora y fundamenta con afirmaciones incompletas ante el silencio de un grupo de empresarios que uno no sabe bien si son o se hacen. Cualquier asesor habría recomendado al presidente el silencio como forma defensiva. Se suma el papá de Conan al debate y relativiza la posibilidad del pago a los jubilados (sector vulnerable si los hay), de un aumento que mejoraba en un poco su situación y dice que el mismo quedaría supeditado al nivel de ingresos en las cuentas del Estado.

Los tres ejemplos, aunque sin representar una tipología en sí misma, bien valen para contextualizar los límites de lo esperable en el accionar político mileista, lejos de poder prever movimientos que se imaginan desde ciertos saberes preestablecidos. La necesidad de otorgar herramientas, como argumento de la acción política a partir de un resultado electoral, siendo benévolos en la consideración de ciertos accionares, supondría por un lado otorgar una especie de cheque en blanco al ganador y por otro, que la dirigencia ande saltando de charco en charco ideológico para ser coherentes con los humores sociales. Querido lector, estimada lectora, permítame señalar que la idea de la representación supone otra cosa.

En el apoyo de la oposición amigable, reside una coincidencia de raíz con varios de los postulados libertarios y por ende, la fábula de otorgar herramientas, se parece más a un argumento auto justificador emitido desde cierta (supuesta) responsabilidad institucional, que al hecho de hacerse cargo que ese es el país que desean.

Pero hay un nubarrón en el horizonte: en el hipotético éxito de Milei, con un presidente empoderado, ¿quién de todo este conjunto de actores le pondría el cascabel al gato? Nadie cambia cuando le va bien y por ende, no aparece del todo visible que las formas y el fondo de un proceso político que tiene en su raíz el maltrato hacia todo aquel que piense distinto, en lo discursivo y en la represión de las fuerzas del Estado, sean rectificadas porque se otorgaron herramientas para la gestión.

El fabricante de mentiras, el que construye historias de cartón, y que nos dice que el Estado moderno es una organización criminal que atenta contra los beneficios de  la libertad absoluta, no puede sólo. Esta semana quedó demostrado. Ciento cuarenta y siete votos le dieron la legitimidad necesaria.

(*) Analista político de Fundamentar - @miguelhergomez

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hola@fundamentar.com (Miguel Gómez (*)) Opinión Sun, 30 Jun 2024 07:13:07 -0300
Buenos deseos https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6854-buenos-deseos https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6854-buenos-deseos Buenos deseos

Mientras el oficialismo a nivel nacional se apresta a iniciar una semana que podría ser fundamental para sus intereses al darle tratamiento en la Cámara de Diputados a la ley Bases, y en la previa a un nuevo viaje presidencial para recibir premios de dudosa valía y sin reuniones con actores políticos de relevancia (la excepción vendría dada con un breve encuentro sabatino con el Canciller alemán Olaf Scholz); en Rosario se vivió la celebración del Día de la Bandera, con la presencia de las máximas autoridades de los tres niveles del Estado. Como suele suceder en estos casos y más allá de las formalidades de rigor, los discursos de cada uno de los protagonistas, dejaron varios elementos que valen la pena de ser revisados. Pasen y vean. Recorrido por afirmaciones que tienen, en su razón de ser, los buenos deseos de que la realidad política y social no se transforme, pese a los indicadores que lo pre anuncian, en una crisis agravada. Sean bienvenidos y bienvenidas.

La llegada del presidente Javier Milei en un día tan emblemático para rosarinos y rosarinas fue saludada por buena parte del sistema político local y regional. El propio primer mandatario arengó en los días previos a la ciudadanía a concurrir al Monumento a la Bandera (“sacarle el tinte ideológico partidario a las fechas patrias”) para recordar a la figura de Manuel Belgrano. Junto con ello, el conjunto de trolls libertarios que anidan en Casa Rosada, se encargaron de agitar el tema de manera que apareciera una masividad popular que, finalmente, el acto no tuvo.

Tiempos extraños los que vivimos: mientras las movilizaciones populares son ninguneadas desde cierto establishment analítico, al punto de ser desechada por representar algo arcaico, el presidente se jacta de haberle ganado la calle a sus opositores a partir de la represión ejercida hace un par de semanas nada más en la plaza de los Dos Congresos y en simultáneo, convoca a la ciudadanía rosarina que, de alguna manera, le termina sacando el cuerpo al convite. De yapa, a través de las fuerzas de seguridad, se encarga de impedir la llegada al parque nacional de un conjunto de organizaciones que sí tienen mucho para expresarle a Milei.

Al discurso presidencial no le faltaron las contradicciones de siempre. Ponderó la valentía política de Manuel Belgrano cuando hace 212 años desoyó la orden del Triunvirato que le impedía izar lo que luego sería nuestra bandera; se quejó de cierta casta política que no cumplió con el pedido de nuestro prócer de fundar cuatro escuelas públicas (tres en el territorio nacional y una en Bolivia) y convocó al Pacto de Mayo que se celebraría en julio (no es hay error querido lector, estimada lectora), incluyendo en la invitación a figuras tan contrapuestas como Cristina Fernández de Kirchner y Mauricio Macri.

Los dichos del jueves reflejan una doble contradicción. La primera, de tipo histórica, desconoce al propio Belgrano ya que, si bien nuestro prócer puede ser considerado como un liberal en términos ideológicos, no es menos cierto que en su ideario, toda acción de desarrollo debía pensarse con la presencia del Estado. El caso de la no construcción de las escuelas es un buen ejemplo de ello. La segunda, de estos tiempos, refiere a cuál sería el sentido de firmar un acuerdo con ideas tan antitéticas como la que expresan Milei y Fernández de Kirchner. Si el presidente viene de autodefinirse como un topo que tiene como máxima misión la aniquilación del Estado, no aparece el punto de encuentro con una corriente ideológica y con una dirigente que entiende al Estado como un actor central para el desarrollo humano. La invitación representa más un “fulbito para las tribunas”, antes que una muestra honesta de unidad.

Pero quienes sí recogieron el guante del “diálogo” y el acuerdo, fueron las autoridades locales encarnadas en las figuras de Pablo Javkin y Maximiliano Pullaro quienes, con diferentes tonos y credibilidades a cuestas, supieron matizar un encuentro de poca ciudadanía pero de muchos silbidos.

El intendente de Rosario sobre abundó en el agradecimiento a las autoridades nacionales en general y a la ministra de Seguridad Patricia Bullrich en particular por la llegada de las fuerzas nacionales que, según el ex dirigente de la FUR, han permitido la reducción abrupta del número de crímenes en los barrios rosarino allende los bulevares.

Con un tono de sobre actuación evidente, abucheado profusamente, insistió con la idea de una Rosario auto suficiente, hecha con el único esfuerzo de sus habitantes, territorio plagado de “gente buena y de laburo”; línea discursiva conceptual que tanto rédito le ha dado a las fuerzas gobernantes de las últimas tres décadas en la región.

En esa actitud “generosa” de Javkin, no hubo tiempo para el reclamo de la eliminación de los fondos para el transporte público de colectivos, lo que incrementó su valor en un 392% en poco menos de seis meses, ni para aquellos ciudadanos y ciudadanas que han dejado de recibir asistencia para enfermos oncológicos, como así tampoco para las obras que el Estado nacional ha dejado de ejecutar para el desarrollo de la ciudad, Monumento a la Bandera incluido. Anida en el intendente una forma de lucha federalista selectiva, que se pone en práctica cuando los tiempos sociales no han virado hacia la derecha. Cosas que pasan.

Aunque el recitado preámbulo nacional le haya quedado algo grande (casi 41 años atrás, en el mismo lugar un tal Raúl Alfonsín emocionaba a unos 400.000 rosarinos cuando lo exponía como decálogo de principios de la democracia que deseaba e imaginaba); Pullaro pareció más relacionado con su recorrido político de los últimos años.

Pese a los silbidos editados en redes por parte del mundo libertario, el gobernador de Santa Fe, que también agradeció por la llegada de las fuerzas de seguridad, referenció el trabajo de la pampa gringa, ser parte del corazón productivo del país, reclamó por obras de infraestructura para el desarrollo de parte del Estado nacional e insistió con la idea de vincular el sector educativo con el mundo del trabajo como forma de crecimiento social. Más allá de los buenos modos de ocasión, nada más alejado del mundo libertario que imagina al problema de la educación como una cuestión de adoctrinamiento y vouchers que permitiría elegir a qué escuela mandar a nuestros hijos y con qué contenidos.

En todo ese entramado se juegan las tensiones de ambos modelos. Más allá de las urgencias, estrategias y tácticas de cada momento, reivindicar al Estado como actor del desarrollo, nada tiene que ver con su eliminación.

Pero más allá de lo ideológico, la realidad regional comienza a marcar ciertos límites que habrá que prestar atención en qué momento ambos jóvenes radicales de antaño, se animan a denunciar. En este tiempo, el campo no liquida porque espera (y desea) una nueva devaluación, la industria todos los meses repite la caída sin que se avizore el piso de la caída más allá de los deseos empresariales. Por poner un par de ejemplos cercanos: Acindar trabajará dos meses sobre seis y General Motors ya casi que no resulta noticia cuando para su producción en el formato habitual.

Pero la contradicción no anida sólo en la coyuntura de una actividad económica que, antes que un rebote en forma de V, parece haber iniciado un proceso en forma L. El modelo libertario, del que el DNU 70/23 y la ley Bases resultan parte de un combo, supone tales niveles de liberalización económica, que ese conglomerado de sectores fabriles que producen mayoritariamente para el mercado interno, y que no cuenta con la potencia suficiente para proyectarse al externo, lo sufrirá rápidamente.

Más allá del interés por mostrarse lejos del peronismo y de la buena imagen de gestión que haya sabido construir el gobernador en estos meses de gobierno y del respaldo político que obtuvo Javkin al ser reelecto, si ambos referentes no entienden más temprano que tarde que los modelos de acumulación apalancados en el neoliberalismo, siempre han afectado de manera determinante a la región, en el mediano plazo poco espacio les quedará para ciertas formas de representación. Es difícil de aceptar, pero de algunos “agradecimientos” resulta difícil volver.

Mientras se ofrece la zanahoria del retorno del impuesto a las ganancias, mientras aparece la auto justificación de las reformas logradas en el Senado y que, según lo anunciado por el gobernador, durante la semana se encargará de que los diputados santafesinos respeten, se cuece la mayor de las contradicciones que impone la reivindicación de un federalismo extremo.

Un ejemplo como al pasar. Para justificar la reforma previsional en la provincia, Pullaro se pregunta y nos pregunta “porqué un kiosquero de Rafaela debe sostener el déficit de la Caja”. Este método dialéctico, tan funcional a cierto neoliberalismo que gusta de ejemplificar fenómenos complejos con casos ordinarios, tal vez podría responderse que con el mismo derecho que al reimponer ganancias (impuesto coparticipable), un trabajador petrolero neuquino estaría sosteniendo el sueldo de un juez santafesino que, por esas cosas del destino argento, no paga el mismo impuesto con ingresos superiores.

