Domingo, 02 Agosto 2026 11:06

Espiral descendente Destacado

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El día después de un conflicto innecesario e imprevisto con el principal socio comercial. Un vocero que aporta datos falsos y que cada vez que habla queda desmentido por la realidad. La visita de una funcionaria de un organismo internacional con muy mala prensa. La publicación de un decreto que, si se aplicara en otros países, su promulgador quedaría detenido. La puesta en escena de una cadena nacional que cada vez miran menos ciudadanos y ciudadanas. Malvinas, una sábana de hotel y un golpe certero al corazón del poder libertario, en el tema, que sigue en modo shock. Y una interna que no cede, aunque varíen algunos nombres propios. Todo eso resume la semana libertaria que, si bien parece haber dejado atrás el escándalo Adorni, no logra imponer y desarrollar una agenda que le sea propia. 

Desde los nombramientos de Adrián Ravier como vocero presidencial y de Diego Santilli como Jefe de Gabinete, el Gobierno cree haber iniciado una nueva etapa de la gestión donde otro estilo comunicacional por un lado y la gestualidad política por otro, deberían servir para mostrar otra fortaleza en el día a día. Así lo hacen saber a través de sus voceros comunicacionales, pero a veces y sólo a veces, una cosa es el deseo y otra muy distinta la realidad.

Desde hace varias semanas el mundo libertario trata de ganar la centralidad política perdida a fuerza de los delirios de nuevo rico de su anterior funcionario estrella. Pero lo hace tarde y mal, encorsetado por la miopía de un presidente al que no le gusta “hacer política” y que habla de sus colegas como parte de una especie a la que él no pertenecería.

El conflicto desatado con Brasil, a partir de las ofensivas declaraciones de Javier Milei contra Luiz Inácio Lula Da Silva y el juez Alexandre de Moraes, puede ser pensado desde ciertas carencias personales o desde el deseo del presidente argentino de referenciarse como líder regional de una ultraderecha que está vivita y coleando. Querido lector, estimada lectora, usted podrá elegir cualquiera de las dos opciones que le parezca, aunque debería tener en cuenta que ambas situaciones no resultan excluyentes una de la otra. 

A la vuelta de los episodios comentados, vale preguntarse si, efectivamente, la irrupción del papá de Conan en la política brasileña terminó ayudando a Flavio Bolsonaro (las últimas encuestas muestran una clara recuperación de Lula) o, si la aparición en la agenda pública de un hecho de corrupción que salpicaría al candidato del Partido Liberal, resulta, en el mejor modo de la política argenta, una especie de vuelto por las atenciones recibidas al sistema judicial del hermano país. 

Las recientes declaraciones del líder del PT, definiendo a Milei como “essa coisa” a la vez que hacía gala de su cariño por el pueblo argentino, refleja la diferencia entre un estadista y un advenedizo que no sabe de los modos que se imponen en el gran juego de la geopolítica. Y de yapa, parece haber dado por concluida la seguidilla de comentarios. 

En el intento de ganar centralidad e imponer agenda, el mileismo aportó la novedad de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. Lo hizo a través de una cadena nacional de unos trece minutos donde, otra vez, el presidente expuso una serie de números de dudoso valor científico y sobre los que gusta moverse a sus anchas, pese a la inexistencia de cualquier comprobación empírica de los mismos. 

El proyecto representa en sí mismo el sueño húmedo de cualquier conservador disfrazado de liberal que se precie en nuestro país. La sola idea de mantener en el cargo a un mismo presidente del banco, más allá de los cambios de signo político seduce a no pocos economistas que desde siempre pregonan, militan y presionan por una supuesta independencia que resultaría sana para la economía nacional. El proyecto, que pretende garantizar la continuidad de Diego Bausili (designado) en comisión, contiene una tríada de inconsistencias políticas:

  1. La imposición de que el presidente del Banco sea removido con las dos terceras partes de los legisladores, además de las dudas sobre su constitucionalidad (lo pone al mismo rango que un juicio político al presidente), deviene en abstracta cuando lo hace a través de una simple ley, la cual puede ser derogada con otra ley y no mucho más que ello.

  2. Si la, casi excluyente, función del nuevo banco vendría dada por el fortalecimiento de la moneda, no se entiende muy bien dónde queda aquella promesa electoral de dinamitar a la entidad crediticia y lo que resulta mucho peor, qué pasaría con la dolarización.

