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Fundamentar - Nacional https://fundamentar.com Sun, 16 Jun 2024 22:27:45 -0300 Joomla! - Open Source Content Management es-es Si no es todo... https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6776-si-no-es-todo https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6776-si-no-es-todo Si no es todo...

El tesoro que no ves,
la inocencia que no ves.
El placer es tan oscuro como el culo,
de un topo negro y si no hay amor,
que no haya nada entonces, alma mía,
no vas a regatear…
“El tesoro de los inocentes” - Carlos Solari

Partidos. Con semblantes de falsas sonrisas. Divididos al extremo en la hora en que las contradicciones se agudizan, los dirigentes de Juntos por el Cambio parecen decididos a demostrar que todo se reduce a un aquí y ahora definitivo. Cualquier definición que rompa con la lógica de la tensa calma que se avecina para los próximos días, desata una serie de idas y vueltas que reflejan las incomodidades del momento. En el mundillo cambiemista, en esta primera semana de agosto, la centralidad se la llevó la decisión de María Eugenia Vidal de anunciar su apoyo a Horacio Rodríguez Larreta en la competencia por la pre candidatura a la presidencia de la Nación. A partir de allí se conocieron una serie de declaraciones, con Mauricio Macri incluido, que nos hace pensar en que la definición bullrichista de que “si no es todo, es nada” no aplica sólo al marco de la campaña electoral sobre aquello que se nos está prometiendo a los argentinos a partir del 10 de diciembre, sino que refiere (también) a una forma de resolver el disenso interno en las huestes amarillas. Recorrido por un ejemplo más de una interna feroz y algunos motivos estructurales que la explican. Pasen y vean. Están todos y todas invitados.

Promediando la semana, la ex gobernadora de Buenos Aires hizo conocer, vía redes, el anuncio de su apoyo a Rodríguez Larreta. Alineada con los tiempos comunicacionales que corren, el anuncio se notificó a través de Twitter (¿o hay que decir X?), con texto explicativo, acompañada de una imagen en un acto al mejor estilo PRO. A partir de allí, las críticas arreciaron desde el otro lado. Desde el jefe de campaña de la otra lista, pasando por Mauricio Macri hasta llegar a la propia Patricia Bullrich, quien chicaneó, ante una requisitoria periodística, que este apoyo (junto al de Facundo Manes) sólo representaban dos votos.

https://twitter.com/mariuvidal/status/1686708452146450432

Es legítima la duda que supone desentrañar qué representa hoy la figura de Vidal. Además de su pésima gestión en la provincia de Buenos Aires, sus vaivenes territoriales y sus frustrados intentos de convertirse en una protagonista de peso a nivel nacional, actualmente la ubican en un segundo plano del entramado cambiemista. Con su definición de las últimas horas, parece haber roto algunos acuerdos no escritos y tampoco explicitados públicamente sobre una neutralidad a la que muy pocos dirigentes le han podido escapar. Para los que miramos esa interna con algo de lejanía, ciertas reacciones parecieron desmedidas, aunque deben insertarse en el marco de una disputa que puede sintetizarse en tres ejes.

El primero refiere a una ausencia de liderazgo que sintetice al espacio en su conjunto y que en su momento (qué duda cabe) fue protagonizado por Mauricio Macri, quien carga con el antecedente innegable de una mala gestión de gobierno pero también con el perfil de un liderazgo que en los últimos años lo podríamos definir como “evasivo”.

Para la primera de las afirmaciones cabe decir que es un elemento de peso pero no definitorio si tenemos en cuenta que en 2019, obtuvo el 41% de los votos en la elección general de octubre. Un piso verdaderamente alto teniendo en cuenta los resultados de su gobierno.

Esa razón se complementa con una segunda, que tiene que ver con las formas en que decidió procesar políticamente el día después de haber dejado el gobierno hace ya cuatro años. Desde el deseo, siempre pretendió (de alguna manera hasta el día de hoy lo intenta) erigirse como un primus inter pares que le permitiera seguir siendo un parte aguas insoslayable. Por un lado porque imaginaba un “Segundo tiempo” y por otro porque, cuando vio que no tenía resto para insistir con el premio mayor, pretendía ser un articulador con gran poder de incidencia sobre el conjunto del espacio; bloqueando o potenciando a quien correspondiera.

https://twitter.com/mauriciomacri/status/1686857424685195265

Pero para ser jefe hay que estar y un espacio político de la magnitud de Juntos por el Cambio no se conduce a la distancia. La ambición del hijo de Franco, refería a convertirse en un líder regional para la derecha de este rincón del mundo. En función de ello, eligió las luminarias de un primer mundo que le ofreció la presidencia de la Fundación FIFA y una cercanía estrechísima con la Fundación para la Libertad quien tiene como caras visibles al escritor Mario Vargas Llosa y a nuestro más cercano, Gerardo Bongiovani. Pero, como canta Ciro, “desde lejos no se ve”, y están muy bien las fotos con los campeones del mundo de Qatar 2022 y las disertaciones en el mundo desarrollado reivindicando las ideas del neoliberalismo económico, pero la política nacional exige otra cosa.

Es tal el nivel de deterioro de la figura de Macri, que a una semana de las elecciones PASO a nivel nacional, coincidentes con las que se realizarán de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, su máxima aspiración pública refiere a acompañar a su primo en una recorrida de campaña que no viene tan sencilla como se especulaba en la previa; y en dudar si, finalmente, hará público su apoyo a Bullrich ante la no certeza de un triunfo de la ex ministra de Seguridad de la Nación. ¿Tanto recorrer para llegar a ningún lado? En poco más de siete días lo sabremos.

El segundo eje se refiere a la actual coyuntura transicional que alcanza a Juntos por el Cambio en general y al PRO en particular. Una duda importante es quién manda hoy en el espacio, pero una pregunta mucho más trascendente redunda en descubrir quién mandará mañana.

La coalición se enfrenta a una serie de procesos electorales que permiten afirmar que estamos ante una multiplicidad de jugadas riesgosas, donde el slogan “si no es todo, es nada”, pueda referirse también a la propia interna de una fuerza política que se ha pretendido proyectar con una centralidad eterna sobre algunos territorios.

En este sentido, para el PRO, la elección en la ciudad de Buenos Aires no está exenta de ciertos riesgos ya que, de las variadas encuestas que han aparecido por estos días, nadie puede afirmar que la interna con Martín Lousteau sea un simple trámite. Algunos encuestadores señalan diferencias de alrededor de diez puntos, mientras que otros insisten en un escenario de empate técnico.

Lejos está la posibilidad real de un triunfo en la provincia de Buenos Aires. No hubo un resultado a favor en las elecciones cordobesas, bastión históricamente macrista y donde hasta hace unos pocos meses se saboreaba una victoria que sería el prolegómeno a lo que debía suceder en el plano nacional. Y en Santa Fe, por su parte, Maximiliano Pullaro, radical de origen y recorrido, quien obtuvo un contundente triunfo hace escasas tres semanas, podría decidir resguardarse de las peleas grandes de agosto y octubre, prescindiendo de ciertos liderazgos que no necesita para revalidar votos.

La necesidad de mantener a la ciudad – estado como un bastión propio se hace cada vez más ostensible. Si bien Chubut trajo una buena noticia para nuestros republicanos de ficción, sumados a los sorpresivos triunfos en San Luis y San Juan, resulta definitivamente cierto que a ninguno de los gobernadores electos de estas provincias le da la talla, por lo menos por ahora, para proyectarse en el plano nacional.

El tercer factor que explica la virulencia de la interna amarilla refiere a que desde 2021 para aquí, en el espacio se interpretó que quien prevaleciera en la interna se quedaría con el sillón del endeudador Rivadavia. El que ganaba la interna, ganaba la presidencial. El espíritu que ha prevalecido tenía que ver con que más allá de las peleas, obtenido el triunfo en octubre, y si es en primera vuelta mejor, ya habría tiempo para ordenarse.

En este último sentido la irrupción de Javier Milei no ha dejado de plantear, al decir de los abogados penalistas, una duda razonable. Si el supuesto libertario, alcanzase entre el 15 y 20 por ciento de los votos, y se supusiera, que buena parte de esos números, tributan en ideas más cercanas al neoliberalismo que encarna PRO, antes que a las que propala el oficialismo, esa emergencia no deja de ser un inconveniente. Sobre todo si, a esta aparición, se le suma un justicialismo que parece haber ganado en competitividad con la candidatura de Sergio Massa y, por qué no, con la interna que ha propuesto Juan Grabois.

La foto del domingo a la noche podría mostrar que el actual ministro de Economía sea el candidato más votado con varios puntos de ventaja sobre quien resulte segundo, y si bien adherimos a la teoría de que una PASO nunca es igual a una general, también insistimos desde hace unos cuantos años en esta columna, que las matemáticas y las alquimias electorales casi nunca se llevan del todo bien.  

“Si no hay amor que no haya nada entonces” entona Carlos “Indio” Solari, y uno se moviliza con la belleza de la melodía de “El tesoro de los inocentes” y con lo visceral de una decisión pasional: el amor como un todo que le da sentido a una forma de vivir. Y en un sentido inversamente proporcional, esa totalidad que nos promete, si se produjeran algunos resultados, sufrimientos y angustias varias a partir del 10 de diciembre, hoy se enfrenta al paradójico dilema de, tal vez, perderlo todo. Amén.