El problema que anida en el radicalismo que gobierna la provincia y el municipio, herederos de la construcción de sentido de la que abusó el socialismo vernáculo, radica en la idea de pensar al país desde la comarca. Cuando se suman al debate, números que refieren a lo que aportan los Estados subnacionales a las cuentas públicas y lo que efectivamente el Estado nacional devuelve a esta región, se corre el riesgo de una reivindicación que rompe con la propia idea que subyace en el federalismo.

Algunas preguntas complejas que contiene cualquier biblioteca que se precie: si la ecuación debe medirse en los términos planteados, ¿cómo se lograría el desarrollo armónico del conjunto del país? ¿Hasta dónde tiene sentido hablar de nación? ¿Cómo se mensuran esas obras estructurales que se sostienen en el tiempo como por ejemplo, el Puente Rosario - Victoria o la autopista Rosario - Córdoba que pagó un ciudadano jujeño con sus impuestos y de las cuales, varias décadas después las provincias y municipios que la contienen siguen obteniendo beneficios?

Para el libertarismo, las respuestas vienen dadas por el utópico desarrollo privado, con afán de lucro incluido. En ese sentido su solución discursiva parece sencilla, básica y pre capitalista. En el mediano plazo el problema más grave lo tienen las fuerzas que se dicen democráticas y que ven al Estado como un factor de desarrollo. Más allá de los buenos deseos que implican supuestos diálogos y acuerdos que se desvanecen con el correr de los días y de la potencia que pueda suponer una fotografía de pactos que, en el trasfondo, solo representan un rejunte pasajero.

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hola@fundamentar.com (Miguel Gómez (*)) Opinión Sun, 23 Jun 2024 12:44:45 -0300
Lo dicho, lo hecho y el cómo https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6850-lo-dicho-lo-hecho-y-el-como https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6850-lo-dicho-lo-hecho-y-el-como Lo dicho, lo hecho y el cómo

"Mucha tropa riendo en las calles,
con sus muecas rotas cromadas,
y por las carreteras valladas,
escuchás caer tus lágrimas.
Nuestro amo juega al esclavo,
de esta tierra que es una herida,
que se abre todos los días,
a pura muerte, a todo gramo.
Violencia es mentir…"

Nuestro amo juega al esclavo - Patricio Rey y Los Redonditos de Ricota

Luego de varias semanas de no contar con la iniciativa política, expuesto por su desdén por los que menos tienen, descubierto en acciones administrativas que han obligado a intervenir a la Justicia para investigar su legalidad, afectado por un severo internismo que agrava una gestión paralizada en múltiples áreas de la estructura estatal y con la sobreexposición presidencial como escudo protector; el libertarismo acaba de culminar una de sus mejores semanas al frente del gobierno: logró la aprobación en el Senado (en general) de la ley Bases, pudo evitar el pago inmediato del swap con China, anunció un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional por U$s 800 millones y se conoció vía INDEC el número de inflación del mes de Mayo (4,2%) que confirma la tendencia a la baja.

Pero cada una de esas buenas noticias para los intereses del gobierno, tiene una especie de lado oscuro que, de alguna manera, contradice aquellos pilares sobre los cuales Javier Milei supo construir su figura política, confirmando por enésima vez que una cosa es lo que se dice, otra la que se hace, quedando en el medio la revisión del “cómo”. Recorrido por días de celebración libertaria que tienen bastante de auto engaño. Pasen y vean. Sean todos y todas bienvenidos.

La semana comenzó con la expectativa que suponía el tratamiento en el recinto del Senado de una ley que se pretendió refundadora de la Argentina y que, a partir de los límites que fue encontrando en el tratamiento legislativo, a lo sumo podrá aspirar a funcionar como una especie de instrumento de relanzamiento de la acción del gobierno. Negociada hasta el cansancio, a seis meses de haber asumido, el oficialismo aún no pudo sancionarla, debatiéndose por estas horas hasta qué punto podrá reimponer lo aprobado en Diputados lo que en la Cámara Alta supieron modificar.

El empate en 36 sirvió para demostrar no pocas evidencias: que contar con una vicepresidenta con un mínimo de lealtad puede jugar a favor de los intereses del Poder Ejecutivo; que la oposición encarnada en Unión por la Patria con sus 33 senadores a cuestas pudo ser sostenida más allá de ciertas sospechas previas y que la escasa representatividad libertaria no resultó óbice para alcanzar el objetivo.

En lo último aparece la primera referencia al cómo. Si Milei supo hacerse visible primero en términos mediáticos y luego fuertemente en términos políticos, ello se sustanció en la denuncia a grupos de poder que negociaban, con prebendas incluidas, en contra de los intereses del conjunto de la sociedad. Supo “conectar” con el malestar de una parte del electorado que combinaba proporcionales dosis de enojo por el deterioro económico, distancia con sectores dirigenciales que sólo sabían mirarse el ombligo y cierto clima de época que impone como una especie de revival de aromas de anti política. A todo ello, virtuosamente, lo llamó “casta” (y lo valoramos positivamente por la capacidad para imponer el término como una novedad en el día a día de cada uno de nosotros), aunque a la luz de cómo se ha gestionado la cosa pública en estos seis meses, muchos no entendamos del todo quien es qué cosa en el mundo libertario.

Si la negociación política era una especie de combinación de malas palabras, cuesta entender la celebración de una ley aprobada en general a fuerza de cierto chiquitaje político de ocasión. Los gobernadores de Juntos por el Cambio militaron la ley con la promesa de la reimposición del Impuesto a las Ganancias y de que se les habilite los mal llamados aportes extraordinarios. El senador correntino Carlos Espínola apoyó a partir de acordar lugares de privilegio en la dirección de Yaciretá, al igual que el entrerriano Eduardo Kueider, quien dio el sí a cambio de lugares en la conducción en la empresa hidroeléctrica de Salto Grande. Y la neuquina Carmen Lucila Crexell no tuvo ningún empacho en mostrarse “algo” contradictoria al haber rechazado el DNU 70/23 hace algunas semanas atrás, para accionar con una mano el voto a favor de la ley Bases y con la otra revisar el pasaje del vuelo que la depositará en París para hacerse cargo de la embajada argentina ante la Unesco. El glamour ante todo.    

Es evidente que en las negociaciones libertarias no hubo nada nuevo como práctica política. Conducidas por un tal Guillermo Francos, hombre que reviste en distintas funciones estatales desde hace tres décadas, con algún interregno en la siempre presente Corporación América que conduce Eduardo Eurnekian, el oficialismo salió a celebrar lo alcanzado con métodos, supuestamente, denostados. Si eso genera algún tipo de contradicción en los seguidores del papá de esa entelequia llamada Conan, no parece hacerse del todo visible por estas horas.

El cuadro de prácticas picarescas se completa con el anuncio oficialista de que, a los fines de que la ley sea definitivamente sancionada en la Cámara de Diputados, se insistirá con lo allí aprobado inicialmente, dejando de lado todo lo modificado (y acordado) con los senadores. Martín Lousteau y compañía podrán decir y agitar el parche de haber sido políticamente correctos, pero nadie podrá dejar de reprocharles, si tenemos en cuenta que sin quorum la ley no se trataba, la funcionalidad que tuvieron para con la estrategia libertaria.

Del otro lado, y esto dicho como al pasar, vale señalar que la discusión entre dirigentes sobre la paternidad política de los senadores peronistas que defeccionaron, carece de algún tipo de utilidad. En primer lugar porque su corrimiento de las huestes del bloque peronista no es nueva. En segundo término porque no son pocos los que tienen un muerto en el placard a la hora de justificar algunos apoyos (revisar quienes le dieron protagonismo político por ejemplo a un tal Daniel Scioli). Y finalmente, porque cada vez se hace más evidente la discusión de qué peronismo se imagina desde las grandes urbes y cuál se solidifica efectivamente allende la General Paz.

Además de la denostación a la casta y de todo lo referido con el Estado, el credo libertario se ha construido sobre el rechazo a los “zurdos”. Con ese nivel de complejidad en el análisis supo incluir con la misma facilidad y simplificación al gobierno conducido por Luis Inacio Lula Da Silva y al régimen comunista chino comandado por Xi JinPing. Desde lo que ya parecen ser las viejas promesas de campaña, se nos avisaba que nada se negociaría con esos Estados y que, si había algo por comerciar, se haría entre privados.

A veces se puede ser bruto y a veces ignorante. Pero ambas cosas combinadas, en pleno siglo XXI y en el juego grande de la política geoestratégica parece no existir en la realidad. Desde una situación de debilidad extrema en materia económica, el swap de U$S5.000 millones con China se vencía a fin de mes y debía ser devuelto contante y sonante. Argentina no cuenta con ese dinero y su nula predisposición a sostener algún diálogo con el gran país asiático lo enfrentaba a una encrucijada.

La renovación, que no va plasmarse, en otros tiempos hubiera redundado en un simple trámite. Vía anuncio oficial con algo de pomposidad y de la mano de la ayuda del FMI, en la semana supimos que el pago no deberá efectuarse en el 2024 y que el mismo se corre para el año que viene y que podrá hacerse en cuotas hasta culminar en pleno 2026.

La sorpresita, y en esto de las relaciones diplomáticas (como diríamos en mi Tablada natal) los chinos se la saben lunga, es que el acuerdo supone la presencia de Milei en Beijing en la mañana del 4 de Julio, jornada cara a los sentimientos norteamericanos si las hay. La foto, además de aportarle algo de estabilidad a las cuentas nacionales, permitirá  mostrar los límites de la incontinencia verbal libertaria que porta en sus genes, para transformarse en una muestra acabada de realismo político. Otra vez, fin.

El tercer elemento que nos permite repensar el cómo de las cosas, refiere a la “buena” noticia de una inflación del 4,2% para el mes de mayo, número que no se daba desde Enero de 2022. En el medio aparece una actividad económica que, al contrario de lo que afirman el presidente y su ministro Luis Caputto, no levanta. Si el número de 55% de pobreza aportado por la UCA fuera real (desde esta columna preferimos ser coherentes con nuestra prédica de antaño y relativizarlo dado que siempre hemos referenciado en datos oficiales); y si los rumores de una desocupación que se proyecta hacia los dos dígitos (a partir del dato objetivo de la desaparición de miles de cuentas bancarias de empleo) se confirmara en los meses venideros, la tendencia bajista sería un activo de valor más bien escaso. Algo de eso parecen decir las últimas encuestas que señalan que la inflación ya no sería el problema principal, sino que el ranking lo encabeza el temor a perder el empleo. Podría suceder que a buena parte de la sociedad no le importe, ya que, por ejemplo, Carlos Menem resultó electo en 1995 con el 15% de desocupación, pero resultará evidente que algunas estrategias oficialistas deberían ser revisadas.

