El libertarismo atraviesa su peor momento de la gestión iniciada allá por diciembre de 2023. Ya no se trata de referenciar si esta o aquella semana le han resultado más perjudiciales, sino que convive con una especie de deterioro permanente y sistemático que efectivamente impacta sobre la imagen presidencial y que se proyecta al conjunto de la gestión. El desgaste resulta harto evidente y los últimos días han agregado la novedad de un presidente con riesgosas dosis de debilidad que ni siquiera puede contener las internas a cielo abierto, como así tampoco la filtración de audios que refieren a su vida íntima y que, en definitiva, son parte del mismo problema.
Para setiembre de 2023 algunos focus group hacían referencia a que Javier Milei representaba la imagen de un "loco" que, en dosis semejantes, significaba para muchos una forma de "esperanza" a la vez que para otros un personaje "desquiciado", fenómeno que se mantenía para junio de 2024 con el agregado de “genio”, y resulta antitética para la principal caracterización de abril de 2026, donde al presidente se lo identifica como un "corrupto". Todo lo anterior no demuestra que su tiempo político esté terminado ni mucho menos, pero sí que transcurre el tercer año de la gestión con una “cucarda” que reduce su accionar político.
Extrañamente, o no tanto si aplicamos el ya viejo concepto odonelliano de “democracias de baja intensidad”, el mayor encono presidencial no recae sobre una oposición que debería estar tratando de capitalizar el evidente deterioro libertario, sino que la inquina violeta (que esta semana resultó un poco menos visible), recae sobre el periodismo en general como una forma de cuestionamiento a una profesión que tiene múltiples matices.
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— Javier Milei (@JMilei) May 24, 2026
De los primeros digamos que este 2026 en curso demuestra que, más allá del incumplimiento de los acuerdos del Gobierno para con los gobernadores (reducción de partidas presupuestarias para obras, medicamentos y otras yerbas), las necesidades de la gestión y el siempre eterno clivaje que supone la díada peronismo / anti peronismo, coadyuvan para que el frente legislativo se muestre funcional a un oficialismo que sabe hacer valer los resultados de la elección de octubre de 2025.
En la semana que se va tuvimos un buen ejemplo de lo anterior con la renuencia de los aliados a no propiciar en la Cámara de Diputados la interpelación a Manuel Adorni y a darle media sanción al proyecto de ley que elimina la caracterización de zona fría para un grupo de provincias que se habían visto beneficiadas con la ley sancionada en 2021, promovida por Máximo Kirchner y que, de aprobarse en el Senado, los santafesinos y las santafesinas (entre otros) lo sentiremos en nuestros bolsillos para el segundo semestre.
De todas formas, este favorable escenario de 2026 no se puede imaginar como persistente para el 2027 electoral. Todo dependerá de la estrategia gubernamental en relación con las provincias por ahora aliadas (¿habrá acuerdo con candidatos comunes o el libertarismo insistirá con fórmulas puras?) y de cómo le vaya al Gobierno en cada una de las provincias. De lo que comienza a verse en no pocos estudios de opinión, el deterioro libertario se hace muy visible en provincia de Buenos Aires y parte de la zona central, pero sigue conservando buenos niveles de aceptación en el interior profundo.
Con todo, al oficialismo le ha estallado una crisis interna a cielo abierto, desconocida hasta el presente y sin formato de resolución en el futuro inmediato: Martín Menem queda involucrado por la utilización de una cuenta de twitter donde se insulta a buena parte del ecosistema libertario y sus explicaciones llegan a contradecir al propio presidente; Patricia Bullrich se corta sola (vaya novedad), entregando su declaración jurada antes de que lo haga Manuel Adorni y de yapa renuncia Federico Angelini, uno de sus hombres de máxima confianza al cargo que había mantenido en el Ministerio de Seguridad de la Nación y desde las Fuerzas del Cielo uno de sus principales voceros sale a denunciar que al presidente le están mintiendo.
En la Argentina que habitamos, nadie podría sorprenderse con la existencia de una interna en un oficialismo. En el caso libertario, lo que no deja de llamar la atención es que en los dimes y diretes de cada parte, cuando interviene el primer mandatario como una forma de imponer un orden en formato salomónico, nadie parece tomar en cuenta su palabra, demostrando una debilidad que trata de taparse con gritos y ofensas.
La publicación de audios que refieren a la vida íntima del presidente, no sorprende por el tono de lo que allí se afirma, sino porque demuestra que se le anima cualquiera. Si vienen de la mano de la siempre utilitaria SIDE o de la contraparte que en el diálogo interactúa con Milei resulta poco trascendente. Lo importante aquí es que las condiciones de seguridad con las que convive el primer mandatario, más allá de toda la parafernalia comunicacional construida por el mundo violeta, no parecen las más adecuadas. ¿Cualquiera puede grabar una charla íntima presidencial? Menuda tarea para descular.
