Imprimir esta página
Domingo, 22 Marzo 2026 11:03

Encerrados Destacado

Valora este artículo
(2 votos)

El gobierno libertario parece aturdido. Sin capacidad de respuestas adecuadas para el momento, parece utilizar aquella vieja máxima de fútbol cada vez menos vigente que afirma que equipo que gana no se toca. Anclado en el triunfo electoral de octubre, con la respectiva traslación al espacio legislativo institucional, las novedades de las últimas dos semanas parecen haberlo dejado en una especie de encierro donde sólo se le habla a los propios y convencidos, sin capacidad de respuestas para el resto de la sociedad ante las novedades de los últimos días. 

El fin del verano parece haber decretado la culminación de ciertos encantamientos. Si la semana pasada afirmábamos que marzo había traído consigo la inexorable aceptación del comienzo del año real, la semana que se va parece haber confirmado que el espejo de la realidad ya no le dice a Javier Milei que es el más lindo de todos, o por lo menos, que ya no fulgura como hace unos pocos meses atrás. 

De los acontecimientos de los últimos siete días se sucedieron tres hechos para los cuales el oficialismo no parece tener respuestas certeras y, como es obvio, interlocutores que puedan defender adecuadamente sus intereses.

  • Aumento del desempleo. El último trimestre de 2025 dio 7,5%, lo cual supone una degradación frente al número de 6,4% del mismo período en 2024. El recorrido por regiones parece un calco del deterioro en los 90’ y si para aquel entonces los parripollos y canchas de padel resultaban una opción para despedidos que cobraban una indemnización y que rápidamente encontraron un límite, treinta años después, la precarización que viene de la mano de aplicaciones que facilitan la comercialización casera, parece mostrar el mismo destino para el mediano plazo. Con un detalle no menor al respecto: la tecnología de hoy refleja de manera mucho más rápida, por ejemplo, cómo la “invasión” de choferes de Uber fomentan un abaratamiento del costo de los viajes. Un mercado perfecto en sí mismo.  



  • El Jefe de Gabinete y sus ocultamientos. Como si no bastara con el descubrimiento de los viajes de la familia Adorni, en la semana que se va se confirmó que el bueno de Manuel es propietario de una vivienda en un country de clase media alta que, vaya extravío, se le olvidó de informar en la declaración jurada que cada funcionario debe presentar anualmente frente a la Oficina Anticorrupción, dependiente del Ministerio de Justicia de la Nación. Entre los gastos cotidianos de las tarjetas, los viajes que según el funcionario fueron solventados con gastos propios (aunque en la Justicia parecen decir otra cosa) y las propiedades con las que contaría, todo parece indicar que los números no cierran. Para bajar la espuma del asunto salieron en su ayuda personajes de la talla de Lilia Lemoine que no hizo más que ridiculizar al protagonista que, golpeado ante la caída de su imagen pública ha preferido dejar el recurso twitero del “fin” para mejores ocasiones. 

  • Luis Caputo y su afición por la sicología. En el contexto del 21° Simposio de Mercado de Capitales y Finanzas Corporativas el ministro de Economía afirmó: “Hoy es casi más difícil lidiar con el escepticismo de mucha gente producto de nuestro pasado que con nuestra economía. La economía está tremendamente en orden, pero hay muchísima gente que no puede evitar pensar que a la Argentina le tiene que ir mal. No es una queja, es descriptivo, el daño económico y psicológico que ha hecho el kirchnerismo en la gente es brutal”. Parece que el ordenamiento supone un desempleo en alza, una inflación mensual que no baja del umbral del 2,9%, una caída en las cuentas públicas que impacta de lleno en las cajas provinciales vía coparticipación y en tasas de interés por las nubes a la hora del crédito para personas y empresas. ¿Lo del ministro es inhabilidad declarante o perversidad al palo? Eso puede dejarse al criterio de cada uno, pero lo que sí afirmaremos por aquí es que resulta una forma rara de ver el orden mientras se insiste con la falacia argumental de una macro ordenada y que cuenta con el inestimable apoyo en forma de silencio de una dirección de la Unión Industrial Argentina a la que le aplicaron buena parte de las recetas económicas que ponderaban y que no sabe cómo contener el ruido interno de los sectores medianos y pequeños que ven cómo se les escurre el capital económico y simbólico entre los dedos.