Y mientras pensamos en lo dicho, lo hecho y en el cómo, bien vale confirmar, una vez más, que en la Argentina, ciertas medidas no cierran sin represión. Camuflados bajo la prédica liberal, esa que, según el presidente refiere al “respeto irrestricto del proyecto de vida del prójimo, basado en el principio de no agresión y en defensa de la vida, la libertad y la propiedad privada”; el miércoles asistimos a una jornada donde la violencia estatal se enseñoreó con quienes piensan distinto.

La convocatoria que fue masiva durante la mañana, con la presencia de múltiples organizaciones, parecía ir in crescendo con el correr de las horas. La imagen de un Senado debatiendo una ley propiciada por el oficialismo con las calles desbordadas de ciudadanas y ciudadanos no parecía la mejor para un gobierno que venía de semanas donde, como afirmamos al comienzo, había perdido la iniciativa política.

La represión a primera hora de la tarde y a comienzos de la noche en algunos barrios porteños donde empezaban a desarrollarse algunos cacerolazos espontáneos, sirvió como instrumento para evitar esa masividad que se temía. La explicación de la violencia del lado de los manifestantes, la felicitación de parte de la inventada Oficina del Presidente a las fuerzas de seguridad por haber evitado el intento de un golpe de Estado, obedece a una especie de delirio de laboratorio o una forma justificatoria de una violencia que intimida. Allí está el caso de los 33 detenidos (en la tarde noche del viernes fueron liberados 17), la falsedad de las acusaciones y la funcionalidad de un fiscal tristemente célebre por pozear la Patagonia y por apretar empresarios.

El contexto político desmiente al gobierno en la supuesta violencia de los manifestantes. Las masivas marchas de las centrales obreras y las que defendieron la educación pública de algunas semanas atrás, demuestran que no hay un espíritu violento en los marchantes. La detención de perejiles y la existencia de hechos graves como el incendio de un par de autos, uno de ellos de una cadena periodística, a la luz pública, filmados, fotografiados, con el testimonio de la víctima y la vista desviada de las fuerza de seguridad, confirman la sospecha de que el gobierno necesitaba romper la movilización.

Si bien la represión estatal no es una novedad en sí misma en la historia de esta democracia de cuatro décadas que supimos conseguir, hay un consenso que parece haberse roto: la justificación de la violencia que encuentra amparo en un sector de la sociedad. Basta ver las redes, los comentarios en las páginas de los portales de noticias que así lo permiten y la “escasa” capacidad de repregunta de los principales medios ante algunas afirmaciones de la ministra Patricia Bullrich, para confirmar la sospecha de que lo consagrado por la propia Constitución Nacional, ya no es ponderado por el conjunto del sistema político. Así de simple, así de grave.

Ni lo dicho, denuncia a la casta, a las corruptas componendas políticas y al respeto por el proyecto de vida del prójimo; ni lo hecho a través del logro de la aprobación en general de una ley que afectará negativamente a millones de argentinos; ni el cómo a través de arreglos sospechosos y de la violencia represiva en las calles, guardan relación entre sí. Si los métodos libertarios parecieran ser la gran novedad política de este tiempo, una vieja canción editada hace nada más y nada menos que 35 años atrás, parece haberlo puesto en duda.

(*) Analista político de Fundamentar - @miguelhergomez

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hola@fundamentar.com (Miguel Gómez (*)) Opinión Sun, 16 Jun 2024 11:16:28 -0300
Ver o no ver. ¿Esa es la cuestión? https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6844-ver-o-no-ver-esa-es-la-cuestion https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6844-ver-o-no-ver-esa-es-la-cuestion Ojos cerrados

La prédica libertaria supo instalar el latiguillo “no la ven”. Anclados en la idea de una especie de clarividencia superior y en el amplio triunfo electoral desarrollado a lo largo y ancho del país, atravesando múltiples capas sociales, edades y realidades personales, la frase se expandía en varios sentidos. Podía aplicarse al apoyo subterráneo de sectores que hasta hace no mucho anidaban en el peronismo, a una nueva forma de entender la vida en comunidad por estos arrabales del mundo o, una vez instalados en el gobierno, al supuesto éxito del fenomenal ajuste fiscal que se le propuso a la sociedad. Pero más allá de los matices, la esencia de su apoteosis debe ser rastreada en cierto hartazgo social que supo darle un apoyo a un espacio político que nada tiene que ver en su esencia y conformación con lo que habíamos conocido hasta ahora.

Pero ya nada es lo que era. Desde hace tres semanas el gobierno ha comenzado a convivir con una crisis que ha quedado expuesta a la vista de todos. En pleno mes de junio, y a seis meses de haber asumido, ya no se trata de qué ven los demás, sino de descubrir cómo se sale de un laberinto que tiene frenada a la administración, donde la angustia social se hace cada vez más visible y donde el liderazgo presidencial no parece alcanzar para correr el eje de lo que se discute en lo público.    

Suponiendo que diéramos por válida la hipótesis libertaria de que existen dos grandes sectores, los que están a favor y en contra del gobierno (por suerte la realidad es mucho más rica y variada) dos preguntas atraviesan a las presentes líneas: ¿Todos vemos lo mismo? Y, complejizando el análisis, ¿no deberíamos comenzar a entender que más allá de lo que se vea, la novedad del libertarismo argento radica en que poco y nada le importa de la forma en la que el resto “vemos” esa vida en sociedad? Veamos los ejemplos.

1. Con la comida no se jode. ¿No se jode? Inicialmente, en un contexto de acuciante necesidad para vastos sectores empobrecidos, el gobierno queda averiado porque se descubre que tiene cinco millones de kilos de alimentos sin distribuir, que han sido adquiridos por la administración anterior, que se enfrentan con el riesgo de vencerse y que no ha efectuado ninguna compra desde que llegó al poder. La situación se transforma en un escándalo, surgen denuncias judiciales que, con apelaciones incluidas, le niegan razón al oficialismo; se eyectan del cargo a los supuestos responsables, se los maltrata en los mass media a los fines de salvar a una funcionaria que, evidentemente, no cuenta con las capacidades necesarias para conducir un superministerio que sintetiza cuatro áreas sociales siempre sensibles.

En términos políticos la reacción oficialista rememora a los mejores métodos de la denostada casta. De arranque se niega el problema, basadas en una soberbia que se parece más a la de la noche del triunfo del 19 de noviembre que a las respuestas que deben darse en una gestión, se hacen afirmaciones contradictorias en el seno del mismo equipo gubernamental. En una caída espiralada, a medida que el problema aparece en escena, el oficialismo se esmera en tomar medidas que cada vez lo debilitan más, oponiéndole un respaldo presidencial inédito a la funcionaria, acompañado de un apoyo en tándem y artificial del conjunto ministerial y calificando a la misma de “mejor ministra de la historia”. En mi Tablada natal acuñábamos el término “dime de que presumes y te diré de qué careces”.

2. Ajuste excepcional. El oficialismo cumple con su promesa electoral e impone la motosierra y la licuadora. Pero no lo hace sobre los sectores que había señalado en la campaña sino que lo concreta sobre los sectores bajos, medios y sus enemigos ideológicos. Elimina todo tipo de ayuda social más allá de algunos aumentos circunstanciales de AUH y de la tarjeta Alimentar, reduce drásticamente subsidios de todo tipo, desde aportes al sistema de transporte en el interior a la ayuda con medicamentos a pacientes con enfermedades terminales, licúa ingresos de jubilados y pensionados vía decreto e intenta ahogar financieramente a las universidades públicas.

El libertarismo recibe un fenomenal cachetazo político en las calles, donde no menos de un millón de personas se movilizan en todo el territorio nacional en defensa de la educación pública y sale a responder que las movilizaciones representaban una “causa noble pero tenían fines oscuros”. Con el correr de los días pactará con la universidad más grande del país y al cabo de semanas con las otras 59 casas de altos estudios.

En la semana que acaba de concluir, la Cámara de Diputados dio una señal que apunta en varios sentidos y logró aprobar la media sanción de una reforma jubilatoria que promete recomponer lo perdido en los últimos meses y que le permitiría levantar el ancla de ajustar los ingresos de los mayores por el lado de la inflación. La mejora, que supone un incremento del 0,43% del presupuesto, y que viene con la sugerencia del lugar de donde deberían salir los fondos, es denostada por el conjunto del gobierno.

El presidente, en un nuevo stand up, sobreactúa enojo, afirma que le importa “tres carajos” lo que se apruebe en el Congreso, y anuncia que vetará cualquier ley que le impida cumplir con el superávit fiscal. Acá ya no se trata de saber ver o interpretar: los números con los que se aprobó el proyecto en Diputados y por lo que ya se presupone en Senadores, deja al conjunto de legisladores con la posibilidad real de rechazar ese hipotético veto porque se estuvo muy cerca de alcanzar los dos tercios que habilita el artículo 83 de la Constitución Nacional.

En los días que vienen, el Indec se apresta a dar el número de inflación de mayo. Todo parece indicar que rondará el 5%, dato que será mostrado como un triunfo económico y político en sí mismo, aunque el mismo muestre una contracara acuciante y que se refleja, por ejemplo, en los indicadores que dio a conocer el jueves el organismo, donde el sector de la construcción cayó un 37% interanual mientras que la industria manufacturera lo hizo en un 13%. Ni respuesta macroeconómica en V, ni en formato de la pipa de Nike. Como en un pozo negro, por ahora el fondo no se muestra visible.

3. El papelón internacional como método. Javier Milei gusta de mostrarse como un referente mundial. Sólo así se entiende su afición por los viajes internacionales a encuentros que agregan poco valor a los intereses del Estado argentino, que se circunscriben a gustos personales y que tienen como mayor mérito el encuentro con empresarios del mundo digital que por ahora no han hecho más que sacarse alguna foto en modo libertario.

Secundado por la evidente incapacidad de su ministra de Relaciones Internacionales y Culto, Diana Mondino, quien parece estar en la cuerda floja, el oficialismo no ha dejado papelón por realizar a partir de autopercibirse y autocelebrarse como disruptivo. A los devaneos con China (en muy poco tiempo vence el swap por U$s 5.000 millones), la nula relación con un socio estratégico como Brasil y el surgimiento de un conflicto sinsentido con España, por estas horas se agregó el capricho de no asistir a la invitación de Italia a la reunión del G7 en los días 13 y 14 de junio, decisión que habría sido desestimada por la queja por lo bajo y en términos diplomáticos que formulara el gobierno de Giorgia Meloni.

