Miércoles, 17 Octubre 2012 19:20

Una Historia Socialista

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colectivosLos antecedentes de los aumentos del transporte en la ciudad de Rosario. La manipulación política y la evasión de responsabilidades de un municipio que muestra serias falencias de gestión

 

Los antecedentes de los aumentos del transporte en la ciudad de Rosario. La manipulación política y la evasión de responsabilidades de un municipio que muestra serias falencias de gestión

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colectivosEl pasado 11 de Octubre se anunció desde el ejecutivo municipal que, en uso de las facultades delegadas, el boleto de transporte urbano de colectivos pasaría de costar $ 2,70 a $ 3,20.

Si nos remontamos al año 2008 encontramos que por decisión del Consejo Municipal la tarifa de colectivo se incremento en Julio de 2008 a $ 1,60, en Abril de 2010 a $ 1,90 (18%) y en Noviembre de 2011 a $ 2,30 (21%).

Por su parte, el gobierno municipal incrementa la tarifa en Marzo de 2012 a $ 2,70 (17%) y en Octubre del corriente a $ 3,20 (18%).

Así, nos encontramos con que la tarifa tuvo un alza del 68% en el plazo de un año.

La intendenta Mónica Fein argumentó que el incremento se debe al contexto inflacionario nacional, a la decisión del Gobierno Nacional de estabilizar las compensaciones desde el mes de Julio pasado y a que conforme los estudios de costos realizados por el Ente de la Movilidad de Rosario (EMR) con el incremento de Marzo se redujo el déficit, pero no se lo eliminó. Asimismo, volvió a remarcar la situación desfavorable que se encuentra Rosario respecto de otras ciudades del país, especialmente de las de la provincia de Buenos Aires.

Por su parte el ex intendente Miguel Lifschitz manifestó que el incremento de la tarifa es un tema que no tiene por qué politizarse ya que se debe estrictamente a una ecuación económica de costos.

De los datos y argumentos esbozados se desprenden algunas cuestiones al menos curiosas. En primer lugar es importante destacar que cuando la decisión de incrementar la tarifa se debatía en el Consejo Municipal, dándosele participación a los distintos actores involucrados, ésta se incrementa un 60% en un período de cuatro años que va desde 2008 a 2012, mientras que desde que la decisión recae sólo en cabeza del Ejecutivo municipal, la tarifa aumenta el 68% en un año.

En segundo lugar, sorprenden las fechas en que se implementan los aumentos. Todos los aumentos se produjeron en años pares (léase: años no electorales) y el único producido en año impar (2011) es con posterioridad a la celebración de los comicios.

Lo expuesto abre al menos la incógnita de si el aumento excesivo que el boleto ha sufrido este año, no es más que un incremento anticipado, para evitar tocar la tarifa en los próximos 12 meses previos a las elecciones.

Un tercer dato curioso es el del "Contexto Inflacionario Nacional". Conforme al Instituto Provincial de Estadística y Censo (IPEC), la inflación del último año fue del 20,02%, en tanto que las paritarias de la UTA este año cerraron en un incremento del 18%. Con estos datos en la mano es muy difícil explicar un incremento del 68% del pasaje. Realmente cuesta ver a que índice de inflación se está refiriendo el Ejecutivo municipal.

Tampoco se puede soslayar la constante referencia al déficit que se hace desde la intendencia al momento de incrementar la tarifa, ya que el transporte urbano de pasajeros es, en esencia, deficitario. No hay país en el mundo que no deba subsidiarlo. Dicho esto, es al menos preocupante que se aumente la tarifa y no se proponga ninguna medida ni plan a futuro. Parece una constante de esta gestión que ante un desfasaje en los costos, la única respuesta posible sea trasladar los mismos a los usuarios.

Por otra parte, la ciudad de Rosario tiene un sistema estatal que convive con uno privado. Si el estatal da pérdidas, aún subsidiado, sería correcto pensar que el empresario hace beneficencia, máxime teniendo en cuenta que el aumento se produce a instancias del municipio, sin solicitud del empresario privado del transporte. Esto es, al menos, un nuevo dato curioso.

Otra incógnita que se plantea es por qué la intendenta insiste en comparar a nuestra ciudad con el resto del país, cuando la comparación no beneficia a la propia gestión municipal. En primer lugar es necesario aclarar que ninguna ciudad del interior del país puede compararse con el Área Metropolitana de Buenos Aires o con el Gran Buenos Aires, porque tienen dinámicas, complejidades y particularidades propias. Lo que si podemos hacer es comparar a Rosario con su prima hermana, la ciudad de Córdoba. En cuanto a subsidios del Estado Nacional, Rosario recibe un subsidio de $2,05 por pasajero, en tanto que Córdoba recibe $1,77, asimismo, la Córdoba tiene un boleto 100% gratuito para estudiantes primarios, secundarios, universitarios y para docentes de estos establecimientos, mientras que Rosario sólo tiene medio boleto para los estudiantes que se encuentran cursando la instrucción obligatoria. También es necesario aclarar que en la ciudad de Córdoba no se cobra el trasbordo, es decir, cuando se deben tomar más de un viaje para llegar a un destino, cosa que en la ciudad de Rosario no ocurre.

Finalmente, no se deben pasar por alto las palabras del ex intendente municipal, y actual senador provincial, Miguel Lifschitz cuando refiere a la necesidad de "despolitizar" la cuestión de la tarifa y someterla exclusivamente al análisis de costos realizado por los expertos del EMR. Si uno lee estas declaraciones sin saber de quién proviene y hace un juego mental tratando de adivinar su autor, podría tranquilamente concluir que provienen de algún ex ministro de economía de la década neoliberal de los noventa.

Cabría preguntarse qué es para el ex intendente la política, porque la política refiere esencialmente a lo público, al manejo de la cosa pública. Entenderá el actual senador que el modo de transporte de los rosarinos no tiene que ver con lo público, que es un simple análisis de costos, que cómo se movilizan los trabajadores y estudiantes a sus lugares de trabajo deriva esencialmente de una ecuación financiera.

Realmente sorprende que alguien que se diga a si mismo socialista y reivindique a Alfredo Palacios haga declaraciones propias de un conservador. 

 

 


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