Martes, 31 Agosto 2010 16:19

Los Dilemas del Partido Republicano

Escrito por Fabián Vidoletti (*)
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El movimiento conservador TEA PARTY está provocando un marcado corrimiento hacia la extrema derecha en el Partido Republicano en los Estados Unidos. Esto lo pone frente a una serie de dilemas a futuro cuya resolución puede tener profundas consecuencias en el escenario político del país. 

 

El movimiento conservador TEA PARTY está provocando un marcado corrimiento hacia la extrema derecha en el Partido Republicano en los Estados Unidos. Esto lo pone frente a una serie de dilemas a futuro cuya resolución puede tener profundas consecuencias en el escenario político del país.


 

Si hay algo que queda claro de la orientación que van tomando las primarias en EEUU de cara a las elecciones de noviembre –en las cuales se renovará el Congreso y algunas gobernaciones– es que el partido republicano se está inclinando decididamente hacia la extrema derecha, mientras los sectores más moderados buscan respuestas alternativas por fuera de la estructura del mismo.

La muestra más clara de esto es que los más altos dirigentes republicanos hoy critican al ex presidente George W. Bush por no haber sido lo suficientemente conservador, por estar demasiado propenso al apoyo del gobierno federal a la educación, por expandir la cobertura de medicamentos a los ancianos y por hacer disparar el déficit de las cuentas públicas.

Ahora, que ese déficit sea consecuencia principalmente de los dos gigantescos recortes impositivos aplicados sobre los sectores más concentrados de la economía a la vez que se luchaba dos guerras en forma simultánea no forma parte de esa crítica ya que sería reconocer algo que es ideológicamente inconveniente.

Este movimiento del partido republicano hacia posiciones de extrema derecha es confirmado por un análisis del PEW Research Center en el que se afirma que el número de personas con intención de votar por candidatos republicanos (sean afiliadas o independientes) y que a la vez se consideran conservadores aumentó desde un 58% registrado en el 2000 al 67% en el 2010.

En este contexto, el movimiento TEA PARTY sigue cobrando protagonismo en el seno de la sociedad civil y de la militancia política conservadora. En muchos estados incluso influyen decididamente a la hora del triunfo de determinado candidato al Congreso o a la gobernación.

Ahora bien, si hubiese un normal desarrollo de los acontecimientos, un movimiento político debería estar sustentado desde una construcción intelectual mínimamente sólida, sea desde libros o de publicaciones periódicas. Porque si vamos a los ejemplos concretos, el mismo Hitler escribió “Mi Lucha” como forma de darle un sustento a su pensamiento (más allá de la pobreza teórica de su argumentación). Incluso fue complementado por pensadores como Karl Haushofer o Carl Schmitt si se prefiere. Y también tenemos el ejemplo del sociólogo italiano Wilfredo Pareto quien defendió al fascismo de Mussolini.

Sin embargo, si a alguien se le ocurriese abordar el estudio del movimiento TEA PARTY, deberá trabajar incansablemente rastreando la colección de tweets de Sarah Palin, quien es hoy su principal sostén intelectual (al menos públicamente). Esto viene a cuento de la necesidad que el Partido Republicano tendrá de aquí en más de clarificar ciertas cuestiones centrales del debate político y que hoy son temas centrales en la agenda del TEA PARTY:

PRIMERA: ¿Cree el Partido Republicano que la Seguridad Social y la cobertura medicinal para ancianos y familias pobres son inconstitucionales? Porque esta parece ser la visión del candidato republicano al Senado por el estado de Colorado, Ken Buck, y de otros defensores del constitucionalismo taxativo dentro del TEA PARTY. Estos argumentan que el gobierno sólo posee los poderes explícitamente enumerados en la Constitución, entre los cuales no figuran ni los seguros de retiro ni la cobertura de la salud.