  3. ¿A quién le importa la novedad? En una economía cotidiana donde los índices de morosidad crediticia baten récords históricos y donde al vocero presidencial y al ministro de Economía Luis Caputo no se les ocurre mejor explicación que la de plantear que cierta parte de la ciudadanía no sabe manejarse con rigor financiero, da la sensación que buena parte del proyecto libertario no registra la coyuntura.

Lo expresado en el párrafo anterior también podría ser aplicado al caso Malvinas. Las recientes declaraciones presidenciales brindadas a una comunicadora libertaria, demuestran una construcción discursiva falaz, una ignorancia supina de la historia diplomática reciente sobre las islas y que el capítulo mundial de fútbol resultó definitivamente asertivo para darle visibilidad a una antiquísima demanda del pueblo argentino y con la que el oficialismo se siente incómodo. 

En la entrevista conocida el día jueves afirmó que “los jugadores no son parte de la diplomacia". Y continuó “afortunadamente, esas frases impertinentes corresponden a personas intrascendentes que nadie les da importancia. No hay que mezclar. Un partido de fútbol es un partido de fútbol. Ciertos errores son inadmisibles”. En esa conceptualización les niega una condición previa a la de su profesión: la de ciudadanos. Aunque algunos así lo deseen y otros se confundan en el trayecto, un mundial de fútbol no representa una especie de circo romano donde los protagonistas pierden sus derechos: son antes, durante y después del espectáculo personas con derechos a la libre expresión. Que la millonaria FIFA, al igual que la AFA que supimos construir, denosten las expresiones políticas populares es parte de la post modernidad que habitamos que prefiere pensar que, si algo no se muestra, no existe.

Los modestos logros alcanzados a lo largo de la historia por la vía diplomática, no se circunscriben precisamente al tiempo del actual Gobierno. Si la causa Malvinas fuera una preocupación, el mundillo libertario tendría algo para decir de la próxima exploración petrolífera que realizará en el Atlántico Sur la empresa de capitales israelíes Nativas Petroleum. Por ahora, silencio de radio.

En esa coyuntura, pese a que los nombres propios varían, la interna libertaria no cede. En las últimas horas la vicepresidenta Victoria Villarruel se despachó sobre la salud mental del presidente y la respuesta, en formato de pedido de renuncia, vino de un activo Diego Santilli quien parece haber olvidado los insultos que en otros tiempos recibía de su ahora jefe político, un método común que supo desarrollar Milei desde sus tiempos de panelista insultante de una casta a la que ha sabido incorporar a su territorio.

En ese devenir de las internas, el 2027 asoma como un desafío donde en el oficialismo se perfila la idea de una serie de acuerdos en las provincias, donde La Libertad Avanza no presentaría candidatos con el fin de garantizar, sino el acompañamiento, por lo menos el no involucramiento de unos cuantos gobernadores en el gran escenario nacional. Por estos días tratan de imponer el relato de estar atravesando una nueva etapa donde lo peor habría quedado atrás.

Pero las distintas encuestas parecen señalar otra cosa. Al conocido dato de la semana anterior, donde el Índice de Confianza del Consumidor, construido desde hace más de dos décadas por la Universidad Torcuato Di Tella, muestra una reciente caída de la imagen del Gobierno (no tan pronunciada en el caso del presidente), la encuesta de la consultora Delfos, conocida en el transcurso de la semana que se va, hablan de una imagen de Milei por debajo del 30%.

La caída es evidente. Y se emparenta en los comercios y las fábricas cerradas o a punto de hacerlo porque el mercado interno se ha achicado de manera determinante. Ni Vaca Muerta, ni la presencia vergonzosa de Kristalina Georgieva en la reunión de gabinete, ni el desarrollo minero, ni el buen momento de la actividad agro ganadera alcanzan para ocultar el deterioro evidente de las grandes mayorías.

Mientras el oficialismo es aplaudido en la Sociedad Rural, propone una especie de renovación de la agenda política que no tiene nada que ver con el día a día de cada uno de nosotros y en esa coyuntura cabe preguntarse a quién le hablan. En esa especie de espiral descendente queda lugar para una última duda: ¿son tontos, perversos o terriblemente eficaces para, al revés de lo que sucedía con el rey Midas, destruir todo lo que tocan? Preguntas para la almohada, queridos míos…

(*) Analista político de Fundamentar - @miguelhergomez

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