En ese recorrido internacional de estudiantina se evidencia la esencia del deseo presidencial, mostrando como logros medidas que tienen un feroz lado oscuro, pero que poco importan a los fines de proyectarse como un profeta itinerante que pareciera tener a la Argentina como uno más de sus destinos de desarrollo político.

Los tres elementos descriptos brevemente, la ausencia de ayuda social, el ajuste y el papelonezco rol de las relaciones internacionales, reflejan una esencia distinta de las formas del relacionamiento político, al punto de que Milei se permita declarar como una especie de topo que maneja las riendas del Estado para destruirlo desde adentro.

Por todo ello no tiene sentido buscar atisbos de arrepentimiento, culpa o vergüenza por las políticas aplicadas y sus consecuencias. Si en algún momento, desde este mismo espacio, nos animamos a titular algún artículo como “Mezquinos y rotos”, es porque de alguna manera, al representar a determinados sectores, el libertarismo descree de cierto sentido común construido a lo largo de cuatro décadas de democracia.

Los hechos son los mismos. Pero la explicación y su justificación no son validadas de la misma manera por los distintos sectores que le dan vida a una comunidad. Reconocidos en una sociedad democrática, el planteo schmittiano de la relación amigo / enemigo debería ser relativizada. Pero de a poco, el oficialismo comienza a sufrir el desgaste del uso y abuso de esa estrategia, sobre todo cuando la misma es azuzada desde una posición de extrema debilidad institucional, sin cuadros político técnicos que le den sustento a la gestión y contando con el apoyo cada vez más restringido de algunos referentes mediáticos.

El deterioro comienza a ser tan evidente, que un tribunal judicial como el que se sintetiza en la Cámara Federal de Comodoro Py, conducida por personajes de la talla de Martín Irurzun, uno de los protagonistas principalísimos del Lawfare argento, le terminó dando la razón en una cautelar al siempre polémico Juan Grabois. O también, si quisiéramos quedarnos en la lógica mediática, ciertas calificaciones políticas y personales sobre el presidente acaban siendo coincidentes entre las antípodas que suponen personajes como Roberto Navarro o Marcelo Longobardi.

Ya no se trata de seguir esperando que el mundo libertario vea lo mismo que el conjunto del sistema político. Cada vez queda más expuesta una forma de relacionamiento donde poco importa lo que le sucede al otro. El individualismo extremo, pero también la miserabilidad que suponen ciertos desprecios, en algún momento encontrarán límites de parte de una sociedad que, mayoritaria y efectivamente, quería castigar a buena parte de su dirigencia política. Pero a veces, el remedio es peor que la enfermedad. Por estos días, algunos empezaron a tomar nota.

(*) Analista político de Fundamentar - @miguelhergomez

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hola@fundamentar.com (Miguel Gómez (*)) Opinión Sun, 09 Jun 2024 09:29:45 -0300
Zona de riesgo https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6838-zona-de-riesgo https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6838-zona-de-riesgo Zona de riesgo

Todo lo vivido en esta suerte de one love,
esto es puro agradecer del fondo del corazón.
Aprendimo' a caminar recordando la historia,
encontrándono' en la calle, defendiendo la memoria…

Javier Ortega - “De un tiempo a esta parte” - La Delio Valdez

Pocas veces la rutina de noticias y hechos públicos permiten mostrar de manera simultánea, procesos vitales tan antitéticos y disímiles. Mientras el día jueves nos sacudía la novedad de la muerte de la enorme Nora Morales de Cortiñas (Norita), en paralelo se profundizaba el escándalo de los cinco millones de kilos de alimentos no repartidos por el Ministerio de Capital Humano, conducido por Sandra Petovello. Va de suyo que las categorías de amor y desamor no aplican en la lógica del análisis político (sobre todo si hablamos de poder), pero si por una sola vez se nos permitiera tal digresión, sería irreductiblemente legítimo aplicarles a cada uno de esos nombres propios, la calificación respectiva.

Norita, a quien la dictadura asesina de los 70’ le desapareció a su hijo Carlos Gustavo Morales, llega al final de sus días habiendo ayudado a parir centenares de miles, tal vez millones, de ciudadanos y ciudadanas que entienden (entendemos) y desean (deseamos) una sociedad inclusiva con derechos para todos y todas.  De lo otro, corresponden las siguientes líneas. Una vez más, pasen y vean, sean todos y todas bienvenidos.

Si la penúltima semana de mayo podría haberse titulado como los peores siete días del gobierno libertario, lo que vino después no ayudó en nada a corregir el rumbo del deterioro, el cual se profundizó con el reconocimiento de la existencia de alimentos sin repartir ubicados en depósitos del Estado nacional. En línea con la excepcionalidad que referencia al gobierno, no hicieron falta investigaciones exclusivas, ni arrepentidos (de los verdaderos o los truchos), ni Lawfare. Bastó que un periodista (Ari Lijalad) amparado en el marco legal que avala el derecho a la información pública, preguntara por su existencia para que el escándalo fuera creciendo como una ola que a estas alturas (mañana de domingo 2 de junio), pone en riesgo la estabilidad política de una funcionaria muy cercana al propio Javier Milei y que, por lo tanto, afecta de manera determinante al presidente.

En el devenir de los días el oficialismo hizo todo mal. Inicialmente informó que esos alimentos estaban guardados para enfrentar diversas emergencias, lo que fue desmentido rápidamente ya que en las crisis de Bahía Blanca, Corrientes y Concordia, la ayuda del Estado nacional brilló por su ausencia. Luego se anunció que serían repartidos en breve (el vocero Manuel Adorni llegó a decir que ya lo estaban haciendo) y no faltó alguna voz periodística servicial que intentó tirar alguna responsabilidad sobre el gobierno anterior. Todo ello sazonado con una causa judicial que lleva adelante el juez Sebastián Casanello que, ante la falta de respuestas a su requisitoria (entregar un plan detallado de cómo se repartiría), el día sábado sacudió la modorra de las redacciones periodísticas y ordenó una inspección del depósito de Villa Martelli para verificar los listados existentes informados por el ministerio.

En el medio, aparecieron contratos de una opacidad manifiesta con la Organización de Estados Iberoaméricanos, para tercerizar las compras que llevan la firma de Petovello y del eyectado secretario de Niñez y Familia Pablo De la Torre, quien no tuvo mejor idea para defenderse que ladrarle a la luna, ya que se referenció como anti kirchnerista, demostrando una falta de tacto notable e intentando embarrar a un actor político que nada tiene que ver con los hechos.

En síntesis, una especie de tormenta perfecta que aún no terminó y que promete nuevos episodios ya que, además, no consta registro de ningún tipo de compra de alimentos en los últimos seis meses. Por lo expuesto, de cumplirse la orden judicial de rigor, el país se asoma al abismo de no contar con alimentos para su población más vulnerable en las próximas semanas, emergencias sociales incluidas.

Para el mundo libertario la semana había comenzado con la eyección del cargo de Jefe de Gabinete de Nicolás Posse, que estuvo a un tris de batir el record de pasar por el mismo sin que institucionalmente se le conociera la voz, para ser reemplazado por el “castoso” Guillermo Francos, ex ministro del Interior y quien en esa función, hasta hace algunas semanas nada más, se comió un par de operaciones que preanunciaban su salida.

Persevera y triunfarás, dice el dicho y el hombre, en una muestra clara de muñequeo político, en un par de días resolvió el intríngulis oficialista de conseguir dictamen para la ley Bases. Desde la negociación política, esa que tanto detesta el presidente, y al borde del toma y daca, concediendo a los senadores patagónicos un Impuesto a las Ganancias diferenciado para los trabajadores de la región, un aumento de las regalías mineras del 3 al 5% que algunos gobernadores supieron pelear, y sin saber demasiado qué se negoció con el senador entrerriano peronista Edgardo Kueider, el libertarismo se dio un pequeño triunfo que duró lo que el hielo en el desierto a partir del escándalo de los alimentos.

No deja de ser paradojal para el mundo libertario lo logrado por Francos en un doble sentido: no sólo se predispone al tratamiento en el recinto a fuerza de negociaciones permanentes y de alguna manera aceptando la existencia de los otros, esos que tanto se ningunean; sino que lo logra de la mano de un hombre que hace décadas que está en el juego de la política habiendo pasado por diversas funciones: desde presidente del Banco Provincia a diputado nacional, de concejal de la vieja y extinta Capital Federal a representante de la Argentina ante el Banco Interamericano de Desarrollo. En fin, el camino al cielo de la libertad parece estar lleno de atajos concesivos.

Pero mientras todo esto sucede, el presidente parece estar en otra. Cada vez más convencido de su rol de profeta propalador de las ideas libertarias en el mundo, la semana se le consumió en visitas a empresarios de la región de Silicon Valley, cenit del desarrollo tecnológico, tratando de evitar, en todo lo que se pueda, poner el cuerpo en la crisis que enfrenta su gobierno.

Como hecho icónico más relevante tal vez deba señalarse la foto con Mark Zuckerberg, dueño de Meta, empresa que engloba a Facebook, Instagram y Whatsapp entre otros. Como en un buen ejercicio de magia, de inversiones y propuestas concretas nada por aquí y nada por allá, no faltando un nuevo ridículo del vocero Adorni, quien posteó la foto entre ambos personajes y afirmó que algo así era inimaginable con Cristina Fernández de Kirchner. Rápida de reflejos, la ex presidenta subió una foto de 2015, donde se la ve con el entonces joven empresario. El problema con el libertarismo no sólo es que desconocen la historia larga, esa que, por ejemplo, muestra que el Cabildo de Córdoba rechazó la revolución de Mayo de 1810, sino que desconocen la historia corta, esa que está a la vuelta de la esquina y que, por lo tanto, ellos llegaron para imponer ciertas novedades de color sepia. Fin.

Para completar el cuadro el presidente no se privó de mostrar, una vez más, su nula empatía con los que menos tienen cuando en la Universidad de Stanford, respondiendo a una pregunta del estudiantado afirmó que “la gente va a estar por morir de hambre y va a decidir no morirse. No necesito que alguien intervenga para resolverme la externalidad del consumo porque alguien lo va a resolver”. Cuidado con los boomerangs que siempre, pero siempre vuelven.

A la vuelta de la gira internacional, y como de pasada, tuvo tiempo para asistir a la asunción del segundo mandato de Nayib Bukele. El salvadoreño, cuestionado en el plano internacional por su política de seguridad que viola los principios más básicos de los derechos humanos, pero admirado por los inquilinos de la Casa Gris santafesina, brindó un discurso donde uno imagina la incomodidad del presidente argentino ya que, de corrido y sin titubear, afirmó que “lo público debe ser mejor que lo privado, no hagan caso a voces que tratan de envenenar la mente de la gente”. Mal trago que suele ocurrir cuando se desconoce de política internacional y cuando se prioriza una relación que, cuanto menos, es de escasa importancia entre países: a la Argentina y El Salvador no lo unen ni cuestiones inmigratorias, ni relaciones comerciales ni la semejanza de situaciones estratégicas comunes. Sólo parece sobresalir la coincidencia de ser gobernados por dos outsiders del sistema político. Demasiado poco para algunas puestas en escena.