(*) Analista político de Fundamentar - @miguelhergomez

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hola@fundamentar.com (Miguel Gómez (*)) Opinión Sun, 06 Aug 2023 11:04:12 -0300
Declara el jefe de los gendarmes, testigo clave en la causa del contrabando de armas a Bolivia https://fundamentar.com/internacional/item/6693-declara-el-jefe-de-los-gendarmes-testigo-clave-en-la-causa-del-contrabando-de-armas-a-bolivia https://fundamentar.com/internacional/item/6693-declara-el-jefe-de-los-gendarmes-testigo-clave-en-la-causa-del-contrabando-de-armas-a-bolivia La causa investiga una supuesta maniobra de contrabando por la que está imputado el expresidente Mauricio Macri.

Martín Hidalgo declaró en un sumario interno que no se hicieron trámites aduaneros, lo que rebustecería la hipótesis de que las municiones se desviaron para reprimir durante el golpe que destituyó al presidente Evo Morales.

El jefe del contingente de gendarmes que viajó a Bolivia en noviembre de 2019, durante el Gobierno de Cambiemos, junto a las municiones que terminaron en manos de las fuerzas represivas de ese país declara este miércoles ante la Justicia en lo Penal Económico en el marco de la causa en la que se investiga una supuesta maniobra de contrabando por la que está imputado el expresidente Mauricio Macri.

Se trata del gendarme Martín Hidalgo, a quien el juez Alejandro Catania dejó para el final de la tanda de testimoniales dado que podría ser el que mayor información tenga para aportar al expediente, según pudo reconstruir Télam de fuentes con acceso a la investigación judicial.

Hidalgo declaró en un sumario interno del Ministerio de Seguridad, donde aseveró de que no se hicieron trámites aduaneros al llegar al aeropuerto boliviano de El Alto, lo que permitiría robustecer la hipótesis de que las municiones se desviaron de su objetivo declarado (el de ser utilizadas para cuidar la embajada argentina en Bolivia) y fueron a parar a la policía y la fuerza aérea boliviana para reprimir durante el golpe que destituyó al presidente Evo Morales.

En esta causa se investiga qué pasó con las 70.000 balas de goma y otras municiones anti-tumulto que salieron de la Argentina con el supuesto propósito de ser utilizadas en la defensa de la sede de la embajada argentina en La Paz y de la residencia del embajador, pero que se habrían desviado hacia otras manos.

Qué declararon hasta ahora los gendarmes

Hasta este momento ya declararon como testigos, bajo juramento de decir verdad, todos los gendarmes del Comando Alacrán que viajaron junto a las municiones y también los que se desplazaron a Bolivia después para hacer los relevos.

Varios gendarmes que viajaron en el mismo avión militar que los pertrechos aseguraron haber visto las cajas y negaron haber realizado disparos de práctica, lo que permitió a los investigadores desmentir la versión que afirmaba que las municiones que viajaron de Argentina a la nación andina no volvieron al país porque se consumieron en prácticas de tiro.

La Justicia busca determinar qué material fue descargado de aquel vuelo de noviembre de 2019, quién lo descargó, a dónde fue llevado y qué documentación existe al respecto, por lo que aún se espera recibir desde Bolivia la documentación respaldatoria de los papeles incriminatorios que ya se encuentran en el expediente, porque fueron aportados por los denunciantes.

Los hechos que dieron origen a esta investigación fueron denunciados hace un año a través de una presentación firmada por el ministro de Justicia, Martín Soria; la entonces ministra de Seguridad, Sabina Frederic, y la titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Mercedes Marcó del Pont.

Los imputados

En el expediente se encuentran imputados el expresidente Macri; sus ministros de Seguridad y Defensa, Patricia Bullrich y Oscar Aguad; el entonces embajador en Bolivia, Normando Álvarez García; el exdirector general de la Gendarmería Gerardo José Otero, y los entonces directores de Logística y Operaciones de esa fuerza, Rubén Carlos Yavorski y Carlos Miguel Recalde, respectivamente.

El fiscal del fuero Penal Económico Claudio Navas Rial imputó también a los exfuncionarios de la administración de Juntos por el Cambio Marcos Peña (jefe de Gabinete), Jorge Faurie (canciller) y Fulvio Pompeo (secretario de Asuntos Estratégicos de la Nación).

En el expediente fue imputado también el comandante de Gendarmería Adolfo Héctor Caliba, señalado como quien coordinó con la Policía boliviana el envío de elementos represivos durante los días en los que se produjo el golpe de Estado contra Morales.

 

FUENTE: Télam

RELEVAMIENTO Y EDICIÓN: Dana Vazquez

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hola@fundamentar.com (Pedro Arrospidegaray) Internacional Wed, 13 Jul 2022 12:11:10 -0300
En su salsa https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6633-en-su-salsa https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6633-en-su-salsa En su salsa

Mientras el oficialismo convive con los límites que impone la gestión y las diferencias que han quedado expuestas desde setiembre de 2021, profundizadas por el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, la derecha argentina empieza a dar señales cada vez más claras y evidentes de qué tipo de gobierno desea conducir en caso de ganar las presidenciales del año próximo. Más allá de las internas, que son también a cielo abierto, la semana que culmina fue pródiga en algunas definiciones que merecen ser revisadas. Repasemos.

La derecha argentina se aglutina en el conjunto que supone el espacio de Juntos con el flamante agregado de la figura de Javier Milei, quien ha sabido ganarse un lugar en la atención pública, a fuerza de las recurrentes invitaciones de programas de televisión por cable y que con un discurso que lo ubica en el extremo político, se ha convertido en legislador de la Nación.

Esa derecha que se dice protagonista del siglo XXI, pero que cuando se le presta atención a su derrotero político (con las variantes del caso), representa valores decimonónicos, se imagina con reales posibilidades de un triunfo electoral. Esto se ancla en tres factores determinantes: a) un tiempo social donde soplan vientos tan extraños que lo que resulta en su esencia conservador, se muestra a la vista de todos como transgresor y transformador; b) el momento político de un oficialismo que no termina de saldar una interna persistente y que genera un enorme desgaste cotidiano y c) en el hecho de que supo construir un núcleo duro de pertenencia que se articuló más allá del enorme fracaso de la gestión macrista y que se sostuvo por la radicalización operada entre 2017 y 2018, cuando el triunfo legislativo primero y la devaluación después, operaron en la necesidad de mantener lo propio, dejando de hablarle a “todos” los argentinos. A ello se sumó la llegada de la pandemia (marzo de 2020) que puso la agenda pública en otro lugar, evitando la incomodidad de que no pocos dirigentes rindieran cuenta de la gestión que sucedió al kirchnerismo.

Los tres espacios que componen la derecha argentina, que, aunque nos cueste aceptarlo, llegaron para quedarse, esta semana produjeron novedades dignas de mención.

https://twitter.com/UCRNacional/status/1530369173573885953

La Unión Cívica Radical, con sus internismos a cuestas, referenció nuevamente a la Convención como ese espacio institucional que le permite mostrarse como un partido con todas las formalidades que a cierta partidocracia le gusta referenciar y que se sostiene en el tiempo. Lo que ha empezado a despejarse con algunas decisiones de última hora y con la elección de Gastón Manes como presidente convencional, es que su hermano y socio comercial Facundo, intenta mostrarse como un segundo precandidato presidencial que se sume a lo que ya definido públicamente Gerardo Morales. Algunos, demasiados optimistas, van por más, e imaginan al neurocirujano como único precandidato que represente una especie de síntesis radical sobre el que el centenario partido debería recostarse en lo que será una inevitable PASO, allá por agosto de 2023 con el Pro.

Ahora bien, mientras ese internismo se canaliza y se declama unidad en la Convención, también debe decirse que no sale de ese espacio ya que, por ejemplo, al interior del bloque de la Cámara de Diputados, las divisiones siguen a la orden del día. Y, por otro lado, el partido fundado por Leandro N. Alem, no parece superar el umbral de esas discusiones, sin mostrar demasiadas propuestas a la sociedad, de qué harían en caso de ser gobierno a partir del 10 de diciembre del año que viene.

Quien sí se animó a mostrar algunas cartas fue el propio Horacio Rodríguez Larreta quien, en un par de ocasiones, brindó definiciones que lo alejan de ese perfil de “paloma moderada” que ha intentado mostrar al cabo de su proyección política. En primer término, definió que no respeta (y nunca lo hará) al presidente Alberto Fernández, a partir de las diferencias que han surgido en las gestiones de ambos. Luego confirmó que, en caso de llegar a la primera magistratura, intentará gobernar en acuerdo con el 70% de la representación política de los argentinos, lo cual supone excluir el 30% restante que tributa en el kirchnerismo. Rareza uno: extraño el caso de republicanos que se imaginan a sí mismos como tales, pero que en el devenir de su construcción política, no respetan al adversario y se imaginan gobernando sin la representación que supone un espacio con varios millones de votos en su haber.

No conforme con esto fue por más. Anunció que propiciará una reforma laboral y una reforma jubilatoria, sueños húmedos de una dirigencia empresarial que cuando le va bien pide reformas que, a la larga, generan tal nivel de exclusión social que termina yendo en contra de sus propios intereses y que, cuando a partir de esas medidas el deterioro es evidente, pide un Estado activo que lo saque de la crisis. Esta historia, de algún modo, resulta recurrente y circular, repitiéndose una y otra vez, desde hace, por lo menos, un siglo. Rareza dos: más extraño el caso de pedir reformas laborales en contextos donde el desempleo ha bajado al 7% y la actividad económica bate algunos récords dignos de mención.

https://twitter.com/Ambitocom/status/1528727648054022144

Del otro lado, quien en algún momento fue su jefe político y con quien el actual jefe de gobierno porteño mantiene una relación de idas y vueltas que se resumen en la sobrevivencia política de ambos, también conocimos declaraciones televisivas. En una nota en el programa que conduce la inefable Viviana Canosa (tratamos de ser sutiles), Mauricio Macri afirmó que su gobierno empezó a decaer cuando le tiraron toneladas de piedras a la casa de gobierno. Evidentemente el ex presidente no tiene la más mínima autocrítica real de lo que ha sido su gestión. Con esas y otras declaraciones que van en el mismo sentido, confirma el por qué le fue como le fue, hablándole, en definitiva, al ciudadano que representa la figura, si se quiere, del analfabeto político. Sólo así, en la apelación a cuestiones emocionales, se pueden entender esos dichos.

