Lunes, 27 Abril 2020 09:34

Fuera de foco

Escrito por Miguel Gómez (*)
Valora este artículo
(5 votos)
Fuera de foco Mauricio Macri y Mario Vargas Llosa en el festejo del 30° aniversario de la Fundación Libertad, que integra la Fundación Internacional para la Libertad (FIL), presidida por el escritor peruano.

Leemos en el portal de fotografía 3lentes.com: La fotografía fuera de foco representa la realidad de una manera inusual, porque sólo aquellas personas que no tienen visión 20/20 como miopía, astigmatismo o hipermetropía, pueden ver el mundo “borroso”. Sin embargo, las imágenes borrosas pueden estar psicológicamente asociadas a los sueños o pensamientos.

No se ha confundido el lector y no será éste un artículo de fotografía ni mucho menos, pero al leerlo, no pude menos que referenciarlo en el comunicado que dio a conocer la Fundación para la Libertad (y sus desahuciados referentes locales) y que se conoció hace unos pocos días. La pregunta cae de maduro: ¿en qué medida, aquello que ven algunos actores políticos en el contexto de la crisis pandémica del Covid 19, refiere a una lectura que no esté condicionada a lo que psicológicamente se asocia con los sueños y pensamientos de esos mismos protagonistas?

Dice el texto de estos liberalotes sobre el final: “A ambos lados del Atlántico resurgen el estatismo, el intervencionismo y el populismo con un ímpetu que hace pensar en un cambio de modelo alejado de la democracia liberal y la economía de mercado. Queremos manifestar enérgicamente que esta crisis no debe ser enfrentada sacrificando los derechos y libertades que ha costado mucho conseguir. Rechazamos el falso dilema de que estas circunstancias obligan a elegir entre el autoritarismo y la inseguridad”. En parte es lógica la preocupación de sus firmantes, ya que, efectivamente la economía de mercado está siendo cuestionada. Su lógica de acumulación ha quedado desnuda, sin poder responder o dar una respuesta humanitaria adecuada. Los ejemplos huelgan a simple vista del observador. 

Referenciar a países como Argentina, en un texto que intenta denunciar el cercenamiento de libertades, obviando, por ejemplo, la realidad del vecino Brasil que es dirigido por un señor que participa en marchas que promueven el cierre del Congreso es, cuanto menos, un error de lectura política generado por el “mal enfoque del lente”

José María Aznar y Mauricio Macri en el 22° aniversario de la Fundación Libertad
José María Aznar y Mauricio Macri (2010)

Más allá del acotadísimo efecto final del mismo, la respuesta inicial de amplios sectores de la vida social, económica y política del país, fue de burla y chicana. Esto representa un error en sí mismo, ya que nadie puede desconocer la sapiencia política de dirigentes que han sido primero candidatos y luego presidentes o primeros ministros de sus países. Existe para ellos una referencia y algo para decir en este contexto. Las imágenes del modelo estadounidense están al alcance de la mano. No importa tanto (para ellos) la idiotez de un presidente que sugiere inyecciones de desinfectantes para atacar un virus, lo que prevalece es el romanticismo -podríamos decir infantil- de ciudadanos que exigen el levantamiento de la cuarentena y, de ser necesario, el sacrificio de los más débiles. Ya no importa tanto la combinación letal de la desinformación y de la portación de armas para la reivindicación del sálvese quien pueda (el más fuerte, obvio), sino la necesidad de hacerse visibles.

Es falso de falsedad absoluta que, en un país como Argentina, no estén garantizadas por estos días las plenas libertades individuales. No se desconocen las limitaciones existentes, pero hay un factor superior que de alguna forma condiciona a ese individualismo extremo de ciertos liberalismos regionales, y que de alguna manera los aterroriza: la vida común. 

La semana pasada se conoció que la Fundación Libertad no pudo pagar vencimientos por su lujoso edificio de Rosario
La semana pasada se conoció que la Fundación Libertad no pudo pagar vencimientos por su lujoso edificio de Rosario

En el contexto de preocupación y angustia existente, podría pensarse como un error la publicación de semejante manifiesto. No es así. Tiene una clara y meridiana intencionalidad política por dos motivos bien definidos. La primera, ya lo hemos marcado en esta columna, la necesidad que tienen los sectores de ciertas oposiciones de aparecer y mostrarse de cualquier modo y manera. 

La segunda, alejados en muchos de esos casos de las responsabilidades de gestión que supieron conseguir, es que tratan de reimponer cierta agenda para el presente, que les termina resultando esquivo. El poco abordaje mediático (incluso en las versiones dominicales de los medios escritos que les resultan afines) y escaso acompañamiento social habla por sí sólo de lo destemplado del planteo. Tal vez debamos repensar que lo que fundamentalmente les interesa es lo que (supuestamente) viene. Le hablan a su núcleo cada vez más reducido y “baten el parche” horrorizados por la hipotética falta de libertad y, al igual que con la lógica del lawfare, intentan construir un discurso alejado de toda verdad objetiva pero que, de a poco, empiece a hacer mella en determinados sectores sociales. La intención ha sido clara: gritar, y que sus gritos rebotaran de tal manera en medios (y círculos rojos) que se comenzara a “construir agenda”. Muy poco de eso pasó. 

Tal vez, tratando de ser inteligentes y no entrando en ciertos juegos donde se devuelve golpe por golpe, debamos pensar que la estrategia de estos propaladores de algunas (inexorablemente) vetustas ideas, sea la de mostrar un mojón. Una referencia. En Argentina sabemos bastante de esa estrategia. El caso Nisman nos interpela en ese sentido. De un corrupto, ineficiente y suicidado fiscal se intentó construir la imagen del ejemplo republicano a seguir. 

Pero por ahora la cosa no funcionó. El comunicado sólo sirvió para identificar quién es quién en el transcurso de una pandemia que reproduce (otra vez) dolor y angustia. Prepararon la cámara, ajustaron el zoom y dispararon. No tuvieron en cuenta lo mal enfocados que estaban. Pero para ciertas miserabilidades, poco importan los detalles de una buena fotografía.

(*) Analista de Fundamentar

Inicia sesión para enviar comentarios