Como en la obra de teatro Art, que tiene como disparador conflictual, la discusión entre tres amigos por la compra de un cuadro blanco, donde el dueño paga una ponchada de plata por algo que uno de ellos “no ve”, los libertarios argentos, ensimismados en cierto enojo, desconcertados por haber sido sorprendidos en acciones que representan lo peor de la política, por ejemplo en eso de hacer negocios con organismos internacionales de dudosa prosapia, mientras se intentan mostrar inflexibles con los que peor la pasan, se enfrentan, ahora sí como novedad, al riesgo de la deslegitimación política. ¿La ven?

Hasta ahora, sin haber conseguido superar el techo de aprobación que impuso el resultado electoral de noviembre, el oficialismo se las ingeniaba para conservar ciertos nichos de apoyo a partir del fracaso de las experiencias coalicionales recientes y sobre la base del concepto que había que hacer el esfuerzo, el cual era irremediable a partir del nivel de la crisis existente.

Pero ahora bien, si la propuesta se apalanca en un presidente encerrado en sí mismo, con funcionarios de su extrema confianza haciendo negocios sobre los cuales la Justicia ha puesto la lupa y regodeándose de una mezcla de crueldad y cinismo nunca vistos sobre ciudadanos y ciudadanas que enfrentan severas condiciones de exclusión y precariedad, más temprano que tarde esa legitimidad conseguida, puede entrar en zona de riesgo. Y allí ya no importará la “novedad” de un país gobernado desde la más extrema de las debilidades institucionales.   

En la semana del amor y del desamor, nos recomponemos como podemos, buscamos en el fondo de la historia los ejemplos que nos fortalecen y allí aparecen las Norita Cortiñas de la vida. Adiós querida compañera. Hasta la Victoria Siempre…

(*) Analista político de Fundamentar - @miguelhergomez

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hola@fundamentar.com (Miguel Gómez (*)) Opinión Sun, 02 Jun 2024 13:40:46 -0300
Adolescentes en su laberinto https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6824-adolescentes-en-su-laberinto https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6824-adolescentes-en-su-laberinto Laberinto (1991) - Leonora Carrington

Quien haya convivido con adolescentes, y tenga la suficiente edad para haberse olvidado de sus tiempos juveniles, sabrá reconocer que un “después lo hago”, no se le niega a ningún padre que se precie. Esos pequeños seres a quienes amamos, portan consigo una especie de tormenta, con cambios de humor repentino que al mundo adulto suele dejar descolocado. La inmediatez es lo único que importa y el mediano plazo se transforma en espacio de una dimensión absolutamente desconocida sobre el que no se tiene ninguna pretensión.

En la semana que pasó, las carencias naturales del mundo libertario impusieron la necesidad de relativizar el logro de algunos objetivos en determinado lapso de tiempo. Si el Pacto de Mayo era la referencia de los días por venir, el cual servía de elemento de presión para la sanción de la ley Bases, por estas horas descubrimos, según la retórica presidencial, que ambos instrumentos no serían tan importantes ni definitivos en su realización, ya que las reformas estructurales se harán de una manera u otra. Pasen y vean. Recorrido por días del “después vemos” libertario que esconde más que lo que muestra.

La semana política había comenzado con la “buena” noticia del dato de la inflación de abril que, de acuerdo a lo informado por el Indec, dio 8,8%, confirmando una tendencia a la baja. Apalancados sobre la decisión “populista” de no aplicar los aumentos anunciados sobre las tarifas de gas y luz, el mileismo salió a celebrar el dato como un triunfo en sí mismo. No faltó la participación del presidente en redes ni el coro de operadores periodísticos que nos indican que vamos por el buen camino.

Pero también hubo tiempo para homenajes. A 35 años del triunfo de Carlos Menen en las elecciones que derrotó a Eduardo Angeloz (y a 21 de que defeccionara de la participación en un balotaje contra Néstor Kirchner), en la Casa Rosada se descubrió un busto en honor al ex presidente y que la malicia tuitera encontró con un sugestivo parecido al recordado cantante de soul James Brown. Con la presencia de la familia Menem en pleno, Javier Milei no se amilanó al afirmar que el riojano había sido el mejor presidente de la democracia surgida post dictadura.

Va de suyo que cualquier gobierno busca un ancla en el pasado como forma de legitimación y referenciación política. El libertarismo ha apostado por dos: la acción política de Julio Argentino Roca de hace 140 años y el ya comentado gobierno de los 90’. En ambos casos incurre en contradicciones flagrantes.

Para el primero de ellos, alguien que ha sido considerado el arquitecto del Estado moderno argentino, no deja de ser sugestiva la diferencia teniendo en cuenta que el presidente considera al Estado como una asociación criminal. Y no es que esa clasificación responda a la coyuntura de estos días, sino que se perfecciona con esos indicadores tan discutibles que utiliza el papá de Conan, cuando reivindica los tiempos del “libre” comercio antes de la conformación de los Estado Nación europeos.

Casa en el Laberinto - Yolanda Molina Brañas
Casa en el Laberinto - Yolanda Molina Brañas

Para el segundo y del que buena parte de la población adulta argentina ha sido contemporánea, llama la atención la reivindicación de una figura que, si algo supo hacer bien, fue rodearse de la casta política, empresarial, sindical y hasta artística de aquel tiempo y que, si miramos con atención, unos cuantos de ellos siguen teniendo vigencia por estos días.

La pregunta refiere a qué se podría valorar de la gestión del riojano. La estabilidad lograda vino de la mano de una desocupación que trepó al 17,58% para 1995 y se mantuvo cercana al 15% para 1999, mientras que la pobreza recibida en el orden del 20% en 1989, había crecido al 27% diez años después. Por las características estructurales de la Convertibilidad, cualquier crisis financiera, por más lejana que se produjera en la distancia, afectaba a las cuentas nacionales. Los casos de corrupción se desarrollaron a lo largo de todo su mandato. Los atentados de la Embajada de Israel y de la AMIA jamás fueron investigados con el profesionalismo debido. Miles de pequeñas y medianas empresas bajaron las persianas. El campo se transformó en una tierra sin valor de la que emigraban para no volver los jóvenes oriundos del lugar. La denigración institucional llegó a tales niveles que se votó alguna ley con un diputado trucho sentado en una banca, y se conformó una mayoría automática en la Corte Suprema que se convirtió en un verdadero lastre público. La explosión de la Fábrica Militar de Río Tercero fue una verdadera ignominia que sirvió para ocultar las pruebas de la vergonzosa e ilegal venta de armas a Ecuador. Las empresas públicas (como YPF o Aerolíneas Argentinas) fueron mal privatizadas por unos pocos dólares, y de esa enajenación surgieron como un grito ahogado los movimientos piqueteros de Salta y Cutral Có.  De la trampa, de la personalización, del individualismo y de la mal entendida picardía política se hizo un culto.

Milei reivindica ese tiempo social con datos falsos (salarios promedio de U$s1800) y sobre la ignorancia de buena parte de sus seguidores que, como un pecado de juventud, se creen con el derecho de ignorar la historia reciente. De alguna forma, la sociedad argentina ya juzgó a Carlos Menem: nadie, más allá de sus seguidores más cercanos, lo tiene como una referencia de horizonte y su muerte, ocurrida bajo el ramplón artilugio de ser una especie de senador vitalicio que le habilitaba los fueros para no quedar detenido, lo sorprendió sin el más mínimo reconocimiento popular. Los honores institucionales son otra cosa.

En ese devenir de tirar todo para adelante, la ley Bases no sólo que no puede ser sancionada sino que ni siquiera el oficialismo logra un dictamen de mayoría (aunque sea con cambios de lo aprobado en la Cámara de Diputados), para que sea tratada en el recinto.

La dificultad por lograr su aprobación, no sólo se sustancia en la atomización de las fuerzas opositoras que ya hemos comentado en artículos anteriores, sino en el propio internismo oficialista, que pretende mostrar como una novedad de valor, que la vicepresidenta Victoria Villarruel se reúna con funcionarios del Poder Ejecutivo para coordinar acciones con el fin de garantizar la sanción en la Cámara de Senadores.

A esta altura del mes y de acuerdo a lo visto en los últimos días, el Senado se encuentra en una situación de bloqueo donde los 33 votos en contra de Unión por la Patria (UxP) parecen estar consolidados, mientras que el oficialismo no logra alcanzar un número mayor. Los días pasan y vale preguntarse cuánto hay de cosmética para la negociación y cuánto de estructural en las negativas de oficialistas y de opositores friendly para llegar a un acuerdo relativamente definitivo.

Laberinto de Horta Barcelona - Freixas Cortés
Laberinto de Horta Barcelona - Freixas Cortés

Para el Ejecutivo, que viene perdiendo articulado de la ley en el camino de manera sistemática parece haber llegado el tiempo de dejar de ceder. Pero eso es sólo una ilusión ante el hipotético escenario de una derrota que quede garantizada por el escaso número de los cuatro votos que le faltan a UxP para hacer caer el proyecto.

Para los opositores amigables, por ejemplo, la sobre exposición del tema RIGI o de la reimposición de ganancias en determinadas provincias (las patagónicas tienen un buen número de trabajadores y trabajadoras que quedarían alcanzados por el impuesto), no son fáciles de aceptar ya que afectan a ciertas regiones de manera determinante. No resulta nada fácil volver a la provincia y explicar que las empresas locales quedarán en una posición de marcada desigualdad frente a las inversiones extranjeras o que, los ya afectados bolsillos, sufrirán aún más recortes al comienzo de cada mes.

Para el libertarismo el problema no radica sólo en la aprobación o no de la ley. También queda condicionado el Pacto de Mayo en Córdoba, ya que, al haber anunciado que su realización dependía del resultado de la mayor (y única) propuesta legislativa del oficialismo, las idas y vueltas vienen siendo constantes. En el término de una semana se anunció que se realizaría igual sin que la ley esté formalmente aprobada, luego que habría “pacto” pero sin invitación a los gobernadores y con una especie de celebración libertaria en las calles de la Docta y este viernes, finalmente, se oficializó que se piensa en junio o julio como fecha de concreción y que tal vez Rosario pueda ser el lugar elegido en el Día de la Bandera. Si es así, sería una excelente oportunidad para que el Poder Ejecutivo Nacional reactive las obras detenidas por falta de fondos en el querido e histórico monumento. Debe reconocerse que en el fondo, a veces, no hay mal que por bien no venga.