El error macrista fue interpretar que un buen resultado electoral como el de 2017, representaba un cheque en blanco para hacer cualquier cosa. En ese contexto debe enmarcarse la reforma jubilatoria a fin de ese año, sancionada sin el más mínimo consenso opositor y debiendo sumar a ello el marcado deterioro social que trajo aparejada la devaluación de junio de 2018.

Para tener una renovada proyección política, Macri necesita (al igual que Patricia Bullrich, que de alguna manera sería quien tomaría la posta de esa representatividad) operar sobre una especie de trotskismo de derecha, haciendo que el viejo oxímoron de “cuanto peor mejor”, le habilite un deterioro en las expectativas del actual oficialismo y sus votantes de 2019 y un fortalecimiento de buena parte de ese núcleo duro que conserva el PRO desde 2015.

Pero, ese camino, de alguna manera enfrenta un riesgo tangencial ya que en un escenario de marcado deterioro social, con un peronismo que no haya sabido cumplir con el contrato electoral que le fue encomendado, nadie puede garantizar que esa onda expansiva no pueda alcanzar al ex presidente de Boca Juniors, que el último domingo le debe haber dejado una mueca a mitad de camino de satisfacción y disgusto, ya que el campeonato xeneise empodera, indudablemente, a sus detractores políticos que habitan el club de la rivera porteña.

Ese riesgo alcanza al resto de los contertulios que componen el espacio de Juntos, pero potencia de alguna manera, al otro integrante de esta tríada, Javier Milei, quien, en la semana que está terminando y a partir del horror que supone el crimen de 21 personas en una escuela texana, no tuvo empacho en reconocer que la libre portación de armas es una opción que le resulta viable.

https://www.youtube.com/watch?v=CKVdMJIdwX8

De tan claro, lo de Milei ya resulta una obviedad: desde su enojo ficticio le habla a los enojados reales. Y en el devenir va tejiendo alianzas al interior del país ya que la política, aún en tiempos de redes y virtualidades también se construye en el territorio, y es por ello que empezó a mostrarse con algunos referentes que bien valen mencionar.

Para muestras, dos botones: se supo que la fulgurante estrella política asistirá en algunos días a un acto en Tucumán con Ricardo Bussi, hijo del represor y asesino tucumano (de quien fuera su asesor en el Congreso de la Nación); y días atrás nos enteramos que en nuestra región logró un acuerdo con José Bonacci, ex concejal, experimentado hombre en conocer todos los vericuetos del sistema electoral santafesino, titiritero de variadas marionetas políticas, creador de cuanto sello partidario pueda imaginarse, fundador del Partido del Campo Popular, de UNITE  y personaje político que en algún momento estuvo cercano a Alejandro Biondini. Que el estimado lector y la querida lectora saque sus conclusiones de cómo se vinculan libertarios estos outsiders de la política. Es indudable que Dios nos cría y el viento nos amontona.

Agosto de 2023 está lejos, pero no tanto. En tiempos políticos, económicos y sociales complicados, aquellos que quieran protagonizar el tiempo que viene, deberán exponer cada vez más claramente sus ideas. Esta semana que pasó, por las razones que expusimos líneas más arriba, la derecha argentina se mostró en su salsa: el radicalismo con su internismo a cuestas, Rodríguez Larreta endulzando oídos empresariales, Macri jugando al yo no fui y Milei reconociendo que las miserias de la sociedad norteamericana, esa que le garantiza la tristemente célebre segunda enmienda de portar armas, resulta una aspiración en sí misma. Todo ello quedó a la vista. Estamos avisados.

 (*) Analista político de Fundamentar - @miguelhergomez

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hola@fundamentar.com (Miguel Gómez (*)) Opinión Sun, 29 May 2022 11:19:06 -0300
Ilusiones e internas https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6609-ilusiones-e-internas https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6609-ilusiones-e-internas Ilusiones e internas

Ilusiones, que iluminan mi camino
que me acortan la distancia con la felicidad.
Ilusión como un sol,
como magia en la noche de quietud,
que calma mi ansiedad.

Vicentico

Si el editor de este portal así lo quisiera, el presente artículo podría llevar el título alternativo de “Distintos pero iguales”, ya que estas líneas que con tanto gusto escribimos cada fin de semana, también resumen parte del entramado que cotidianamente se construye en los dos frentes políticos más importantes de la Argentina y que, más allá de las propuestas ideológicas tan marcadamente diferenciadas, el devenir de sus prácticas y consecuencias, tienen mucho en común. La última semana de abril, ha resultado pródiga en reflejar ya no una característica casual de alguno de los dos frentes, sino la suma de acciones que recrean un internismo marcado, todo acompañado de “empate institucional” que pareciera limitante. Repasemos.

No descubrimos ninguna novedad si decimos que la foto en el segundo trimestre de 2022 es clara: en la Argentina conviven dos bloques políticos perfectamente consolidados. Las últimas elecciones lo vienen confirmando y la de 2021 no fue la excepción. Sumados, la representación política del Frente de Todos y de Juntos por el Cambio alcanza al 75% del electorado y conviven hacia el interior del parlamento en una paridad tal que ha tenido un par de consecuencias evidentes: la demora en Diputados en la conformación de las comisiones que le dan sentido al trabajo de la Cámara, y la imposibilidad concreta de abordar agendas mucho más abarcativas de la realidad nacional.

En el ámbito descripto, los acuerdos son de muy corto plazo. Proyecto a proyecto se trabaja en lograr mayorías que refieren a situaciones circunstanciales. Por citar ejemplos recientes: si los apoyos fueron en un sentido de cara al acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, esos mismos consensos no se repiten en la novedad de los últimos días de forzar el cambio del tipo de voto que supone la utilización de la Boleta Única de papel para las elecciones de 2023 y para lo cual se requieren de mayorías especiales, que no estarán en ninguna de las Cámaras.

A la condición de empate permanente se le podría agregar que, cuando éste se rompe, los acuerdos alcanzados resultan efímeros. Pero con un dato más que complejiza el contexto: esa lógica no se circunscribe a las prácticas parlamentarias donde, desde la misma noche de las elecciones de noviembre somos conscientes de la situación de paridad; sino que, al interior de cada frente, lo que parece dar señales de cierta armonía hoy, nada garantiza que se repita en el día de mañana.

Dos casos que ilustran los últimos días. Si el comienzo de la semana mostró la posibilidad concreta de cierto entendimiento en las segundas líneas del Frente de Todos frente a las disputas internas agudizadas de los últimos meses, con un acto en Florencio Varela que contaba en un mismo escenario con la presencia de funcionarios más cercanos a Alberto Fernández y a Cristina Fernández de Kirchner, y que, más allá de algunas chicanas discursivas parecía reforzar la idea de poder relanzar al gobierno de la cual comentábamos siete días atrás en esta misma columna; las declaraciones radiales posteriores de Andrés Larroque, a la sazón referente de La Cámpora, ministro de Desarrollo Social de la provincia de Buenos Aires y hombre que no dice (ni reitera) nada que su jeja política no autorice sobre que la “política social se define por la política económica” y que a “Martín Guzmán no lo votó nadie”, dinamitaron por los aires cualquier idea de inicio de cierta paz gubernativa.

Como al pasar digamos que las declaraciones del ex diputado, confirmaron que lo suyo, más allá del mensaje claro y definido hacia el presidente de la Nación, no tiene mucho que ver con la agudeza “en el decir”: teniendo en cuenta su rol de ministro cabría recordarle que a él tampoco lo votó nadie, y que (y esto es lo más grave) si una política social es definida exclusivamente por la política económica no se entiende muy bien cuál es su rol en tan estratégica cartera bonaerense. En fin, algunos deberían entender que la comunicación política en tiempos de redes y virtualidades se proyecta en múltiples direcciones, más allá de las intenciones originales del emisor del mensaje.

https://www.youtube.com/watch?v=Mb88JphKASE

Del otro lado, en el segundo ejemplo, tampoco la tienen todas consigo. Con bombos y platillos mediáticos, esos mismos que anunciaban una masividad que derivó en una raquítica marcha del “campo” sobre el centro de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires durante el domingo 23, los dirigentes más importantes de Juntos por el Cambio se reunieron en el Instituto Hannah Arendt que pilotea la siempre mediática Elisa Carrió para, supuestamente, establecer acuerdos mínimos de cara al tiempo que viene, período electoral incluido.

Del supuesto resultado de la reunión se dejó trascender una discusión entre el ex presidente Mauricio Macri y el gobernador de Jujuy Gerardo Morales, dado que éste último le habría espetado al primero de ser parte de una operación donde se afirmaba que el carcelero de Milagro Sala, había realizado un acuerdo con Sergio Massa para lograr el nombramiento de la radical Roxana Reyes como representante de la Cámara de Diputados ante el “flamante” Consejo de la Magistratura, presidido ahora por el siempre impoluto Horacio Rosatti.

El otro dato que el resto de los contertulios dejó entrever, antes y después de la reunión, incluso con afirmaciones de los ya viejos jóvenes radicales (Facundo Suarez Lastra y Federico Storani), es que Javier Milei es el límite y que no formará parte del entramado que supo consolidar la derecha argentina en Juntos por el Cambio.