Aunque las razones son variadas, para las tres circunstancias comentadas el oficialismo no tiene respuestas. Y si las tiene, sólo le sirve como consuelo a los convencidos. El fenómeno de la desindustrialización y del cambio de paradigma que gustan comentar los oficialistas reconocidos y los culposos, podría estar muy bien como fenómeno analítico en sí mismo en tanto y en cuanto no afectara cada vez en mayor medida al conjunto social, entre ellos al grupo etario de jóvenes (15 a 29 años) donde el desempleo ya llega al 16%.

Como complemento de lo anterior, los casos $Libra, Andis y Adorni impusieron una especie de silencio sepulcral sobre todo el entramado violeta, circunstancia que ya no se puede replicar ni siquiera de parte de aquellos comunicadores que han resultado definitivamente funcionales a sus intereses: el deterioro es tal que según dejaron trascender cerca del mundo karinista, la secretaria general de la Presidencia habría calificado de traidores a todos aquellos medios que le han dado cobertura a las andanzas de su socio Mauricio Novelli. “Tú también Bruto”.

En resumen: el relato oficial para algunos casos no existe (Adorni) y para otros resulta fuera de registro (desempleo y aumentos inflacionarios). Como complemento el presidente parece inmerso en el juego que más disfruta: en el de mostrarse como una especie de líder regional. A la visita a España para asistir al Foro Económico de Madrid 2026, un encuentro de extrema derecha de aquel país, le siguió un viaje a Hungría en el marco de la cumbre de la CPAC y donde no se privó de entrevistarse con Viktor Orbán, hombre que no se caracteriza precisamente por su empatía con los valores democráticos.

Donde la respuesta no existe, deviene una circunstancia en la cual los principales implicados resultan el vértice del poder. En el modo de conducción libertaria, con el liderazgo violeta repartido entre los hermanos Milei (uno como jefe carismático y la otra como jefa política) y la importancia satelital de un jefe de gabinete que cada vez tomaba más vuelo pero que ha resultado muy condicionado por su propia “impericia”, no existe claridad alguna en quién podría desviar la atención para construir otro relato. En ese esquema no hay quien se lleve la marca ni fusible por quemar.

Las sospechas cruzadas, enraizadas en una forma de conducción política de la hermandad, devienen en un internismo cada vez más evidente y que, por ahora y sólo por ahora, se refleja en un silencio oficialista que, oxímoron mediante, hace un ruido que trasciende bastante más lejos de Balcarce 50.

En la semana que despidió al verano, el mundo violeta apareció encerrado en sí mismo y hablándole sólo a los propios. ¿Corsé ideológico o recurso estratégico? Tal vez un poco de cada uno de ellos. El problema para los violetas surge en que, de acuerdo a las distintas encuestas que siguen apareciendo, el espacio de los propios cada vez resulta más chico.

Si, cinco meses atrás, el mundo libertario se soslayaba con el resultado electoral que se traducía en algo más del 40% de los votos en el conjunto del país, lo que los ilusionaba con la reelección mileista, el declino de la imagen presidencial por debajo de los 35 puntos, no deja de mostrar una coyuntura que tiene nuevos condimentos. El contexto ha cambiado y el factor esperanza que se trasuntaba en un outsider como el presidente ha mutado. ¿Detendrá la caída? ¿Habrá algún artificio que lo habilite? Qui lo sa.

Vaya como adenda que, lo que parece no mutar, es el espíritu de la gran mayoría del pueblo argentino respecto de lo sucedido hace casi 50 años atrás, cuando un golpe de Estado daba inicio a la noche más negra que hemos vivido los argentinos y que el actual Gobierno gusta en negar. La buena noticia vino de la mano del Equipo Argentino de Antropología Forense y de la identificación de doce cuerpos en la guarnición militar de La Calera (Córdoba) y que, desde ahora en más, ya no engrosarán la lista de desaparecidos. Mientras nos preparamos para un nuevo encuentro en las calles en pocos más de 48 horas, lo decimos otra vez: NUNCA MÁS.

(*) Analista político de Fundamentar - @miguelhergomez

Inicia sesión para enviar comentarios