Ese ir y venir parece una práctica adolescente que no puede ser ocultada ni siquiera con el colaboracionismo explícito de gobernadores de la talla de Martín Llaryora que, con su cordobesismo congénito a cuestas, en una misma frase puede parecerse al más lúcido de los peronistas, a partir de lo que, se da por sentado, es su acción de gestión en Córdoba y el rol del Estado, como así también al más predispuesto de los libertarios para sacar al país del atraso. “Ventajas” de comportarse dentro del esquema de partidos tipo “catch all” (atrapa todo), donde la principal característica ideológica de cada uno de ellos es que se actúa como si esa condición no existiera. Como diría aquella vieja canción sabinera “como te digo una co’, te digo la o’…”.

Aunque no recaigan sobre los sectores que se habían prometido en la campaña (a quién le importa eso a estas alturas de los acontecimientos), la licuadora y la motosierra parecen ir cumpliendo sus objetivos. Así como transformarse en adulto requiere de bastante más que tener cierta independencia de movimiento de los padres, la política importante, esa que se juega en las grandes ligas, exige más que redes, berrinches autoritarios y encuentros con amigos en el extranjero.

Cinco meses sin ningún proyecto aprobado con interés para el oficialismo en el Congreso, en la etapa que, se supone, se cuenta con mayor empatía social, muestra los límites del libertarismo que supimos conseguir. Habrá que ver si madura…

(*) Analista político de Fundamentar - @miguelhergomez

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hola@fundamentar.com (Miguel Gómez (*)) Opinión Sun, 19 May 2024 11:23:29 -0300
El sol del 25... https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6818-el-sol-del-25 https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6818-el-sol-del-25 El sol del 25...

Ya el sol del veinticinco,
viene asomando.
Ya el sol del veinticinco.
viene asomando.
Y su luz en el Plata,
va reflejando…

D. Lombardi - S. Rocca

A dos semanas del convite, ¿habrá sol del 25 o los nubarrones ocuparán el espacio del cielo libertario? La pregunta, a tan poco tiempo, no parece menor. En un oficialismo compuesto por una minoría intensa que tiene a su favor un consolidado liderazgo, pero que se encuentra atravesado (y abrumado) por un fuerte internismo, no abundan las buenas noticias más allá del colaboracionismo militante de parte del entramado comunicacional y de la sociedad conformada con el gran capital, que imagina una ventana de oportunidades para hacerse aún más poderoso. Si el Pacto de Mayo era una especie de referencia que permitiría construir una hoja de ruta, estructurada sobre ideas comunes y coincidentes con algunos dirigentes cercanos y otros necesitados, la misma parece poco visible en el camino, en un contexto donde el conflicto social lejos está de desescalar. Entre medidas de fuerza, mosquitos que no se van con el frío y auroras australes, querido lector, estimada lectora, arrímese al fogón con ganas y sin titubear. Sea usted bienvenido y bienvenida.

Mientras se espera la confirmación semanal de la baja de la inflación, gran logro que permitiría dejarnos más o menos en el mismo lugar en que lo había dejado la desastrosa gestión del Frente de Todos allá por octubre de 2023 (pero en aquella oportunidad con algo más del 5% de desempleo), la ausencia de buenas noticias no dejan de sucederse en el oficialismo.

Las empresas energéticas no están dispuestas a recibir el bono que propone el gobierno para saldar su deuda de nada más y nada menos que U$s 2.200 millones, con fecha de vencimiento a 2038 y con un valor del 50%; en la semana se confirmó el dato de la caída de la producción manufacturera en 21.3% interanual; la ley Bases se encuentra ralentizada a partir de la inexistencia de acuerdo con la oposición amigable en el Senado; el paro que se llevó adelante el día jueves tuvo un evidente impacto en el sistema político y el choque de trenes del último jueves en Palermo, no parece dejarlo sin responsabilidades a los funcionarios de la administración nacional.

https://twitter.com/INDECArgentina/status/1788282854905974935

En el caso de la Ley Bases, nadie se atreve a afirmar públicamente que será rechazada en la Cámara Alta, ya que las negociaciones persisten a partir de los intereses cruzados. Pero sería importante no dejar de observar que, según lo anunciado por José Mayans, jefe de bloque de Unión por la Patria, el número de treinta y tres está consolidado y que se trabaja firmemente sobre la posibilidad de conseguir los restantes cuatro votos que le brindaría una derrota de proporciones al mundo libertario.

Tal vez pueda pensarse que el formoseño está sobreactuando, pero no deja de llamar la atención cómo, con el correr de los días, aparecen “novedades” de un proyecto de ley que tendría más problemas que soluciones, tal como quedó demostrado con los cuestionamientos que recibió el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) y que ganan en masa crítica en el sistema político.

De hecho, más allá de algunas escasas voces públicas de los gobernadores, principalísimos invitados al festín, nadie agita demasiado el parche (con el anfitrión Martín Llaryora incluido), dado que los límites que impone el tratamiento de la ley fetiche del gobierno se hacen cada vez más evidentes.

En las últimas horas trascendió el rumor de que los mandatarios provinciales desean tener una reunión con el presidente en persona, el cual ha dejado cualquier tipo de negociación en manos de su asesor estrella Santiago Caputo y el ministro del Interior Guillermo Francos. ¿Habrá encuentro? Difícil de predecirlo para un dirigente como Javier Milei que ha hecho del relacionamiento con pares que no le reportan políticamente, una denostación sistemática y permanente. El mayor logro conseguido por quienes lo rodean, es que el primer mandatario no aborde demasiado el tema en declaraciones públicas, para no desarmar lo que puedan tejer sus colaboradores antes nombrados.

De alguna forma, esa centralidad sí fue buscada como respuesta al paro que se llevó adelante el día jueves. El presidente hizo gala de una serie de analogías de dudosa interpretación vía X; la ministra de Seguridad se prestó a un nuevo papelón en su carrera política, subiéndose a un colectivo de una empresa de transporte que, supuestamente, brindó el servicio, sin tarjeta SUBE primero, y sin saldo en la misma después; no faltando, además, las siempre atractivas “cuantificaciones” que expresan cuánto dinero perdió el país. Hermosa truchada a las cuales no pocos medios recurren, sin el más mínimo apego a los datos, en el intento de construcción de sentido sobre una medida de fuerza donde los malos siempre son los sindicalistas y donde el trabajador sería una especie de sujeto sin conciencia política que puede ser arriado cual vaca que se lleva al corral.

https://twitter.com/cgtoficialok/status/1788690560531755183

El paro fue contundente. En su análisis, que lejos está de ser simplificado, sí debe decirse que en el pasado hubieron otros que fueron más importantes y que, sobre todo en el comercio de cercanía, ciertas urgencias (según CAME, la caída en lo que va de 2024 en las ventas en el sector minorista ronda el 18,4%), obligan a seguir adelante pese a todo.

Pero si hablamos de medidas de fuerza y de interpretaciones forzadas que rodean el ridículo, las palmas parecen llevárselas el conjunto del funcionariado santafesino que supimos conseguir, que intentó tapar el sol con la mano. El paro llevado adelante por docentes, estatales, municipales y médicos durante el día miércoles reflejó una ciudad de Rosario semi vacía en sus calles al amanecer.

La contundencia fue más que evidente y dejó, por ejemplo, en un segundo lugar la obligatoriedad impuesta a docentes de notificar vía declaración jurada su asistencia a sus lugares de trabajo. Con la inmensa mayoría de las escuelas cerradas, tanto de gestión pública como privada, unas pocas horas después, en el medio de una forzada discusión (también aquí) sobre la contundencia del paro, los funcionarios provinciales no tuvieron mejor idea que salir a plantear que unos 31.000 docentes afirmaban haber ido a trabajar.

No se sabe muy bien quien le vendió la genial idea al gobernador Maximiliano Pullaro de imponer el premio a la asistencia perfecta sin discusión paritaria, a lo guapo y que eso luego se complemente con formularios por llenar que arman un berenjenal y embrollo del cual no se sabe muy bien luego cómo salir. Sobre todo si el ministro del área, José Goity, a cinco meses de haber asumido, en plena luna de miel con el electorado y de cara a la sociedad, se la pasa hablando de planillas, de aquellos cargos docentes que dejaron afuera del presentismo encubierto y no del modelo de educación que el Poder Ejecutivo quiere llevar adelante. En mi Tablada natal me enseñaron que del ridículo no se vuelve. Pero habrá que ver, la magia de la política a veces produce milagros.

https://twitter.com/tincholucero/status/1788347228282560676

El silencio de los gobernadores de cara al 25 de Mayo, Pullaro incluido, demuestra los límites del propio gobierno. Cuando Milei hizo la convocatoria, allá por el 1º de Marzo cuando dejaba inaugurado el período de sesiones ordinarias del Congreso de la Nación, el plazo de casi tres meses parecía un tiempo más que prudencial para ir tejiendo acuerdos que le regalaran una imagen al estilo Pacto de la Moncloa argento, el cual el mismísimo Carlos Menem no pudo lograr, debiendo conformarse con una foto con Raúl Alfonsín que le dio marco al Pacto de Olivos y a los famosos Núcleos de Coincidencias Básicas.

Pero el oficialismo enfrenta dos problemas que son hijos de una misma matriz. Por un lado, el líder libertario descree firmemente de la idea de acuerdo político de alto nivel. En su nula formación al respecto, toda idea de diálogo se parece y mucho, a una especie de cesión ante la casta que, supuestamente, detesta. Por lo tanto, sólo cabe la idea de domesticar al conjunto desde la fortaleza que supone el manejo de los recursos que brinda ese mismo Estado que es cuestionado por ser una asociación criminal. Pero la política sostenida en el tiempo necesita bastante más que el soporte dinerario.

Es probable que, como marcan muchas encuestas, la imagen positiva de Milei ronde el 50%, que eso represente hoy una buena noticia para el mundo libertario, pero también, corre el riesgo que ese pueda transformarse en su techo y, más allá de la firmeza de las convicciones, las intensidades de los partidarios no siempre es suficiente, lo cual sabe con hondura la propia Cristina Fernández de Kirchner.

Por otro lado, un gobierno que se ha sustanciado desde el reino de las redes, convive con el problema de un “afuera” que supone múltiples desafíos y variables que no siempre se manejan. Twitter, Instagram, Tik Tok y en menor medida Facebook, te permiten construir lazos identitarios y de cercanía virtual en el cortísimo plazo de esa inmediatez que traen de suyo. Como en el fútbol, donde equipos mediocres que pegan rachas que les permiten ganar torneos y luego cuando se deben sostener en el tiempo, se desarman como un cúmulo de hojas secas que se lleva el viento; la política requiere algo más que inmediatez, sobre todo si aparecen propuestas (aunque sean modestas) de mediano plazo. No se convoca y muchos menos conduce, a un pacto para la próximas décadas desde las certezas que brinda nuestro individualismo, por más asertivo que creamos que resulta. Allí radica buena parte del intríngulis libertario que no puede mostrar de antemano el supuesto éxito del Pacto de Mayo.