Las declaraciones posteriores fueron en distintos sentidos, pero no dejó de llamar la atención que, 24 horas después, sea la propia presidenta del partido Pro, Patricia Bullrich, principal interesada con Mauricio Macri en acercarse a la figura del retrógrado sorteador de dietas, quien relativizara la exclusión del mismo. O el acuerdo no fue tan contundente, o ciertas palabras, incluso las que se publican en comunicados, duran menos que las hojas que caen en este otoño del 2022.

https://twitter.com/PatoBullrich/status/1519830809632411649

En las circunstancias comentadas en los dos bloques de poder que encarnan el Frente de Todos y Juntos por el Cambio, sobresalen un par de hechos que corresponden abordar. El primero es que ambos espacios, si bien están consolidados por historia, gestiones a cargo y apoyo electoral, no se encuentran unidos por una sola jefatura política. Nadie tiene la capacidad y el peso político para “juntar las cabezas” de manera definitiva. Y cada uno lleva su propio límite como una marca en el orillo: a unos porque la pésima gestión del período 2015 – 2019 no les permite mostrar ni un sólo número a favor de los datos macro económicos y sociales, lo cual alimenta las ilusiones de no pocos contendientes en un sueño presidencialista: Mauricio Macri, Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta por el Pro y Gerardo Morales por la Unión Cívica Radical parecen ser las caras más visibles de lo que seguramente terminará en la interna que habilita el sistema de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias.

Y a otros, porque, en un sentido contrario a lo anterior, dando positivamente casi todos los datos de la macroeconomía (empleo, crecimiento industrial, producción en energía, comodities, inversión pública, etc.), el aumento de la inflación y la derrota de noviembre con el inoxidable pase de facturas internas, parece condenarlos a estrategias de silencio o de mayor cuestionamiento público, según sea el caso.

En ambos frentes las ilusiones parecen limitadas y circunscriptas a evitar escaladas que, cotidianamente, liman cierta referencialidad. Si bien la derecha vernácula quiere probarse el traje de estreno para la asunción del 10 de diciembre de 2023, las discusiones no saldadas respecto de lo que fue su nefasta primera experiencia de gobierno en el ámbito nacional mediante el voto popular, pone en tensión a todos aquellos que se creen con derecho a poder “estar”.

Por su parte, en el Frente de Todos, sin diálogo firme entre sus máximas figuras, parece poco lo que los dirigentes de menor rango puedan elucubrar como intento de acercamiento entre las partes. Si en una semana el oficialismo se mostró con una dinámica de concordancia en el acto de apertura de la licitación para la construcción del gasoducto Néstor Kirchner, a la semana siguiente le suceden declaraciones de referentes del cristinismo que parecer quebrar cualquier idea de armonía, a lo que le sigue el silencio del albertismo, que dice preferir asentarse sobre la gestión.

Esas ilusiones, chiquitas, perennes y constreñidas por un proceso interno desmovilizante, tiene a la fragilidad política como una constante. Aquellos acuerdos que pueden presentarse como más o menos formales, se rompen rápidamente y todo termina circunscripto a la efimeridad del aquí y ahora. Más posmoderno no se consigue.

La semana que termina ubicó a ambos espacios frente a sendos dilemas. ¿Qué hacer en Juntos por el Cambio con Javier Milei? Contenerlo para sumar masa crítica parece ser la opción del dúo Macri – Bullrich que, como dos adolescentes enamoradizos, van y vienen en una relación que no está del todo restañada ni mucho menos. Marcar un límite que le dé claridad y previsibilidad política parece ser la opción de larretistas y radicales, pero el riesgo de una partición del voto de derecha que sea funcional al oficialismo, campea como un mantra inexorable.

https://twitter.com/radiomitre/status/1520728740656865280

¿Qué hacer en el Frente de Todos con Martín Guzmán? No parece ser una idea muy feliz “limar” ya de manera pública a la figura del ministro. En una economía con mucho de ruido por problemas exógenos y endógenos, un desgaste de esa característica aplicaría y mucho a aquella máxima murphyana que dice que “si algo puede salir mal, saldrá mal”. Vale preguntarse en términos camporistas quién sería el ministro de economía que, sin que tampoco nadie haya votado, habilite otra supuesta política social.

Guzmán ha sido quien, exitosamente, ha concluido dos renegociaciones con acreedores externos en el término de dos años. Cuenta con diálogo directo con una multiplicidad de actores del sistema financiero y económico internacional y con el respaldo político del presidente de la Nación. En el contexto de estos días, su salida supondría un debilitamiento de la figura de este último, tal vez, y ya que hablamos de ilusiones, la aspiración de varios.

Va de suyo que el futuro es incierto. Pareciera prevalecer, si a este analista lo apuraran un poco, que lo que sobrevendrá en ambos frentes sea para el futuro mediato, por primera vez desde su implementación, la realización de unas PASO presidenciales que definan a fondo no sólo quienes serán los candidatos en octubre del 2023, sino el destino político de no pocos protagonistas de este tiempo.

En el camino y en este domingo que tal vez usted, querida lectora, estimado lector, lee a este atribulado comentarista, se celebra el Día del Trabajador. Y como nunca (o como siempre), nos subimos a la ilusión que, como nos canta Vicentico, nos calme ansiedades. La de una sociedad con trabajo. La de la dignidad de papá y mamá poniendo en la mesa y en la vida todo aquello que los hijos necesitan para una vida mejor. La del encuentro entre compañeros que luchan por un mismo ideal. Si tiene margen, descorche un vino o abra una cerveza y celebre con los afectos. “Salú”. Y ojalá, como se ilusionó alguna vez el gran Atahualpa Yupanqui, nuestro desierto se convierta en un vergel.

(*) Analista político de Fundamentar - @miguelhergomez

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hola@fundamentar.com (Miguel Gómez (*)) Opinión Sun, 01 May 2022 10:43:49 -0300
Los Hermanos y La Ficción https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6429-los-hermanos-y-la-ficcion https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6429-los-hermanos-y-la-ficcion Los Hermanos y La Ficción

Tú eres mi hermano del alma realmente un amigo
Y en todo camino y jornada estás siempre conmigo
Aunque eres un hombre aún tienes alma de niño
Aquel que me da su amistad, su respeto y cariño
Gabriel Galán

Dicen, aquellos que están cerca del mundo del espectáculo, que cada vez resulta más difícil encontrar ficciones que renueven contenidos y que, a la vez, atraigan al gran público. Por ello cuando surge alguna historia que combina originalidad, con buenos guiones y mejores actuaciones, asistimos a productos artísticos que se distinguen del común.

En la semana que pasó, la política argentina tuvo un par de hechos con bastante de ficción, con guiones previamente elaborados, puestas en escena dignas de Hollywood y con un dato común: la relación familiar. Los Macri por un lado y los Etchevehere por otro, se las ingeniaron para ocupar el centro de la escena mediática, que algunos suponen, erróneamente, como el verdadero ágora.

Antes que nada, una aclaración: en política y comunicación, relato y ficción no son la misma cosa. Hemos asistido a un pasado reciente donde se deslegitimaba el “relato” que mostraba el kirchnerismo que dejó el gobierno en 2015. Hasta que el macrismo llegó al poder y la discusión dejó de ser una preocupación de ciertos sectores. Era obvio: todas las fuerzas políticas necesitan de un relato con el que transmiten su acción de gobierno. Como explicación del pasado, como característica de lo que se vive y como expectativa de lo que se desea para el siempre incierto futuro. Misión y visión dirían los planificadores estratégicos.

Si para finales de 2015 el kirchnerismo hablaba de década ganada, el macrismo supo entender que la promesa de realización colectiva debía incluir que nada de lo logrado se perdería. A eso se agregaban un estilo descontracturado y la famosa triada de unir a los argentinos, la pobreza cero y terminar con el narcotráfico como promesas de campaña que debían transformarse en relato. Poco de todo ello sucedió y la construcción discursiva de 2019 mutó a un “nosotros o ellos” que tenía el pecado original de parecerse a todo aquello que se le criticaba al adversario político y que, además, dejaba sin posibilidad de interpelar políticamente a buena parte del electorado.

Es por ello que relato y ficción no son lo mismo. El primero puede ser pensado como un recurso o insumo político legítimo mientras que a la segunda la podemos referir como una herramienta que, en el fondo, intenta imponer un velo sobre ciertas verdades.

La trayectoria política de Mauricio Macri se estructuró sobre una serie de ficciones. La primera de ellas sobre su pasado. La idea del empresario exitoso fue un recurso que el ex presidente utilizó hasta el hartazgo. Severamente cuestionado por Franco Macri, el creador del imperio, siempre se supo que cierto perfil público de Mauricio obedecía antes que nada a la necesidad de demostrarle a su padre que “él podía”. Su gestión al frente del club Boca Juniors, primero y de la propia Ciudad Autónoma de Buenos Aires después, lo mostraban como un hacedor del siglo XXI. Un empresario moderno y comprometido con su comunidad.

La segunda ficción refería a algo que está muy instalado en buena parte de la sociedad argentina: quienes son ricos no tienen necesidad de robar cuando participan de la cosa pública. Como si ciertas acciones non sanctas estuvieran justificadas por el sólo hecho de pertenecer al mundo “privado” o al interés individual, lo que subyace en ese (si se quiere) infantil argumento es un empobrecimiento del rol de ciudadanos que viven, se desarrollan y mueren en determinada comunidad.

