Lunes, 17 Enero 2011 19:18

Tensión en Túnez: ¿El Fin de la Opresión?

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presidente_Tunez_Ben_Ali_esposaLa violencia desatada en Túnez en los últimos días provocó la caída del gobierno del autócrata Zine el Abidine Ben Ali. Este podría ser el puntapié inicial de una serie de cambios similares en los países del Magreb los cuales siguen con preocupación los acontecimientos en Cartago.

 

La violencia desatada en Túnez en los últimos días provocó la caída del gobierno del autócrata Zine el Abidine Ben Ali. Este podría ser el puntapié inicial de una serie de cambios similares en los países del Magreb los cuales siguen con preocupación los acontecimientos en Cartago.

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Bandera_tunecinaEl norte africano es una de las regiones del continente caracterizada por la existencia de gobernantes enquistados en el poder desde hace mucho tiempo. En el marco de esta realidad, se produce el comienzo del fin de un proceso que se venía gestando en Túnez desde hace al menos dos meses, donde una ola de protestas exigía mejores condiciones de acceso al trabajo al gobierno del autócrata Zine el Abidine Ben Ali.

Dicho periodo de tensión se extendió hasta hace algunos días en que el gobernante de 76 años, fue derrocado y fue establecido un gobierno de transición encabezado por su ex Primer Ministro, Mohamed Ghannouchi.

Ejercito_toma_calle

Ben Ali inició su carrera militar en su juventud y se formó en una academiamilitar francesa y más tarde en la Senior Intelligence School de Fort Holabird en los Estados Unidos. Con posterioridad y luego de su retorno al país fue un activo militante del partido presidencial de Habib Burguiba, quien en 1975 había sido elegido por el Parlamento tunecino como Presidente vitalicio del país.

En 1978 fue nombrado Director de Seguridad Nacional, en 1985 Ministro del Interior y dos años después accedió al puesto de Primer Ministro desde el cual iniciaría una revolución destinada a tomar la senda democrática del país, tras la cual ganó las elecciones presidenciales en 1989. Sin embargo, con el paso del tiempo y con la excusa de luchar contra el extremismo islamista su régimen se convirtió en una de las más duras dictaduras del norte de África. En el año 2002 modificó la Constitución para incrementar sus poderes y eternizarse en la jefatura del Estado, caso similar a muchos otros en el continente africano.

Pese a haber manejado las variables económicas con cierto éxito, el origen de la crisis actual es una combinación de un acelerado crecimiento demográfico en las últimas dos décadas y la incapacidad del mercado laboral tunecino para absorber una enorme masa de jóvenes desempleados que hoy –se estima– rebasa el 60% de la población joven.

El detonante de las primeras revueltas fue la determinación de un desempleado tunecino de prenderse fuego el pasado 17 de diciembre como señal de protesta por la violencia policial contra los jóvenes que hacía tiempo reclamaban empleo. Este hecho y las renovadas protestas que se le sumaron desembocaron finalmente en una ola de violencia que obligó el abandono del gobierno por parte de Ben Ali y su huída a Arabia Saudita.

Por estas horas se ha anunciado el nuevo gobierno de transición en medio de enfrentamientos entre las fuerzas armadas y grupos aún leales al dictador saliente. El pasado domingo, los enfrentamientos implicaron incluso la toma del palacio presidencial de Cartago, donde se atrincheraron miembros de la antigua guardia presidencial que tuvieron que ser desalojados por la fuerza por el Ejército.

El ex Primer Ministro de Ben Ali, Mohamed Ghannouchi, ha anunciado la composición del nuevo Gobierno de Unidad en Túnez, en el que permanecerán cuatro ministros del anterior Ejecutivo pero con la novedad de incorporación de miembros de la oposición política que incluye Al líder del partido Ettajdid, Ahmed Brahim; el líder del Foro Democrático por el Trabajo y las Libertades, Mustafá Ben Jaafar; y el líder del Partido Democrático Progresista, Nejib Chebbi. Junto a este anuncio, Ghannouchi aseguró que liberará a todos los presos políticos y que todos los sospechosos de corrupción serán investigados.

Esta nueva coalición será la encargada de asumir responsabilidades de gobierno hasta la realización de elecciones dentro de un máximo de dos meses, como lo establece la Constitución.

No obstante el lento retorno a la calma en las calles de Túnez, a nivel regional, la que ya es denominada como la Revolución de los Jazmines (el jazmín es un símbolo representativo de la cultura tunecina) ha comenzado a manifestarse como una amenaza para algunos regímenes de la región del Magreb que están temiendo que los ecos de esta triunfante revuelta no traigan buenos augurios para los gobernantes más conservadores del continente. Se trata, como algunos especialistas afirman, del primer levantamiento popular y laico de este tipo que logra derrocar a un jefe de Estado de un país árabe, lo cual puede convertirse en una fuente de inspiración en la región.

Ya en la noche del viernes, decenas de manifestantes egipcios se unieron a los festejos de tunecinos en El Cairo que celebraban la huida del ex presidente Zine El Abidine Ben Alí al coro de "Escuchen a los tunecinos, ahora les toca a los egipcios". En Argelia también hubo manifestaciones en un contexto de desempleo y aumento de precios de productos de primera necesidad y en Jordania miles de personas manifestaron el viernes contra la desocupación y la inflación, reclamando la caída del gobierno. Asimismo, el jueves pasado cuatro jóvenes desempleados se inmolaron en Argelia y este lunes otro lo hizo en Egipto. En Yemen y Libia se han registrado protestas e incidentes aunque no pérdidas fatales.

Muammar al Gaddafi, quien gobierna Libia desde hace más de cuarenta años buscó restar importancia a las protestas que se han dado en su país y en horas recientes afirmó: "Túnez se ha convertido ahora en un país que es gobernado por bandas", descartando la posibilidad que se repita un desenlace similar en Libia. A lo cual agregó: "No conozco a esa gente nueva, pero todos nosotros conocemos a Ben Ali y la transformación alcanzada en Túnez. ¿Por qué destruyen todo eso?", preguntó Gaddafi a los tunecinos en el mensaje emitido la noche del sábado por la televisión libia.

Libia es uno de los países quizá con menos probabilidades de sufrir un cimbronazo como el de Túnez debido a su prosperidad económica, sin embargo, en forma congruente a muchos otros países del mundo en los últimos años la crisis económica también tocó a su puerta con cifras que hablan de un 30% de desocupación, aunque no sólo se trata de población joven.

Egipto es uno de los países donde repercutió más fuerte la situación tunecina ya que la inestabilidad política y social, así como la inequidad económica han sido desde hace varios años objeto de duras críticas contra el gobierno de Hosni Mubarak quien desde 1981 se ha perpetuado en el poder.

La Revolución de los Jazmines pone una vez más en evidencia que el origen de muchas revoluciones del Tercer Mundo han residido en las inequidades económicas, la marginación de amplios sectores populares, más que en las reivindicaciones democráticas. Veremos si finalmente estas demandas se traducen, fundamentalmente en el caso tunecino, en la materialización de metas democráticas que podrían nacer como resultado de ellas.

 

(*) Analista Internacional de la Fundación para la Integración Federal

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