En el marco del reciente "Internet Day", el debate sobre la instalación de grandes centros de datos en Argentina ha cobrado una relevancia geopolítica inesperada. La posibilidad de que empresas como OpenAI, creadora de ChatGPT, realicen inversiones de hasta 25.000 millones de dólares para convertir al país en un "hub" regional de Inteligencia Artificial plantea un interrogante estructural. Según el Licenciado en Ciencia Política Juan González Utges, la comparación con el modelo agroexportador no es casual: "Los data centers son la nueva soja digital", afirmó, señalando que, al igual que ocurrió con el campo, se debe discutir si estas inversiones agregarán valor o si simplemente extraerán recursos estratégicos.
En diálogo con Todas Las Voces por AM 1330, el especialista subrayó que la discusión excede lo meramente tecnológico para convertirse en un desafío político sobre el modelo de desarrollo. González Utges advirtió que no se trata solo de construir edificios modernos, sino de comprometer recursos críticos como energía, territorio y agua. "Si la Argentina solamente pone energía y tierra barata, beneficios fiscales y deja que grandes jugadores capturen el valor y se lo lleven a otro lado, entonces estamos ante una nueva forma de enclave digital", sentenció el entrevistado, calificando esta posible dinámica como una "manera colonial" de inserción en el mercado global.
Uno de los puntos más críticos de la entrevista fue la preocupación por el impacto real en el empleo y la soberanía científica. El analista cuestionó el optimismo oficial sobre la creación de puestos de trabajo, señalando que la experiencia internacional muestra que la demanda de mano de obra es alta durante la construcción, pero mínima una vez que el centro está operativo. "Necesitamos inversiones pero con industria nacional, con universidades adentro del ecosistema y con trabajadores argentinos", enfatizó Utges, remarcando que el mercado por sí solo no organizará el desarrollo si no hay una intervención estatal que potencie el entramado científico-tecnológico local.
Finalmente, el análisis se centró en las ventajas competitivas que posee el país, las cuales —paradójicamente— provienen de inversiones estatales previas en educación pública y energía, como el desarrollo de Vaca Muerta. Para el politólogo, el riesgo es que el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) permita el uso de estos recursos sin exigir contraprestaciones en mano de obra local o desarrollo de proveedores nacionales. El desafío para los próximos años será evitar que Argentina se convierta en un "patio trasero digital", garantizando que la revolución de la Inteligencia Artificial se integre de manera federal y soberana en la matriz productiva nacional.