Estas dos ficciones las vendría a desenmascarar otro Macri: Mariano. La publicación del libro Hermano que firma Santiago O’Donell y que es el resultado de una serie de entrevistas con el menor del clan, confirma lo que otras investigaciones ya han abordado previamente: que Mauricio no resulta ningún genio empresarial y que el accionar sobre algunos negocios siendo primer mandatario, dejan mucho que desear con la idea de eticidad que se vociferaba a los cuatro vientos. El accionar con el caso del Correo Argentino, las inversiones en energía eólica y la causa de los peajes que profusamente se ha comentado en la Argentina, demuestran que nunca hubo un interés privado del empresario del que debía limitarse al de hombre público en tanto presidente de la nación.

Llamativamente, el ex mandatario otorgó cuatro entrevistas televisivas en menos de dos semanas a medios y periodistas “del palo” que casi no le repreguntaron. Luego de casi diez meses de silencio, dio su versión de lo que fue su gobierno y los resultados conseguidos. También, como no podía ser de otra manera, tuvo opinión sobre el devenir argentino en el medio de la pandemia.

Y aquí entra en juego una tercera ficción. Sorprendentemente nos dijo que su “gobierno económico” terminó el domingo 11 de agosto cuando se desarrollaron las PASO y la diferencia con el Frente de Todos fue abrumadora. Evidentemente el país quedó a la deriva entre agosto y diciembre de 2019, aunque así no pareció entenderlo a la hora de facilitarle ciertos créditos a la empresa Vicentín, los cuales terminaron en una fenomenal estafa denunciada en tribunales internacionales. Por decir algo.

 También repartió culpas internas tratando de fortalecer su núcleo duro a la vez que intenta desgastar a quienes ven en Horacio Rodríguez Larreta como la alternativa política más potable para 2023. Quienes dicen conocer el mundillo PRO refieren a que este raid de declaraciones, obedecen a dos razones que podrían definirse como básicas: la necesidad de la sobrevida política para él y para su entorno y una forma de estar presente en la agenda ante la aparición del comentado libro. Poco importan las razones de una reaparición pública tan furtiva, lo que preocupa es el nivel de negación de un hombre que impuso políticas que dejaron más pobreza, miseria y exclusión.  

El amor entre hermanos II

La semana también tuvo un segundo episodio de disputa entre familia que escaló en la escena pública. Un viejo pleito judicial entre los Etchevehere (Dolores y sus tres hermanos varones), donde se discute el reparto de una serie de bienes que no habrían entrado en un juicio sucesorio, mostró una vez más un cúmulo de miserias que, más allá del caso individual, refleja un comportamiento de clase que se proyecta en buena parte de la corporación mediática y que, como mancha venenosa intenta proyectarse al conjunto del sistema político.

Lo que es un conflicto entre privados, aparece sazonado por la presencia del siempre funcional Juan Grabois, quien resulta ser el abogado de la demandante (Dolores Etchevere) y cara visible del Proyecto Artigas, el que resume la idea de un grupo de entrerrianos y entrerrianas que intentan producir sin agrotóxicos en parte del predio que está en disputa y de la que la menor de los hermanos forma parte.

La alta dosis de violencia velada de parte de un grupo de grandes productores que apoyan al ex ministro de agroindustria Luis Miguel Etchevehere, habiendo amenazado a la contraparte y la protección mediática cuasi mafiosa con la que cuentan, son parte de un problema que trata de proyectarse al conjunto de los argentinos con una falsa antinomia sobre la idea de república o el caos.

A partir de los recursos de poder con los que cuentan, los varones de la familia y sus colegas de las distintas “sociedades rurales”, han intentado mostrar su problema como parte de las políticas de un Estado expropiador que atenta contra la propiedad privada. Cuentan además con la inestimable ayuda de buena parte de la representación política de Juntos con el Cambio que pretende imponer, ahora, al problema de la posesión de tierras como eje de la vida republicana. Hasta hace algunas semanas agitaban y bregaban por un Estado “activo” en el conflicto de la toma de Guernica en la provincia de Buenos Aires que, a fuerza de diálogo y cintura política de parte de la administración de Axel Kicillof, permitió evitar la represión que se declamaba para terminar con el conflicto.

Debe decirse sin ambages. El problema de la tierra no es nuevo en la Argentina. Lo que sí representa una novedad es el intento (desmesurado) de parte de la oposición de responsabilizar al gobierno actual como culpable de las tomas. Esa es otra ficción, anclada en la necesidad de construir un discurso el cual, a la vez que erosiona políticamente al gobierno, favorece a los poderosos e intocables de siempre. Cierta dirigencia política necesita la construcción de una agenda que le resulte propia. Y si no existe, se la inventa. A nadie se le niega un título catástrofe en defensa de la república y derivados.

En la pelea entre hermanos de esta semana no se juega el destino de la Argentina. En todo caso se refleja mucho de ciertas prácticas sociales y culturales que le han dado sustento. En una situación, porque resulta un conflicto privado con algunos matices que hacen atractivo su seguimiento. Y en la otra, porque más allá de cierta voz altisonante de familiar despechado, la historia reciente resulta lo suficientemente rica como para desconocer las consecuencias de un gobierno construido desde los ricos y para los ricos. Los problemas de la mayoría de los argentinos están en otro lado. Más allá de algunas crónicas bien escritas y mejor mostradas.

(*) Politólogo de Fundamentar

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hola@fundamentar.com (Miguel Gómez (*)) Opinión Sun, 25 Oct 2020 10:15:17 -0300
Yo te avisé https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6416-yo-te-avise https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6416-yo-te-avise Yo te avisé

Oh yo te avisé
Y vos no me escuchaste, no no no no no no
Yo te avisé
Y vos no me dejaste convencerte
Que conmigo no hablás
Yo no soy de tu clase
Conmigo no bailas
Porque yo bailo en la calle
(Los Fabulosos Cadillacs)

Sobre avisos previos parece haberse consumido la semana anterior en materia política en la Argentina pandémica. No resultan inmutables e inalterables, sino que perdurarán en el tiempo e influirán sobre la agenda de los meses por venir. Tal vez años.

La movilización policial en la provincia de Buenos Aires marcó el inicio de una serie de hechos políticos que no se agotaron en el mero reclamo de mejores condiciones salariales y de trabajo para los uniformados de esa provincia, sino que pudo verse un conglomerado de hechos que, hasta hace días, hubieran resultado difíciles de creer. Pero, ya lo sabemos, el dinamismo de la política argentina no deja de sorprendernos, para bien o para mal.

Tres cosas podríamos sintetizar como las más importantes del conflicto con la bonaerense que ganó proyección nacional. La primera es que no es un problema nuevo precisamente. El deterioro que marcaban los uniformados resulta de vieja data. Sólo en términos salariales, de todas las actividades con dependencia estatal, la policial fue la que peor registro mostró en los últimos dos años. Teléfono para el dúo María Eugenia Vidal – Cristian Ritondo.

La pregunta que muchos nos realizamos es ¿por qué ahora?, con un gobierno con poco tiempo en el poder y atravesado por una pandemia. Es dable decirlo: los hechos políticos no siempre tienen una respuesta que sabemos desentrañar en el corto plazo. Existen contextos que a veces logramos descifrar y en otras, sin el conocimiento palmario y radiográfico de un sector social, tardamos en desentrañar. Para muestra basta un botón: siendo honestos ¿alguien podía prever allá por 2008 que la redacción de la Resolución 125 traería aparejado un conflicto social, político y económico de tal magnitud? No. Sólo con el paso del tiempo pudimos comprender las profundas razones de la escalada.

Tampoco podemos negar los intereses en juego. El aliento de segundas y terceras líneas de ex funcionarios del área que revistieron en el gobierno de Cambiemos, el centro de la escena ocupado por hombres exonerados o con severos cuestionamientos a su accionar como policías y el interés siempre vigente de los grandes medios de horadar a todo aquello que tenga tufillo K, hizo el resto.

El segundo aspecto para señalar refiere a las características del reclamo. Con una horizontalidad extrema, cada grupo hacía planteos propios con referentes de cada lugar, sin una conducción política que tuviera algo de verticalidad y que permitiera identificar interlocutores legitimados por “las bases”. Sumado a eso, resultaba evidente la poca formación política de aquellos que ponían la cara y que, en el medio de la suma de reclamos, terminaban haciendo comentarios sobre la situación general del país o, cómo no, de los problemas en garantizar la prisión domiciliaria de Lázaro Báez dictada por la Justicia. Quedará para el futuro desentrañar quién fue el responsable de movilizar a la Quinta de Olivos a los uniformados (que hoy nos puede resultar anecdótico), pero que, si miramos con atención algunas asonadas que condicionaron y destituyeron gobiernos latinoamericanos del último tiempo, debe ser un motivo de profunda investigación.

El tercer factor a ponderar, y no es novedad, es el rol de los medios de comunicación durante el tiempo que duró la demanda policial y los discursos de Alberto Fernández y Axel Kicillof. Preguntas varias (sin respuesta): ¿no se debería revisar el tipo de cobertura periodística que se realizan en contextos de “inestabilidad” política? Es decir, ¿no sería necesario contar con protocolos de acción, conformados por los propios hombres y mujeres de prensa que limiten ciertas actitudes que sólo buscan generar incertidumbre? Resulta cuanto menos dudoso, ver a un supuesto suicida que se sube varios metros a una antena, con la amenaza de arrojarse al vacío, en tanto y en cuanto porta en su cintura su arma reglamentaria. ¿Todo es “televisable”, todo debe mostrarse? 