SEGUNDA: ¿Cree realmente que la identidad de los Estados Unidos está siendo socavada por la inmigración? Este es uno de los temas favoritos entre los militantes del TEA PARTY. Muchos candidatos, en aras de ganarse el favor de esta gente, caen en la tentación de formular propuestas descabelladas sólo para congratularse con la militancia TEA PARTY. Entre ellos, el que se lleva las palmas es Tom Tancredo, candidato a gobernador de Colorado que tuvo la genial idea de proponer bombardear la Meca para acabar con el problema del terrorismo, que le pidió a Obama que se vuelva a su tierra natal en Kenia y que llamó a Miami un “país del Tercer Mundo”. Un campeón imbatible que con sólo dos frases se las arregló para ofender a personas en cuatro continentes de forma simultánea.

TERCERA: ¿Cree de verdad que el derecho a armarse es aplicable en relación al debate por la cobertura de la salud? Porque parece que esta es la posición sostenida por la candidata a senadora por el estado de Nevada, Sharron Angle, cuando en una entrevista televisada prácticamente convocó a la rebelión armada contra el gobierno. Recordemos que la Segunda Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos establece que todo ciudadano tiene derecho a armarse en defensa de la libertad y para oponerse a cualquier forma de tiranía. Con esto en mente, esta buena señora dijo textualmente ante una pregunta del entrevistador: “¿sabe qué pasa? Nuestros Padres Fundadores pusieron la Segunda Enmienda ahí por una buena razón: para que la gente pueda protegerse contra los gobiernos tiránicos. Y de hecho, además, Thomas Jefferson dijo que es bueno para un país tener una revolución cada 20 años. Yo no deseo que ese sea el camino que vayamos a tomar pero, usted sabe, si el Congreso sigue haciendo lo que viene haciendo, la gente se va a empezar a preguntar si no es hora de apelar a las soluciones establecidas en la Segunda Enmienda para volver a poner al país en la senda correcta”.

Estas posiciones son las que están haciendo huir en estampida a los sectores moderados del Partido Republicano y poniéndolos a buscar alternativas electorales por fuera de la estructura partidaria. También preocupa a ciudadanos de a pie que pueden simpatizar con algunas consignas del TEA PARTY como oponerse al aumento en los gastos gubernamentales (uno puede o no coincidir con ellos en todo caso) pero que no plantean soluciones mesiánicas o delirantes como las que vimos antes.

Lo que cada vez queda más claro es que la mayor parte del discurso fascistoide del TEA PARTY es incompatible con algunas de las creencias más caras al conservadurismo. Porque es insostenible escuchar estas cosas del partido de Lincoln, quien hablaba de la inclusión y de la convicción de que las políticas de gobierno fortalecen al individuo. O dicho de otra forma, que la acción colectiva fortalece la individualidad. Es insostenible con las enseñanzas religiosas que pregonan muchos conservadores, aplicables también al gobierno, respecto de la búsqueda del bien común y la protección de los más débiles. Y son, desde ya, absolutamente incompatibles con el pensamiento del santo patrono del conservadurismo norteamericano, el filósofo del siglo XVIII Edmund Burke, quien sentía una profunda desconfianza por aquellos que plantean toda forma radicalizada de cambio social.

Por el momento todo se mueve en el terreno del posicionamiento electoral. El problema pasará a ser si muchos de estos proyectos se concretan con su llegada al Congreso. Es difícil que el cóctel de una presidencia debilitada por una derrota electoral, conviviendo con un Legislativo corrido hacia la extrema derecha termine en algo bueno. Y no es algo que le preocupe sólo a los norteamericanos. Porque de los márgenes de maniobra de Obama dependen temas tan importantes como las reglas del juego de la economía internacional que se discuten en el G-20 o la política migratoria y el trato hacia los indocumentados, por sólo mencionar un par de ejemplos. Lo mismo que en el 2008, esta no es una elección más.

 

(*) Lic. en Relaciones Internacionales. Analista Internacional de la Fundación para la Integración Federal

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