A escasos trece días nadie sabe a ciencia cierta si el sol del 25 reflejará su luz sobre las serranías cordobesas, si el oficialismo se enfrentará a una circunstancia virtuosa para sus intereses o a un papelón deslegitimante. Lo que sí cada vez queda más claro es que, como se hace en la pesca, para tirar la plomada lejos, hay que tener tanza. Y el oficialismo pretende mostrar como una virtud contar con poco hilo en el carretel. En un par de semanas sabremos hasta dónde llegó la línea.

(*) Analista político de Fundamentar - @miguelhergomez

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hola@fundamentar.com (Miguel Gómez (*)) Opinión Sun, 12 May 2024 11:46:09 -0300
¿33 de mano? https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6817-33-de-mano https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6817-33-de-mano ¿33 de mano?

“Vamos medio derrotados,
pero no le temo al cuco;
pues cantan los colorados,
falta envido y truco”

Dicho popular

El juego de Truco, de alguna forma, representa mucho de la idiosincrasia de nuestro pueblo: picardía, sobreactuación yendo para adelante aunque vengamos mal “entrazaos” y aparentar lo que generalmente no se tiene, es lo que lo hace definitivamente atractivo. Tener 33 puntos para el envido y de mano supone que, si el rival entra en tu estrategia, la partida ya puede estar ganada, casi sin jugarse. Esos modos representan en sí, una forma de entender la vida y también, por qué no (aunque a algunos los incomode), cómo se construye parte de cierta cotidianidad política.

En el Senado de la Nación, el bloque de Unión por la Patria cuenta con 33 legisladores propios que lo dejan muy cerquita de la posibilidad de sancionar leyes o, como en el caso del DNU 70/23, derogarlos en los tiempos y las razones que crea convenientes. La media sanción de la Ley Bases en la Cámara de Diputados corrió la mirada sobre los 72 representantes de las provincias y en esa importancia de los números con los que cuenta la principal fuerza de la oposición, radican buena parte de los movimientos políticos de estas horas, debiendo tener presente que las matemáticas y la política no siempre van de la mano. Mientras el gobierno protagoniza papelones varios a nivel de las relaciones internacionales, pases y vean. Aproximación espasmódica de lo que pueda venir en los días que vienen. Sean todes bienvenides.

El tratamiento de la remozada Ley Bases, otrora Ómnibus, dejó el primer éxito legislativo para el mundo libertario. A contramano de lo que dicen detestar y muy en línea con las recomendaciones de la oposición frendly, la media sanción llegó con números holgados, tanto en el tratamiento en general como en particular. Mucha discusión política y mucha rosca consustanciada fuera de los pasillos del Congreso, lejos del trabajo de comisiones y muy presentes en las oficinas de la Casa Rosada; el tratamiento en el recinto reforzó la idea de la ambigüedad de la que hablábamos hace siete días en estas columnas, donde diputadas y diputadas que argumentaban sólidamente contra el proyecto, terminaron votando a favor del mismo para darle las “herramientas necesarias” al gobierno. Esperemos que al oficialismo no se le ocurra emitir ninguna normativa que elimine de cuajo los dobles discursos, porque varios estarían en verdaderos problemas.

Va de suyo que desde su conformación conceptual y fáctica, ambas cámaras representan cosas en sí mismas distintas, pero además, la lógica de funcionamiento de cada una de ellas se estructura de manera diversa. Por ello los números no pueden llamarnos a engaño. Mientras en la Cámara Baja aparece una enorme heterogeneidad a partir de un sistema partidario gravosamente atomizado, y eso exige multiplicidad de diálogos, en la Alta, como representación de las provincias y a partir de la relevancia de los gobernadores en la elección de candidatos que luego se transforman en legisladores, en muchas ocasiones, las discusiones resultan más acotadas.

Lo que también demostró el resultado de diputados es que Unión por la Patria pudo mostrarse como un bloque consolidado. Más allá de las operaciones posteriores que trataron de reflejar una supuesta división a partir de la votación del impuesto al tabaco y mientras se sustancia una investigación interna sobre el conteo de votos en plena sesión (¿reversión de la votación apócrifa de la privatización de Gas del Estado en la Argentina menemista?), la gran pregunta para lo que viene es cuál será el escenario con los senadores.

Vale la pregunta entonces sobre si en este contexto, el número de 33 es una fortaleza o una debilidad para el peronismo, básicamente porque no son pocas las dudas de la “orden” que baje determinado gobernador de cara a algún tipo de acuerdo con el oficialismo. Si se tenían dudas sobre el hecho de que la necesidad tiene cara de hereje, los comportamientos de los gobernadores de Catamarca, Raúl Jalil y de Tucumán Osvaldo Jaldo, demostraron que en muchas ocasiones, a la hora de la gestión, lo ideológico queda en un segundo plano. Algo de eso pareció reconocer la senadora Lucía Corpacci, antecesora de Jalil, aunque se ocupó de señalar que ella no está dispuesta a avalar el proyecto en discusión.

https://twitter.com/OsvaldoJaldo/status/1785819713315983745

En esta multiplicidad de actores de relevancia que influyen sobre el Senado, también la ausencia de un liderazgo partidario conspira contra la contundencia de los números, ubicándolo más cerca de una relativización sustanciada en dos aspectos:

1. El peronismo viene de una derrota a lo largo y ancho del país, donde más allá de lo que determinó la elección del 22 de octubre para el plano legislativo, la conformación de un mapa definitivamente violeta para todo el territorio nacional en el balotaje, no dejó región sin cuestionar. No desconoce éste analista que son elecciones distintas, pero ciertos resultados no quedan circunscriptos a temporalidades ni tipologías.

2. Inexorablemente, el partido fundado por Juan Domingo Perón, se ordena a partir de la tenencia del Poder Ejecutivo en sus manos o a partir de los escenarios de cercanías electorales.

A diferencia de lo que suele ocurrir en diputados y a partir de cierta activación de comandos a distancias, uno puede arriesgarse a afirmar que lo que pueda suceder en las calles de las grandes ciudades, no siempre resulta un factor que imponga límites a los senadores. En este sentido, la marcha del 1º de Mayo de las centrales obreras, importante en su número y conformación, no parece haber alterado el sentido de ciertas discusiones que han funcionado en paralelo. Y está por verse, de acuerdo a la contundencia que aporte, si el paro previsto para el jueves 9, conmueve (y en qué medida) a quienes hoy están mejor predispuestos a una negociación con el gobierno.

La reimplantación del impuesto a las ganancias a los trabajadores de la cuarta categoría, llamado desde ahora Impuesto a los Ingresos Personales, resulta una zanahoria difícil de evitar para el conjunto de gobernadores, que en líneas generales desde las declamaciones, nada comparten con el oficialismo a la hora de poner la mirada sobre el rol de la obra pública o del empleo estatal.

La limitación de partidas presupuestarias, la reducción de la coparticipación vía ingresos de IVA que marcan un descenso pronunciado de las ventas en un 45% interanual para el mes de marzo, la inexorable retracción de impuestos de sellos e ingresos brutos por la caída de la actividad productiva y la eliminación del pago del FONID de parte del Estado nacional que algunas pocas provincias han absorbido, obligan a repensar ciertas estrategias que puedan construirse desde el marco ideológico.

https://twitter.com/Ambitocom/status/1786819158660800714

Las líneas anteriores no deben ser pensadas como justificadoras de un genuflexismo intrínseco de no pocos dirigentes, sino como un intento racional de comprensión de ciertos comportamientos y que, como es obvio, no refieren sólo al peronismo de los 33 y de sus jefaturas políticas que en algunos casos anidan en las gobernaciones.

Lo anterior alcanza también a referentes como Maximiliano Pullaro, que mientras avala la Ley Bases, justifica la escasa oferta salarial a trabajadores estatales dado que todos “debemos achicarnos producto de la crisis económica” (generada por un gobierno con el que tiene un excelente diálogo); o al gobernador de la provincia de Córdoba, Martín Llaryora, que, en una muestra de cordobesismo explícito fue y vino con las críticas para terminar avalando el paquete normativo, a la par que se reiniciaba el gasoducto Néstor Kirchner en el tramo La Carlota - Tío Pujio, o al mismísimo Ignacio Torres, gobernador de Chubut, que hace tres meses amenazaba con el show “standapero” de cerrar los grifos energéticos a todo el país, y en la semana que pasó, la diputada a la que conduce políticamente (Ana Clara Romero), votó a favor de la remozada ley Bases.

Pero efectivamente, de acuerdo a los trascendidos de las últimas horas, todo parece indicar que la discusión sobre Ganancias y el Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI), podrían producir modificaciones al proyecto aprobado en diputados, con lo cual no se cumpliría con los deseos libertarios de tener la ley sancionada para el sábado 25, cuando el gobierno celebre la fecha patria con el remanido Pacto de Mayo.

Si bien el deseo inicial imponía el apuro, las modificaciones que parece ocurrirán de todas formas, ubicaron al gobierno sobre el eje de relativizar la importancia de contar con la ley aprobada para el último sábado del mes, para terminar actuando como la fábula de la zorra que, como no llegaba al parral decía “no importa, están verdes…”.

Por todo ello, como a cuenta gotas, y como una forma de construcción de sentido, la prensa libertaria, comenzará a inundarnos con los detalles más insignificantes del intento de acto fundante de mayo. Ya nos hemos enterado de las medallas con las que serán condecorados los participantes (¿terminarán sobrando?) y de las bondades del edificio cordobés que cobijará el evento. Habrá que ver con qué tema nos intentan entretener en los días que vienen.

“Medio derrotados, pero sin temerle al cuco”, la estrategia de referenciar en los números determinadas certezas políticas pueden dejarnos confundidos ante escenarios que, mal previstos, van en un sentido contrario a nuestros intereses y suposiciones. Por estos días, los 33 senadores de Unión por la Patria, no representan un absoluto que se traduzca en cierta previsibilidad política. Pero tampoco la conjunción de oficialismo y oposición amigable asoma como un bloque consolidado de cara al futuro. A seguir, mano a mano. Tal vez el “punta y hacha” permita recuperar terreno. 

 (*) Analista político de Fundamentar - @miguelhergomez

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hola@fundamentar.com (Miguel Gómez (*)) Opinión Sun, 05 May 2024 12:05:55 -0300
Ambigüedades https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6816-ambigueedades https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6816-ambigueedades El Dios Jano

Todo lo que me importaba, desde tu llegada no importa ya.
Lo que parecía difícil ya no representa dificultad,
ah, rio con facilidad.