Y otro elemento a ponderar es qué realidad nos muestran los medios. Una vez anunciado el aumento salarial y la consiguiente mejora en los bolsillos de los policías bonaerenses, se seguían mostrando un par de lugares donde se afirmaba que la movilización seguía, dado que no se había cumplido con lo “acordado”. No existía tal acuerdo previo porque no habían surgido interlocutores legitimados por el conjunto. Se siguió apostando al malestar a tal punto de poner en duda el devenir del conflicto. En pocas horas, las demandas desaparecieron de las pantallas. Nadie explicó del todo cómo fue que la situación terminó encauzada: o los que seguían movilizados no representaban fielmente a las bases o el interés mediático puesto sobre el enojo de algunos protagonistas no era tal. O tal vez un poco de ambas cosas. Quién sabe.

Si es cierto que de los conflictos se sale por arriba, Fernández intentó aplicarlo una vez más. En cuestión de minutos, mediante un mensaje televisado que lo mostró sereno, pero a la vez contundente, generó las condiciones propicias para lo que sería el desmantelamiento de la movilización del día siguiente. En un juego a bandas y con un solo movimiento adjudicó los fondos suficientes para que el aliado político cumpliera con una demanda histórica de la policía bonaerense (ganar lo mismo que sus pares federales), debilitó y confundió al adversario, y así como al pasar, cumplió con una promesa electoral.  

Intentando mostrarse rápido de reflejos, Horacio Rodríguez Larreta ofreció una conferencia de prensa en menos de 24 horas donde denunciaba a la medida como inconstitucional. Si el decreto de necesidad y urgencia que restringe presupuestariamente los fondos asignados para el mantenimiento de la policía local tiene esa categoría, muchos se preguntaron cómo debería calificarse al mismo instrumento que, firmado por Mauricio Macri hace más de cuatro años, le otorgó recursos de sobra a la, en ese entonces, debutante gestión larretiana. Será la Corte Suprema de Justicia de la Nación la que decida en el conflicto. Seguramente su resolución aparezca en el mediano plazo. No será esta la ocasión en que sus señorías se sacudan la modorra con cuestiones “menores”.

Pero que la jugada haya resultado inteligente no significa que haya sido inocua. La acción política (y la re asignación de recursos no es la excepción) es un juego de suma cero permanente. Si se pone en un lado, resulta seguro que se ha sacado de otro. Y de todo hecho político hay consecuencias. Son dos las que surgieron a partir de la noche del miércoles. Ambas habrá que mensurarlas en el devenir de los días.

La primera de ellas refiere al diálogo parlamentario. En la semana anterior se había alcanzado un muy delicado equilibrio para el tratamiento mixto de leyes a partir de la situación de bloqueo que trataba de imponer Juntos por el Cambio, al exigir el tratamiento presencial de aquellos proyectos que resultan más trascendentes. Cabe preguntarse si el acuerdo será respetado o si el argumento de la restricción presupuestaria a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires funcionará como un nuevo foco de ruptura. No es menor el tema en una semana donde, además de los cambios en la Justicia Federal y el impuesto a las grandes fortunas, ingresará el proyecto de presupuesto 2021.

Y la segunda consecuencia refiere a la figura de Rodríguez Larreta. En su discurso del día jueves intentó mostrarse como un dirigente ya no local, sino de alcance nacional. Su tono medido trata de hacer gala de ese estilo que tanto gusta de declamar Juntos por el Cambio en su rol de opositor, pero muy poco de practicar como oficialismo. De allí que muchos analistas rápidamente afirmaron que el gobierno nacional le había regalado a alcalde porteño una platea nacional para comenzar a construir su sueño de una candidatura presidencial. Concediendo que eso fuera definitivamente cierto, corresponde afirmar que tampoco una sobre exposición a tres años de una elección como pre candidato, significa que pueda evitarse el desgaste. En la gestión no se manejan todas las variables y ocupar de manera permanente el centro de la escena para una candidatura a 36 meses, en un país de las características del nuestro, puede representar más un lastre que un elemento a favor.     

Por las dudas, y tratando de frenar una hipotética fuga de cuadros políticos hacia el sector de Rodríguez Larreta, el ex presidente Mauricio Macri hizo una presentación vía artículo de opinión en el diario La Nación del día domingo, donde trata de hablarnos desde un lugar de absoluta autoindulgencia. Nos habla de un país que no es, interpelando al núcleo duro de su electorado. Ese que se ha movilizado en tiempos de pandemia sin importar las cuestiones sanitarias que nos intentan proteger a todos. Tampoco nos habla del país que dejó, cómo lo dejó y por qué lo dejó como lo dejó. Internas hay en todos lados. Y Macri intenta mostrarse como el jefe de una oposición que no existe más que en su elucubración.   

Yo te avisé y vos no me escuchaste, cantan los Fabulosos desde mediados de los ’90. Algo de eso parecen haber dicho la bonaerense movilizada y el propio Fernández al jefe de gobierno porteño cuando nos cuenta que, además de plantearlo en la campaña electoral, la devolución de fondos a la provincia de Buenos Aires se había charlado en enero y en marzo. Conmigo no bailas, porque yo bailo en la calle sigue entonando Vicentico. La calle. Ese lugar donde se dirime parte de la política argentina desde hace décadas y donde algunos creen que llegaron para quedarse. Se olvidan que falta un actor. El más importante. La pandemia no será irrelevante.

(*) Analista político de Fundamentar

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hola@fundamentar.com (Miguel Gómez (*)) Opinión Mon, 14 Sep 2020 21:08:33 -0300
A Pedir de Boca https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6410-a-pedir-de-boca https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6410-a-pedir-de-boca A Pedir de Boca

Tu rostro que suda es lo que perdura
Te arrastras por votos sin mostrar tus ojos
Tu bandera es solitaria
Tu discurso engaña
Amasas fortunas con tu cara dura
Te muestras sincero para hacerme valorar
Tu campaña solidaria
Que en verdad no vale nada
(“Sabes quién eres”. La Ley)

La semana que pasó debe ser pensada como un momento con saldo a favor del gobierno nacional. Más allá de los gritos (y sus portavoces) del 17 de agosto, y del clima de época que intenta construir un sector de la oposición; la penúltima semana del mes sirvió para mostrar en siete días una somera síntesis de lo que sucede en la política argentina desde hace varios meses. Son tres los temas más importantes por señalar: el día después del 17A, el devenir cotidiano del ámbito judicial (con reforma legislativa incluida) y la decisión ejecutiva de transformar en servicio público internet, la televisión paga y la telefonía móvil.  Repasemos.

Un éxito de mentirita. Dijimos hace una semana atrás que la convocatoria del 17A sólo traía como novedad que habían concurrido algunos pocos de miles de personas más que en las anteriores. Sin poner demasiado énfasis en el número, ya que esa variable en política debe ser siempre relativizado con la única excepción de las jornadas electorales, mostrar como exitosa, por ejemplo, una movilización de diez cuadras de autos, con unos pocos de miles de ciudadanos de a pie en el Obelisco en una ciudad como Buenos Aires, que sabe de masividades políticas que se cuentan de a cientos de miles, parece poco. Algo parecido podría de decirse de Rosario o Córdoba, respetando proporcionalidades.

En realidad, el hecho político convocado por algún artista famoso, la corporación mediática y Juntos por el Cambio (de manera oculta) debe ser pensado desde las consecuencias internas que le trajo a ese espacio y cómo lo puede haber afectado al gobierno. En el primer caso es claro que barrer la mugre debajo de la alfombra tiene sus límites. Pese a los intentos de relativizar las diferencias, las mismas quedaron expuestas en la reunión semanal vía zoom de las principales autoridades políticas, donde los reproches cruzados estuvieron a la orden del día. Horacio Rodriguez Larreta que quiere “ser” pero aún no puede, tiene como freno preciso la referencia política de Mauricio Macri que, a la distancia, sigue siendo la figura insoslayable del espacio y que, pese al fracaso de su administración y de la baja de su imagen en las encuestas, cuenta aún con un núcleo duro de confianza que parece haber elegido el corrimiento a uno de los extremos del espectro político.

El otro factor a tener en cuenta es cómo afectó la movilización al gobierno. Además del desgaste del principal frente opositor, las imágenes de muchos de los participantes favorece el “clink, caja” para las huestes de Alberto Fernández: la suma de anticuarentenas, violentos de cotillón (sean diputados o ciudadanos sin responsabilidades institucionales específicas), evasores consumados, antiperonistas furibundos y libertarios lanzadores de huevos a medios de comunicación, no puede menos que redundar en una mirada de rechazo de una sociedad que desde hace tiempo pretende otra forma de comunicación política. Si eran un problema los gritos de Cristina, no parece ser un buen mensaje preguntarse “cuando explota esto” o celebrar que “le hemos mojado la oreja al peronismo”, Ernesto Sanz dixit. Como cantan los muchachos de La Ley, tu rostro que suda es lo que perdura, y en este caso lo que se mantiene es la mirada despectiva de una forma de construcción política.

Con voluntad política, mucho se puede. Algo de eso pareció entender el Senado de la Nación cuando decidió avanzar en la revisión de los traslados de los jueces Leopoldo Bruglia y Pablo Bertozzi, pese a que la semana anterior la jueza en lo contencioso administrativo federal Alejandra Biotti lo había suspendido. En lo que se presentaba como un claro caso de conflicto de poderes, el oficialismo sostuvo que como el fallo no estaba firme, podía seguir con el procedimiento institucional que correspondía. Y a finales de semana se conoció la buena nueva cuando la jueza definió la cuestión de fondo: rechazó el amparo presentado dado que se advierte que el Consejo de la Magistratura ha dictado la Resolución N° 183/20 conforme a atribuciones que le son propias.