En realidad, debe decirse que hay una especie de lado B del asunto (centennials, googleen). Los audios representan una forma de mensaje por lo no dicho, que actúa como un preaviso el cual funge como condimento de los programas de chismes pero que oculta lo que podría venir en el tiempo que viene.
Una adenda como al pasar: si hablamos de ocultamiento, en la investigación judicial del caso $Libra que, a contramano de lo que sucede con el jefe de gabinete Manuel Adorni, avanza a paso de tortuga, se pudo descubrir que en el teléfono de Mauricio Novelli constaba un “memo” por cinco millones de dólares que mencionaba al presidente Milei.
Cuando pensábamos que había llegado al límite de crueldad, el Gobierno nacional vuelve a castigar al pueblo, esta vez con la modificación del régimen de Zona Fría. Un proyecto que descarga aun más sobre la gente el peso de un ajuste que cada día está más lejos de ser para la… pic.twitter.com/ac23SpSPxf
— Axel Kicillof (@Kicillofok) May 21, 2026
Todo lo expuesto hasta acá (interna estallada, corrupción expuesta a la luz pública y debilidad presidencial) refleja un escenario que parecía impensado hasta hace tres meses atrás. Guste o no, debe reconocerse que lo que actúa como dinamizador del deterioro libertario viene de la mano de una actividad económica que potencia a los sectores primarios de la economía (minería, Vaca Muerta y campo) y que deja de lado todo aquello que aporte al desarrollo industrial, a la construcción, al comercio formal y a los trabajadores dependientes del Estado. Por ello no es casual la realidad libertaria que se expone a lo largo y ancho del país, ni el juego que gustan jugar los gobernadores que conviven entre las necesidades, lo que le refleja su electorado y las pusilanimidades propias cuando aceptan que desde Balcarce 50 decidan incumplir las promesas de pocos meses atrás.
El internismo, los hechos de corrupción y el deterioro de la economía en los grandes centros urbanos han dejado al Gobierno en la situación del perro que se muerde la cola. Una encerrona que lo deja sin gestión más allá de la timba caputista, de los negocios de Federico Sturzenegger (el Grande) y de la originalidad que pueda aportar el asesor Santiago Caputo, pretendido Peaky Blinder de estos confines del mundo.
Argentina se adelanta al futuro.
— Sandra Pettovello (@SPettovelloOK) May 22, 2026
Por primera vez, nuestro país lidera el futuro social.
El Ministerio de Capital Humano presenta el Gemelo Digital: un cambio de paradigma en la política social con el uso de Inteligencia Artificial.@JMilei pic.twitter.com/fHVcDQVvQf
Algo de lo anterior se trata de corregir con las “novedades” de la última semana: reducción de retenciones, posible visita a la Argentina del Papa León XIV y desarrollo del Gemelo Digital Social.
De los primeros digamos que resulta más de lo mismo: favorecer la primarización de la economía argentina con una reducción de retenciones con vista al mediano plazo. La novedad es que todo depende del nivel de evolución de la recaudación (¿general o del sector?) y que queda condicionado a los resultados electorales del año próximo. Evidentemente las necesidades libertarias impusieron las primeras promesas de campaña.
Para lo segundo, más allá de gestiones gubernamentales para la llegada del sucesor de Francisco, no debería dejarse de tener en cuenta lo que viene diciendo el propio Santo Padre respecto de los paradigmas tecnocráticos y lo que en el Tedeum del 25 de Mayo pueda plantear el arzobispo de Buenos Aires Jorge García Cuerva en su homilía, circunstancia que, de antemano, se presume como un trago amargo que deberá sobrellevar el oficialismo en su conjunto.
Del Gemelo Digital Social por ahora no se merece más que la afirmación de que se convive entre el humo comunicacional libertario, donde los grandes logros de la gestión se circunscriben a la aplicación de la motosierra y el riesgo, del que ya empiezan a advertir algunos especialistas, de dejar armadas estructuras de inteligencia artificial que favorezcan a personajes de la talla de Peter Thiel.
Como un signo de su tiempo, Enrique Santos Discépolo supo denunciar que estábamos “en el lodo, todos manoseaos”. Así andan en el mundillo violeta: embarrados por una gestión que tropieza sin remedos con las mismas piedras que el neoliberalismo y la derecha argenta e insisten en desconocer una y otra vez a lo largo de la historia: que para no pocos ciudadanos y ciudadanas la calidad de vida de algunas cotidianidades son innegociables, más allá de las novedades distópicas de ocasión.
(*) Analista político de Fundamentar - @miguelhergomez