Martes, 28 Septiembre 2010 17:41

Parlamentarias Venezolanas: De Roja a Multicolor

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01Las elecciones legislativas en Venezuela arrojaron resultados mixtos. Si bien el gobierno liderado por Hugo Chávez retuvo la mayoría dentro de la Asamblea Nacional, la oposición obtuvo una significativa presencia, luego de su boicot a las elecciones del año 2005

Las elecciones legislativas en Venezuela arrojaron resultados mixtos. Si bien el gobierno liderado por Hugo Chávez retuvo la mayoría dentro de la Asamblea Nacional, la oposición obtuvo una significativa presencia, luego de su boicot a las elecciones del año 2005

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01"Dicen los escuálidos que ganaron. Bueno, sigan ganando así", fueron algunas de las opiniones emitidas por el presidente Hugo Chávez finalizada la contienda electoral del domingo, una vez dados a conocer los resultados del escrutinio por la Comisión Nacional Electoral. Los resultados no arrojaron mayores sorpresas y se tradujeron en la siguiente conformación de la Asamblea Nacional (AN): 57,58% de representantes "rojos" y 38,79% opositores, aunque a estas horas aún queda por definir la asignación de 6 bancas.

Lo que sucedió es que, para la oposición, y pese a no haber obtenido la victoria, los números arrojados representan un verdadero avance en la AN considerando que estaba compuesta previamente en un 93% por representantes del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Estos sectores, nucleados en torno a la Mesa de Unidad Democrática (MUD) obtuvieron 64 escaños, lo que implica un progreso notable en la conformación de una AN más inclusiva y representativa de los diferentes colores políticos, motivo por el cual los festejos se dieron desde ambos lados.

Para el oficialismo, es una victoria con cierto sabor amargo. Este sector llegaba a las elecciones con mucho más en juego que la MUD: se debatía la posibilidad de continuar avanzando en la materialización de la Venezuela Bolivariana y la construcción del "Socialismo del Siglo XXI", favorecida hasta este momento por la presencia hegemónica dentro del órgano Legislativo, lo que le permitía la aprobación de todas las leyes vitales para la evolución del proceso revolucionario.

Con este resultado, si bien sigue manteniendo la mayoría parlamentaria con 95 diputados, perdió la mayoría absoluta, por lo cual la oposición puede ahora bloquear la adopción de Leyes Orgánicas que deben votarse por 2/3 de los legisladores, conservando no obstante los escaños necesarios para votar las llamadas Leyes Habilitantes, que requieren los 3/5 curules y que son las que le permitieron a Chávez gobernar por decreto y avanzar en las principales reformas realizadas, lo que en cierta medida le acarrea algo de tranquilidad al gobierno y le permite celebrar la victoria.

Ciertas bocanadas de aire fresco vienen también por el lado de que el recambio parlamentario se realizará recién en enero del año próximo, por lo que todavía puede avanzarse en la adopción de proyectos que se encuentran aún pendientes en la AN y que son considerados "vitales" para la intensificación de la revolución, como es el caso del establecimiento del "Estado Comunal", modificando el ordenamiento político-territorial de Venezuela y dotando de mayor poder a las organizaciones vecinales.

Chávez tuvo una fuerte intervención en el desarrollo de la campaña política, considerando que también se definían sus propias posibilidades de cara a las elecciones presidenciales de 2012, y que una derrota hubiera colocado al gobierno frente a la necesidad de impulsar mayores modificaciones al proceso revolucionario con el fin de cooptar nuevos votos. La intervención personal del mandatario se relaciona además, con la carencia de una figura política convocante como alternativa en el PSUV y la necesidad de movilizar a sus seguidores para que se presenten masivamente en las urnas, dado que son solamente las elecciones en las que se elige presidente las que presentan una mayor concurrencia de los venezolanos. No obstante, la elección arrojó esta vez niveles de participación relativamente altos, alcanzando cerca del 67% del electorado habilitado para votar.