Por otro lado, para la semana que se inicia se espera la media sanción en la Cámara Alta y, según dejaron trascender desde Juntos por el Cambio, habría una vigilia política en las calles como rechazo a su aprobación. En el medio, la democracia argentina se pierde lo que tenga para aportar y decir en el proyecto de reforma, ya que esa fuerza política ha pretendido ningunearlo y no dar el debate pertinente. Algún mal pensado podría afirmar que lawfare mediante es muy poco lo que puedan agregar los legisladores de la fuerza amarilla. Pero no es el caso de este analista.

La pelea de fondo se dará en la Cámara de Diputados, donde Sergio Massa y Máximo Kirchner deberán hacer gala del buen funcionamiento de dos partes esenciales del cuerpo sin artrosis ni rigideces: cintura y muñeca (política). Habrá que ver hasta donde se profundiza el tratamiento en comisiones, cuales podrían ser los nuevos cambios, si se logra el famoso numerito 129 para el quorum, y si finalmente el proyecto se transforma en ley. Pero para eso falta. Y aunque unas pocas semanas parezca un plazo corto para cualquier proyecto legislativo, en nuestra Argentina de hoy, ese tiempo puede resultar una eternidad.

Completa el run run judicial el escándalo de las escuchas ilegales que alcanzan, indudablemente, al propio ex presidente de la nación, hoy representante de la Fifa. No lo dicen aún ni fiscales ni jueces, pero al conocerse la relación de su secretario Darío Nieto con otros funcionarios y agentes de inteligencia a cargo de esos operativos, nadie podría tomar relativamente en serio desde Gustavo Arribas para abajo, alguien respondiera políticamente a éste ignoto ex funcionario. ¿Cuál sería el sentido de vigilar a opositores, aliados, partidarios y periodistas si esa información no era utilizada para el apriete político? Si coincidimos con que la información es poder, queda claro políticamente para qué y quienes actuaban Nieto y compañía.

Guarda que vengo. Y el último viernes culminó con una decisión presidencial que seguramente hará mucho ruido. A través del Decreto de Necesidad y Urgencia n° 690/20, el Poder Ejecutivo determinó que la telefonía móvil, el uso de Internet y la televisión paga son servicios públicos y que hasta fin de año no habrá ningún aumento que no sea avalado por el propio Estado. Teléfono para Clarín. Conocida es la posición dominante del grupo en los tres sectores a partir de la aprobación de la fusión Telecom – Clarín del año 2018 y que el gobierno de Mauricio Macri supo validar.

https://twitter.com/alferdez/status/1296947273591554049

Más allá de los detalles técnicos del instrumento legal que lo sostiene, su sanción viene a poner en debate, otra vez, varias cuestiones centrales del siglo XXI: para quien se gobierna, si para las grandes corporaciones o para la ciudadanía; a qué llamamos servicios públicos, y en qué medida los derechos del consumidor son compatibles con las ganancias de empresas que, no muy lejos del concepto de monopolio, marcan la cancha al conjunto de jugadores. Nada nuevo tratándose de Clarín y sus amigos, voceros, empleados y alcahuetes de ocasión.

Y a la oposición la pone en aprietos: si sale a cuestionar el DNU en un contexto de crisis económica que se proyecta desde hace (al menos) dos años y que la pandemia profundizó (aunque empiezan a aparecer algunas señales positivas en el sector industrial, por ejemplo) para defender “las inversiones” empresariales, quedará expuesta como ariete de los grupos económicos. Si mira para otro lado, esos mismos grupos le recordarán a quienes deben responder. Nada nuevo bajo el sol. Dejamos librado a la opinión de nuestros lectores y lectoras a quien creen que defenderán estos dirigentes.        

El discurso engaña, amasan fortunas con la caradura. Los herederos de la libertadora y los jóvenes (y no tanto) que se autodefinen como libertarios no traen ninguna novedad a la política argentina. Tal vez su odio visceral, que siempre estuvo ahí, contenido pero presente, aparezca en un formato diferente, aunque nada rico aportan. La exclusión, el desprecio y la estigmatización del otro es un atributo de sentido en esas estructuras, por ahora, desordenadas. También por el momento, la construcción del “haber” político del gobierno que encabeza Alberto Fernández, es más importante que el “debe”. Más allá de pandemias, marchas y redes sociales.

(*) Analista político de Fundamentar

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hola@fundamentar.com (Miguel Gómez (*)) Opinión Mon, 24 Aug 2020 20:21:40 -0300
Corriendo... ¿a la deriva? https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6403-corriendo-a-la-deriva https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6403-corriendo-a-la-deriva Corriendo... ¿a la deriva?

Ibas corriendo a la deriva
No lo soñé
Los ojos ciegos bien abiertos
No mires, por favor, y no prendas la luz
La imagen te desfiguró…
Carlos Solari

Hay dos hechos en los que pueden sintetizarse la semana política anterior y que, seguramente, marcan la que hoy se inicia: la reforma judicial con su paralelo de la Comisión creada para revisar el funcionamiento de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y el Consejo de la Magistratura de la Nación y el caso Vicentín. 

No sé de qué se trata, pero me opongo. Dando por sentado la leyenda que afirma que la frase le corresponde a Don Miguel de Unamuno, quien, llegando tarde a las tertulias madrileñas, allá por las primeras décadas del siglo XX, expresaba esa frase como una suerte de prevención política; la oposición que representa buena parte de Juntos por el Cambio, hizo gala de una reversión del Grupo A de 2009, y comunicó su férrea oposición a un proyecto que aún no se conocía y al funcionamiento de una comisión que, teniendo un elenco variopinto de abogados, aún ni siquiera realizó una primera reunión de trabajo.

La estrategia, que no se circunscribe sólo a este tema, parece ser clara en el medio de la pandemia: generar una sensación de hastío que, como dijimos hace algunas semanas atrás en este espacio, desgaste irremediable y tempranamente al gobierno nacional, representando esto un riesgo muy peligroso ya que, a poco menos de ocho meses de haber iniciado el mandato, resultan ilegítimas semejantes pretensiones. 

Esa oposición que encarna un sector muy particular de JxC, se propone a disputar en el Ágora un doble juego: mientras ejerce su rol opositor disputa una interna para ver quien se queda con el sector más reaccionario del electorado. Por un lado, Mauricio Macri, que parece dispuesto a ser un viajero del mundo antes que un dirigente político que asume las dificultades de la hora, representado por su ala dura que conduce la ex ministra Patricia Bullrich y por el otro, una conducción de la Unión Cívica Radical que tiene como principalísimo objetivo prevalecer en una fórmula presidencial que lo posicione con expectativas de cara a 2023. Un camino que parece eterno, pero que, según parece, en algún momento habría que iniciar. La duda es si ésta es la mejor coyuntura para hacerlo. 

https://twitter.com/PatoBullrich/status/1289701440944922624

A veces, si dejamos de tener en cuenta ese juego peligroso, ese conglomerado político parece, correr a la deriva, con los ojos ciegos bien abiertos. Se plantea la oposición a un proyecto de ley, por las dudas, por lo que puta pudiera, como diría mi abuela, y el cuestionamiento a la conformación de una comisión que tiene entre sus integrantes, a defensores de Clarín (Andrés Gil Dominguez fue uno de los abogados que actuó como amicus curiae del multimedios en la discusión ante la Corte por la Ley de Servicios Audiovisuales) y a referentes cercanos al propio ex presidente (Inés Weinberg de Roca es la presidenta del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y que Macri propuso para ser la Jefa de los fiscales del Estado argentino en el año 2018). Que el primero de ellos haya tenido que aclarar que no se hizo kirchnerista habla por sí sólo del dislate opositor.

De los conflictos se sale por arriba. Así pareció entenderlo en algún momento el presidente Alberto Fernández cuando aceptó la intermediación del gobernador Omar Perotti, un “moderado”, en el conflicto con la empresa Vicentín y que algunos pretendían reproducir como la 125 II. Tal como lo reconoció el primer mandatario y pese al malestar de muchos, hubo una lectura política inicial equivocada del asunto. Pero a la vez, también hubo una virtud: no cerrarse al esquema inicial aceptando distintas alternativas que parecieron corporizarse en el ya caído fideicomiso que convertiría en socios de la empresa estresada financieramente a sus acreedores (estafados). Podrán decirse muchas cosas de ese error inicial, pero no podrá negarse que el oficialismo dio una respuesta diferente al escenario político que se produjo entre marzo y julio de 2008, a partir de la ya famosa resolución firmada por el dúo Fernández y, a no olvidarse, por el siempre (renovadamente) impoluto Senador Martín Lousteau.

Con un hilo de twitter, el presidente pareció ordenar el asunto. Aunque muchos de sus partidarios vieron a la decisión de derogar el Decreto de Necesidad y Urgencia que habilitaba la intervención y expropiación de Vicentín como una claudicación irreductible, la nueva normativa puso blanco sobre negro. Viendo los fundamentos presidenciales, se destaca la decisión de responsabilizar al juez por los vaivenes que impidieron que el Estado se haga cargo de la situación. Para muestra basta un botón: varios meses después de haber iniciado el proceso judicial, aún no se cuenta con la memoria y balance de 2019 por parte de la empresa. Todo un detalle que le da sentido al asunto.

https://twitter.com/alferdez/status/1289308899049238528

Pero, además, hay otro elemento a significar. En una sociedad que tiene deudas que triplican sus activos, la decisión de no seguir avanzando en un proceso que, tal como se estaba desarrollando, derivaría en esa eterna costumbre argentina de estatizar deudas privadas, creando una nueva versión del Estado bobo que supimos conseguir en otros tiempos, es un acierto.

