La ciudad de Rosario se prepara para un invierno que asoma crítico en términos sociales. Gabriel Pereyra, subsecretario de Abordajes Integrales, confirmó en Todas Las Voces por AM 1330 que el municipio trabaja en una planificación intensiva para asistir a las personas en situación de calle, un sector que ha mutado su comportamiento debido a la crisis. "La realidad es que hemos tenido un verano muy intenso en cuanto a trabajo porque se han modificado algunas cuestiones en términos del comportamiento de la gente", explicó Pereyra, señalando que la necesidad de generar ingresos informales lleva a muchos a resistirse a ingresar a los refugios para no perder tiempo de permanencia en la vía pública.
Para responder a esta demanda creciente, el municipio implementará una ampliación de 40 plazas en el refugio Grandoli y contará con la apertura del refugio Sol de Noche. Además, se reincorporará el "micro solidario" en articulación con organizaciones civiles. No obstante, el funcionario expresó su preocupación por la falta de apoyo del gobierno nacional en esta materia. "Del 100% de los recursos, el 95% son municipales. Sigue estando por ley la responsabilidad del gobierno nacional y, en ese marco, nosotros no tenemos ningún tipo de colaboración", sentenció, destacando que es el presupuesto local el que sostiene casi la totalidad de la operatividad.
Más allá del alojamiento y la alimentación, el enfoque municipal busca devolver la autonomía a quienes atraviesan esta situación. Pereyra hizo hincapié en que la problemática no solo es habitacional, sino de identidad y dignidad. "Lo que nosotros vemos con mayor notoriedad es que la persona en situación de calle no solo pierde determinados hábitos de salubridad o higiene, sino que pierde parte de su dignidad", afirmó. Por ello, se están potenciando los centros de día para trabajar sobre los padecimientos que llevaron a estas personas a la calle y evitar que el sistema se convierta en un círculo vicioso de asistencia temporal sin soluciones de fondo.
Finalmente, el subsecretario cuestionó los datos de pobreza difundidos recientemente a nivel nacional, contraponiéndolos con la realidad que perciben los equipos municipales en el territorio. Según Pereyra, todos los indicadores locales —desde la demanda en centros de salud hasta el pedido de asistencia alimentaria— muestran un deterioro constante. "Lejos de haber bajado, nosotros vemos un incremento en la degradación de las condiciones de vida. El dato de la mejora en los índices de pobreza nosotros no lo vemos en el territorio; no es lo que estamos viendo", concluyó, reafirmando el compromiso de la gestión local por sostener el acompañamiento en un contexto de abandono de partidas nacionales.
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