Por el otro lado, es la oposición quien más se beneficia de los resultados obtenidos y quienes festejan con mayor fervor, ya que dado que había decidido no presentarse en las elecciones parlamentarias del 2005, su representación legislativa era prácticamente nula. Según los principales dirigentes congregados en torno a la MUD, el porcentaje de votos obtenidos por esta alternativa política fue del 52%, colocando al chavismo frente a la segunda derrota electoral desde su instauración en el poder en 1999. Si bien la cifra no fue dada a conocer de manera oficial, la oposición argumentó que su victoria no se tradujo en mayoría parlamentaria como consecuencia de la modificación del modo de atribución de los escaños y el recorte de los circuitos electorales adoptado por el gobierno a principios de año.

La MUD aglutinó a diferentes opciones políticas, como es el caso de los tradicionales Acción Democrática (AD), el Partido Social Cristiano (COPEI) y el Partido Por la Democracia Social (PODEMOS). Pero lo cierto es que ésta es una coalición creada únicamente con fines electorales, por lo que tal como lo afirma Luis Vicente León, de la encuestadora Datanálisis, "el reto ahora es pasar de la articulación electoral a la articulación política".

En esta coyuntura electoral la oposición se presentó unida en torno a la necesidad de poner un freno a las aspiraciones "comunistas" de Chávez, organizada tras la defensa de la propiedad privada, la descentralización del Estado y el control del gasto público. Además, basó su campaña electoral en una batería de fuertes críticas al chavismo como consecuencia del deterioro de la situación económica y social del país, aludiendo permanentemente al incremento de los índices de inflación –30% anual– la alta tasa de criminalidad urbana que presenta el país, el aumento del desempleo a un 8,7% o la contracción del PBI en un 3,5%. Su éxito no fue menor, y demuestra una creciente polarización de la sociedad venezolana en torno a la pertinencia de dos modelos completamente disímiles.

En relación a esto, el partido Patria para Todos (PPT), que tuvo como principal representante al gobernador de Lara, Henri Falcón, otrora aliado de Chávez, que buscaba posicionarse como alternativa frente a las dos opciones principales, accedió a 2 bancas. A esto se suman 3 diputados que fueron electos en representación de diferentes agrupaciones indígenas.

En cuanto a los representantes ante el Parlamento Latinoamericano, tanto el gobierno como la oposición obtuvieron un porcentaje cercano al 45%, lo que se tradujo en cinco representantes para cada uno.

Pero no fueron únicamente los venezolanos los que manifestaron su interés en el proceso electoral. El resto de América Latina mantuvo una mirada atenta sobre el desarrollo de los acontecimientos, justamente porque se estaba poniendo sobre el tapete a uno de los principales defensores del avance de la izquierda y la centro-izquierda en la región, y uno de los principales impulsores de los procesos de integración regional. Si el resultado hubiese sido aún más lesivo para el chavismo, no sólo se hubiese ralentizado sustancialmente el avance del proyecto bolivariano, sino que además esto hubiera sido visualizado como una victoria para las fuerzas de centroderecha, las cuales, por lo demás, ya se encuentran en el poder en países como Chile, Perú, México, Honduras, Costa Rica y Colombia, implicando un riesgo en relación al desarrollo de los procesos emancipatorios de la región.

Lo fundamental es que la nueva conformación "multicolor" de la AN coloca ahora al gobierno frente a la necesidad de negociar con los diferentes sectores políticos representados en la legislatura, para no ver coartado su avance en los temas prioritarios para la nación. Y no es un desafío menor, sobre todo si se tiene en cuenta que el Parlamento no se desempeñaba como espacio de diálogo y discusión desde el 2005. Si bien el gobierno logró mantener la posibilidad de legislar por medio del uso de las Leyes Habilitantes, considerando el avance opositor y la necesidad de reposicionarse de cara al 2012, la necesidad de incursionar en la práctica de la concertación de políticas, sin abandonar por ello los ideales revolucionarios, se presenta de ahora en más como una obligación. Del lado de la oposición el desafío será similar. Deberá demostrar si su presencia en el Poder Legislativo seguirá una estrategia de negociación o una de permanente obstruccionismo.

 

(*) Analista Internacional de la Fundación para la Integración Federal

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