Jueves, 06 Septiembre 2012 15:06

El Discurso de Clinton: El Poder de un Abrazo

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abrazo_clinton_obamaEl discurso de Bill Clinton en la Convención Demócrata fue un nuevo punto alto luego del pico alcanzado por Michelle Obama el día anterior. El ex presidente sacudió a la audiencia la cual lo ovacionó de pie al menos en diez oportunidades a lo largo del discurso. Por RYAN LIZZA

 

El discurso de Bill Clinton en la Convención Demócrata fue un nuevo punto alto luego del pico alcanzado por Michelle Obama el día anterior. El ex presidente sacudió a la audiencia la cual lo ovacionó de pie al menos en diez oportunidades a lo largo del discurso

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abrazo_clinton_obamaEl discurso de Bill Clinton fue excelente por todas las razones por las que creo que el discurso de Julián Castro el día anterior fue débil. En tiempos confusos, los grandes líderes pueden ayudar al público a entender la política, y como el mismo Obama lo ha admitido, él no siempre ha sido bueno en esto en los últimos años. Sin embargo, es una virtud que Bill Clinton siempre ha tenido. Efectivamente, la frustración de Clinton con la inhabilidad de su partido para explicar qué está pasando políticamente en este país fue lo que lo animó a escribir su libro más reciente, "A Trabajar" (en él relata cómo fue rechazado por el Comité Nacional Demócrata cuando intentó brindar su consejo sobre los temas más importantes en las elecciones de 2010). No fue tanto un discurso sobre Obama, sino uno acerca de las opciones que los votantes deberán enfrentar y el marco que tendrán que utilizar para tomar sus decisiones.

Clinton empezó por uno de sus temas favoritos: la cooperación que él percibe entre ambos partidos cuando se trata de resolver problemas alrededor del mundo a través de su trabajo en la Clinton Global Iniciative. Sin embargo, en los EEUU, a pesar de los mejores esfuerzos del presidente Obama, una facción política irracional y fuertemente ideologizada ha hecho de la cooperación algo imposible. Desde allí pivoteó a lo largo de la historia reciente, haciendo una explicación falsamente desapasionada de cómo ningún presidente, incluso el mismo Clinton, podría haber reparado en cuatro años todo el daño que Obama encontró cuando llegó a la Casa Blanca en el 2009. Pero a pesar de eso, "los logros de Obama", explicó con minucioso y especialmente poderoso y persuasivo detalle, "han sido muchos más de lo que popularmente se cree". "Ahora él necesita renovar su contrato para poder finalizar el trabajo". Clinton tiene la facilidad de hacer que todo suene tan simple.

El de Clinton fue un discurso de estilo "anti-Michelle". Mientras que ella dio testimonio de manera muy natural acerca del carácter de Obama, pidiéndoles a los votantes que lo apoyen apelando a esas características, en el relato de Clinton, Obama fue una figura efímera. Hubo muy pocos detalles personales o anécdotas sobre el presidente porque Clinton no es particularmente cercano a Obama. Fue un discurso sobre hechos y sobre tres años y medio de decisiones y logros alcanzados. Hacia el final, la única conclusión lógica, argumentó Clinton, es que Obama hará un mejor trabajo que su rival.

En un sentido, la resistencia de Clinton a "abrazar" la personalidad de Obama, y su tensa relación con el presidente lo convirtió en el vocero ideal para apelar a aquellos que votaron a Obama y que ahora están escépticos, votantes a los que la campaña trata de recuperar. En una entrevista con Brian Williams, Clinton dijo de Obama "No hemos sido amigos cercanos de mucho tiempo o algo por el estilo, pero él sabe que lo apoyo". Esa fue una afirmación asombrosamente honesta considerando que los políticos a menudo exageran sus vínculos unos con otros.

Y fue exactamente esta falta de química personal y la no posibilidad de ser "amigos cercanos" la que dio al discurso de Clinton una estatura mayor. Lo subyacente al discurso fue que, tal como Bill Clinton, los votantes indecisos no necesitan amar a Obama para entender que él es una mejor opción que Romney. Cuando los dos presidentes se acercaron y se fundieron en un abrazo luego que el discurso (finalmente) terminó, la distancia entre ellos hizo que lo simbólico de ese abrazo fuese más poderoso.

 

FUENTE: The New Yorker 

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