El impacto del nuevo decreto se notó en los medios dominantes en sus publicaciones del fin de semana. En su escasa y moderada cobertura se refleja que el tema ya no es lo que era. Separada la hojarasca de lo verdadero, alejado el griterío movilizante que alegaba república y propiedad privada, queda la situación de un proceso concursal “común”, donde muchos acreedores (poderosos bancos internacionales, el Estado nacional, productores que fueron burlados en su buena fe) y trabajadores, deban conformarse con perder lo menos posible antes que con recuperar lo que legal y legítimamente les corresponde.

El montaje final es muy curioso, es realmente entretenido. Algún trasnochado político podrá pensar que le asignaron una dura derrota al Poder Ejecutivo, cuestión que está por verse. Un falso republicanismo de cotillón se enseñorea por este tiempo en la Argentina. Nada nuevo bajo el sol, por cierto. El problema es que en el medio hay personas, de carne y hueso. Y aunque la reforma judicial y Vicentín nos parezcan temas alejados, tienen que ver con nuestro día a día, con los ganadores y perdedores de un sistema que debería ser esencial y básicamente, más justo, ¿no?

(*) Analista político de Fundamentar

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hola@fundamentar.com (Miguel Gómez(*)) Opinión Mon, 03 Aug 2020 11:44:38 -0300
Fuera de foco https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6356-fuera-de-foco https://fundamentar.com/articulos/opinion/item/6356-fuera-de-foco Fuera de foco

Leemos en el portal de fotografía 3lentes.com: La fotografía fuera de foco representa la realidad de una manera inusual, porque sólo aquellas personas que no tienen visión 20/20 como miopía, astigmatismo o hipermetropía, pueden ver el mundo “borroso”. Sin embargo, las imágenes borrosas pueden estar psicológicamente asociadas a los sueños o pensamientos.

No se ha confundido el lector y no será éste un artículo de fotografía ni mucho menos, pero al leerlo, no pude menos que referenciarlo en el comunicado que dio a conocer la Fundación para la Libertad (y sus desahuciados referentes locales) y que se conoció hace unos pocos días. La pregunta cae de maduro: ¿en qué medida, aquello que ven algunos actores políticos en el contexto de la crisis pandémica del Covid 19, refiere a una lectura que no esté condicionada a lo que psicológicamente se asocia con los sueños y pensamientos de esos mismos protagonistas?

Dice el texto de estos liberalotes sobre el final: “A ambos lados del Atlántico resurgen el estatismo, el intervencionismo y el populismo con un ímpetu que hace pensar en un cambio de modelo alejado de la democracia liberal y la economía de mercado. Queremos manifestar enérgicamente que esta crisis no debe ser enfrentada sacrificando los derechos y libertades que ha costado mucho conseguir. Rechazamos el falso dilema de que estas circunstancias obligan a elegir entre el autoritarismo y la inseguridad”. En parte es lógica la preocupación de sus firmantes, ya que, efectivamente la economía de mercado está siendo cuestionada. Su lógica de acumulación ha quedado desnuda, sin poder responder o dar una respuesta humanitaria adecuada. Los ejemplos huelgan a simple vista del observador. 

Referenciar a países como Argentina, en un texto que intenta denunciar el cercenamiento de libertades, obviando, por ejemplo, la realidad del vecino Brasil que es dirigido por un señor que participa en marchas que promueven el cierre del Congreso es, cuanto menos, un error de lectura política generado por el “mal enfoque del lente”

José María Aznar y Mauricio Macri en el 22° aniversario de la Fundación Libertad
José María Aznar y Mauricio Macri (2010)

Más allá del acotadísimo efecto final del mismo, la respuesta inicial de amplios sectores de la vida social, económica y política del país, fue de burla y chicana. Esto representa un error en sí mismo, ya que nadie puede desconocer la sapiencia política de dirigentes que han sido primero candidatos y luego presidentes o primeros ministros de sus países. Existe para ellos una referencia y algo para decir en este contexto. Las imágenes del modelo estadounidense están al alcance de la mano. No importa tanto (para ellos) la idiotez de un presidente que sugiere inyecciones de desinfectantes para atacar un virus, lo que prevalece es el romanticismo -podríamos decir infantil- de ciudadanos que exigen el levantamiento de la cuarentena y, de ser necesario, el sacrificio de los más débiles. Ya no importa tanto la combinación letal de la desinformación y de la portación de armas para la reivindicación del sálvese quien pueda (el más fuerte, obvio), sino la necesidad de hacerse visibles.

Es falso de falsedad absoluta que, en un país como Argentina, no estén garantizadas por estos días las plenas libertades individuales. No se desconocen las limitaciones existentes, pero hay un factor superior que de alguna forma condiciona a ese individualismo extremo de ciertos liberalismos regionales, y que de alguna manera los aterroriza: la vida común. 

La semana pasada se conoció que la Fundación Libertad no pudo pagar vencimientos por su lujoso edificio de Rosario
La semana pasada se conoció que la Fundación Libertad no pudo pagar vencimientos por su lujoso edificio de Rosario

En el contexto de preocupación y angustia existente, podría pensarse como un error la publicación de semejante manifiesto. No es así. Tiene una clara y meridiana intencionalidad política por dos motivos bien definidos. La primera, ya lo hemos marcado en esta columna, la necesidad que tienen los sectores de ciertas oposiciones de aparecer y mostrarse de cualquier modo y manera. 

La segunda, alejados en muchos de esos casos de las responsabilidades de gestión que supieron conseguir, es que tratan de reimponer cierta agenda para el presente, que les termina resultando esquivo. El poco abordaje mediático (incluso en las versiones dominicales de los medios escritos que les resultan afines) y escaso acompañamiento social habla por sí sólo de lo destemplado del planteo. Tal vez debamos repensar que lo que fundamentalmente les interesa es lo que (supuestamente) viene. Le hablan a su núcleo cada vez más reducido y “baten el parche” horrorizados por la hipotética falta de libertad y, al igual que con la lógica del lawfare, intentan construir un discurso alejado de toda verdad objetiva pero que, de a poco, empiece a hacer mella en determinados sectores sociales. La intención ha sido clara: gritar, y que sus gritos rebotaran de tal manera en medios (y círculos rojos) que se comenzara a “construir agenda”. Muy poco de eso pasó. 

Tal vez, tratando de ser inteligentes y no entrando en ciertos juegos donde se devuelve golpe por golpe, debamos pensar que la estrategia de estos propaladores de algunas (inexorablemente) vetustas ideas, sea la de mostrar un mojón. Una referencia. En Argentina sabemos bastante de esa estrategia. El caso Nisman nos interpela en ese sentido. De un corrupto, ineficiente y suicidado fiscal se intentó construir la imagen del ejemplo republicano a seguir. 

Pero por ahora la cosa no funcionó. El comunicado sólo sirvió para identificar quién es quién en el transcurso de una pandemia que reproduce (otra vez) dolor y angustia. Prepararon la cámara, ajustaron el zoom y dispararon. No tuvieron en cuenta lo mal enfocados que estaban. Pero para ciertas miserabilidades, poco importan los detalles de una buena fotografía.

(*) Analista de Fundamentar

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hola@fundamentar.com (Miguel Gómez (*)) Opinión Mon, 27 Apr 2020 09:34:35 -0300
Macri redujo por decreto las indemnizaciones por accidentes laborales https://fundamentar.com/nacional/item/6274-macri-redujo-por-decreto-las-indemnizaciones-por-accidentes-laborales https://fundamentar.com/nacional/item/6274-macri-redujo-por-decreto-las-indemnizaciones-por-accidentes-laborales Macri redujo por decreto las indemnizaciones por accidentes laborales

El gobierno nacional modificó el cálculo del monto a cobrar por incapacidad o muerte de un trabajador que deben pagar las ART.

El gobierno nacional redujo por decreto el monto de las indemnizaciones por accidentes laborales que deben cobrar los trabajadores por incapacidad o muerte.

A través del  decreto 669/2019 publicado hoy en el Boletín Oficial, el Ejecutivo señaló los “incrementos desmedidos” de las indemnizaciones para modificar el cálculo del monto que deben pagar las empresas aseguradoras de riesgo de trabajo (ART).

La norma cambia el cálculo de la actualización de la indemnizatorio, que hasta ahora seguía la tasa activa del Banco Nación, comenzará a aplicarse el índice Remuneraciones Imponibles Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE).

 
Esto reduce casi a la mitad el monto por interés que recibe el trabajador accidentado. Además, el decreto establece que la medida sea retroactiva ya que "se aplicará en todos los casos, independientemente de la fecha de la primera manifestación invalidante".

En los considerandos de la medida, se destaca que resulta necesario asegurar la continuidad de las condiciones de sostenibilidad del Sistema de Riesgos del Trabajo, propiciando la protección de los asegurados y trabajadores mediante un sistema financieramente viable, mediante garantías técnicas que permitan actuar ante un posible deterioro de la situación patrimonial de las Aseguradoras.

Ante esta noticia, el secretario General de la CTA de los Trabajadores, Hugo Yasky, indicó que "si Macri bajó las indemnizaciones laborales es una aberración".

"Me llama la atención que lo haga poco después de la muerte de un trabajador por la política de inaugurar obras", señaló, en relación a el derrumbe de una obra de ampliación del aeropuerto de Ezeiza, y advirtió: "Si se confirma que Macri baja las indemnizaciones laborales, la centrales tendremos que tomar medidas".

FUENTE: Tiempo Argentino

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hola@fundamentar.com (Pedro Arrospidegaray) Argentina Mon, 30 Sep 2019 15:19:43 -0300