Pero me pongo a dudar,
me confundo y no distingo
si está bien o si está mal…

“Bien o Mal” - Julieta Venegas

La Real Academia Española establece dos acepciones para el término ambigüedad. En lo referente a la persona la define como aquella que “con sus palabras o comportamiento, vela o no define claramente sus actitudes u opiniones”.

Es invariablemente cierto que la política argenta de este tiempo convive con no pocas indefiniciones taxativas. Muchas veces, a los posicionamientos ideológicos consolidados se los mira con el desdén de supuestos republicanos que, a la vez que reivindican hacia afuera el consenso como eje excluyente, toleran, hacia adentro, insultos y maltratos varios de un presidente que, pese a la empatía que pueda generarnos en su condición de outsider, nada tiene de espíritu democrático en su accionar cotidiano. La penúltima semana de abril fue rica en posicionamientos que, al igual que como lo anticipa el epígrafe, cuando se afina la mirada, uno no puede descubrir si ciertos protagonistas creen que hacen el bien o hacen el mal. Recorrido por días de decir una cosa para luego terminar aceptando otra contrapuesta. Pasen y vean. Sean todos y todas bienvenidos.

En el país, la política pude ser pensada y analizada desde muchos ámbitos pero podríamos decir que sobresalen tres: la calle, esa que refiere a cómo se dirimen los conflictos en el ámbito público, algo idiosincrático que atrae a no pocos observadores extranjeros; el palacio, que versa sobres las roscas y contra roscas de los poderes de turno, refieran a la estatalidad o a los juegos de los sectores económicos más determinantes; o desde los resultados, esa que explica las condiciones de vida material de la población que se analiza.

Debe decirse que, más allá de los estilos y relatos que elijamos, ninguno de ellos debería ser exclusivo para arrimarnos al conocimiento de cierta verdad relativa. Sobre todo en días donde la calle y el palacio no parecieron actuar con la misma sincronía y donde personajes que el martes reclamaban por el accionar del Poder Ejecutivo, el miércoles se negaron, contando con las herramientas de las que disponen desde el Poder Legislativo, a imponer alguna forma de límite que rectifique cierto desmadre que el mileismo ha sabido aplicar.

Tres hechos políticos sintetizaron la semana: la cadena nacional que hizo el presidente de la Nación Javier Milei el día lunes, la convocatoria por la defensa de la universidad pública y la aprobación del dictamen de mayoría oficialista para una remozada ley Bases.

https://twitter.com/OPRArgentina/status/1782564411137290719

En el comienzo de semana, el discurso presidencial pareció ofrecer más de lo mismo, en un estilo que ya parece definitivamente consolidado. Una puesta en escena con formalidades de décadas pasadas y con la majestuosidad que imponen ciertas solemnidades, el jefe de los libertarios apareció flanqueado por los cuatro funcionarios (parados) más importantes del área económica. El discurso fue leído de manera rápida, con las complejidades propias de dar explicaciones de la macroeconomía que el gran público no suele prestarle atención, tratando de imponer una idea de fortaleza que el libertarismo desea como el agua. No se privó de plantear unas cuantas mentiras, articulando un discurso muy parecido a los que ya ha brindado en la asunción del mando y en la inauguración del período de sesiones ordinarias del Congreso de la Nación. Los tres, casi calcados.

Esa presentación presidencial, que intentó mostrar como un logro histórico un supuesto superávit fiscal construido a base de licuación, motosierra y posponiendo pagos para adelante, tuvo nulo impacto en favor de los intereses del oficialismo. En rigor, debe decirse que fue pensada como una estrategia para quitarle centralidad a una movilización a favor de la universidad pública y en contra de los recortes gubernamentales, la cual se preveía masiva.

La marcha, que se tradujo en cientos de miles de argentinos participando del reclamo en las principales ciudades del país, tuvo una doble consecuencia: interpeló a un sector del electorado mileista, el cual pudo apreciar en primera persona el accionar libertario ofensivo y obligó al oficialismo a brindar distintos tipos de respuesta. Desde el presidente que afirmó que la movilización se producía por una causa noble pero por motivos oscuros (siempre presente la díada luz - oscuridad), pasando por todo el arco panlibertario (PRO y aliados) que se enfocó en la denuncia de “kioskos” universitarios que serían la base de una hipotética estructura corrupta y la frutilla del postre que representa la idea de un supuesto adoctrinamiento en las casas de altos estudios del país. Denuncian lo que no conocen. Fin.

En ese devenir movilizante debe afirmarse que, por lo menos en Rosario, la marcha no fue policlasista. Era notorio que no estuvieron presente los sectores más y menos favorecidos de la sociedad. El componente exclusivo fue de clase media, más allá de los ingresos de cada uno y de cómo lo afecte a cada quien las medidas económicas impuestas desde el 10 de diciembre pasado.

Una adenda como al pasar, fundamentado en algún diálogo de militante del territorio en Rosario. “Tenemos que hablar con nuestros vecinos, aunque sea de a uno. En los barrios la noticia pasó totalmente desapercibida porque en definitiva, los compañeros no están enterados de qué se está discutiendo”. Más allá de la certeza de la afirmación y de que ello pueda o no ser válidamente generalizable, en el semblanteo de dos vueltas a la plaza San Martín que este analista pudo realizar, no parece que esas afirmaciones resultaran inexactas.

https://twitter.com/somostelam/status/1783317017216393610

Sí puede decirse que la marcha fue intersectorial, lo que no deja de ser un valor en sí mismo. Estudiantes, egresados ya avanzados en años, trabajadores y trabajadoras referenciados en los sindicatos que los nuclean, artistas, referentes intelectuales y mucha “gente suelta” se dio cita para defender uno de los bastiones culturales que definen la vida comunitaria en la Argentina.

Afirmamos lo anterior, no para bajarle el precio a la movilización desde un supuesto prejuicio que no existe, sino para valorar en su verdadera dimensión lo que supone el 23 de abril y lo que vino sucediendo en las horas y días posteriores.

Recordemos que el evento tuvo como principales protagonistas de su realización al conjunto de rectores universitarios que abrevan en el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), que contó con el apoyo inicial del conjunto del estudiantado, de las centrales obreras y que interpeló en línea directa a la Unión Cívica Radical, partido que ha sabido construir una buena parte de sustentación política desde los claustros universitarios.

La presencia en la marcha era una cita de honor para el viejo radicalismo y para sus actuales dirigentes sub 50 que “brillan” en el firmamento de la política nacional. La convocatoria fue un éxito, y más allá de ciertos enojos porque el peronismo se sumó al convite en sus distintas vertientes organizativas, generó la (falsa) expectativa de que el gobierno nacional sufriría una nueva lección cuando el día miércoles se convocaba a una sesión especial para reimponer el FONID (Fondo de Incentivo Docente) y sancionar el reajuste previsional.

Pero la ambigüedad le ganó la pulseada a ciertas convicciones declamadas. ¿Las razones? La política argentina se sigue consolidando, nos guste o no, en la antítesis peronismo / anti peronismo. Incluso podríamos tentarnos en re versionarla en los términos de Estado versus libertarios, pero por ahora para eso falta, ya que la sustancia institucional del mileismo es definitivamente pobre.

Lo que habilita o no el logro de ciertos acuerdos, deviene de que si los mismos son conducidos y protagonizados o no por el peronismo. La actual dirigencia radical no tuvo empacho en explicar, más allá del genial detalle de un colectivero reclamando en la calle por el quorum a Rodrigo de Loredo, que no quería quedar pegada al accionar legislativo del bloque más importante de la Cámara de Diputados, prefiriendo seguir negociando con el Poder Ejecutivo todo lo que se pueda.

Pero la ambigüedad no quedó circunscripta a lo sucedido en la esquina de Entre Ríos y Rivadavia en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Dos casos alcanzan a los rosarinos en particular y a los santafesinos en general. Para el primero debe decirse que no dejó de llamar la atención, la buena onda que quedó expuesta entre el presidente y el intendente de la ciudad Pablo Javkin en la 7ma. Cena Anual de la Fundación Libertad. Difícil de aceptar si se pone bajo perspectiva lo que el papá de Conan suele afirmar de los radicales.

Para el segundo, más cercano a la distancia temporal, refiere al gobernador Maximiliano Pullaro, que en el acto de subasta del primer lote de soja en la Bolsa de Comercio, hecho al que se somete el conjunto de la dirigencia local en un acto de pleitesía que reflejan los tiempos que vivimos, reclamó al gobierno nacional por las obras de infraestructura en la región para el desarrollo productivo. Segunda adenda como al pasar: si el reclamo es tan potente, ¿por qué los funcionarios santafesinos del sector, en el encuentro con sus pares nacionales, emiten comunicados de tanta concordancia y empatía? Pregunta que no tendrá respuesta.

Sobre final de la semana hábil llegó una buena noticia para el PEN. El libertarismo obtuvo dictamen de mayoría en comisiones, a fuerza de acuerdos con aliados que el presidente suele despreciar, para el tratamiento de una recortadísima ley Bases en el día lunes. La situación política es tan precaria que mientras algunos por lo bajo piden (y desean) que Milei no se envalentone con el uso de redes durante el fin de semana, otros no están del todo seguros de que no se produzca el mismo episodio de semanas atrás, donde la ley fue aprobada de manera general, pero se fue cayendo a medida que se votaban los artículos en particular. Todo parece indicar, que pese a ciertas incertezas declarativas, el oficialismo cuenta con otro escenario a su favor, aunque nadie festeje a cuentas.

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Las ambigüedades fundamentan la doble cara de Jano. Pero hablar de legisladores que traicionan con su accionar lo que hacen 24 horas antes, habiendo puesto el cuerpo a una fenomenal demanda popular, es errar el foco del análisis por simplista. Lo que tal vez debamos preguntarnos sobre el caso emblemático de los De Loredo de la vida, es descubrir a quién o quiénes representan estos personajes.

Córdoba, con una historia muy rica de vida universitaria, fue la segunda movilización por volumen de ciudadanos y ciudadanas asistentes, pero es la misma provincia donde se acompañó a Milei con un 75% de los votos. Nada se modifica de manera tan rápida y mucho menos en una provincia donde el vínculo institucional con lo que represente cualquier idea de lo nacional y popular se ha esmerilado desde hace décadas.

Una hipótesis de trabajo redunda en preguntarse, más allá de nuestras diatribas, si esa generación de dirigentes que hemos nombrado en el artículo de hoy no representan ambas vertientes: como emergentes y referentes de ciertas disputas por la defensa de la universidad pública ¿no representan a buena parte de ese sector social al que no le interesan las banderas nacionales y populares, a riesgo de que el libertarismo se los lleve puestos definitivamente por delante? Preguntas. Con la ambigüedad como bandera.

(*) Analista político de Fundamentar - @miguelhergomez

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hola@fundamentar.com (Miguel Gómez (*)) Opinión Sun, 28 Apr 2024 08:46:34 -0300