Domingo, 24 Marzo 2024 09:22

Desarma y sangra Destacado

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Miro alrededor, heridas que vienen,
sospechas que van y aquí estoy,
pensando en el alma que piensa
Y por pensar no es alma, desarma y sangra…

“Desarma y Sangra” - Serú Girán

Diferencias expuestas a la luz pública. Chicanas divertidas y peyorativas que esconden diferencias profundas de antaño. Papelones institucionales que no se recortan sólo al plano interno sino que alcanzan al ámbito de las relaciones internacionales. Idas y venidas con temas sensibles que en poco menos de 72 horas cambian sin mayores explicaciones. Todo eso ofrece el mundo libertario en este puntual otoño del 2024. Con el intento permanente y sistemático de “re” institucionalizar procesos que se sustancian en décadas de lucha social, la semana estuvo plagada de esa esencia mileista de instalar novedades que mueren al poco tiempo de nacer. Días de desavenencias profundas y una esperanza con vestido de domingo. Pasen y vean. Son todos bien recibidos en un banquete así.

Es indudable que la sorpresa es un gen constitutivo de Javier Milei en tanto líder libertario del presente siglo XXI. Si bien esa característica de su personalidad política no es extensible a casi ninguno de sus funcionarios, en la presente coyuntura le alcanza para no perder centralidad, factor definitivo cuando se conduce un espacio desde la más elemental condición de minoría.

Algo de todo ello sucedió en la semana con el anuncio de la propuesta de los dos nombres que actuarían como candidatos para integrar Corte Suprema de Justicia de la Nación. Ariel Lijo por un lado y Manuel García Mansilla por el otro, ganaron los títulos de diarios, noticieros y portales a partir del anuncio promovido desde la virtual Oficina de Prensa de Presidencia. El primero de ellos ocuparía el lugar que quedó vacante a partir de la salida de Elena Highton de Nolasco y el segundo, y aquí lo distintivo del caso, resulta propuesto con una anticipación de más de nueve meses ya que el Dr. Juan Carlos Maqueda, uno de los cuatro integrantes actuales, cumple 75 años en diciembre, edad límite que impone la Constitución Nacional para el ejercicio del cargo.

En algún momento sabremos si Maqueda había pre anunciado de manera reservada su salida o si, el nombre de García Mansilla termina siendo un señuelo para apurar la eyección del experimentado cortesano. Decimos esto dado que vale recordar los casos de Carlos Fayt (que administró justicia hasta los 97 años, puesto que había jurado por la Carta Magna anterior que no imponía límites etarios) y la nombrada Highton de Nolasco que supo obtener un amparo de primera instancia que, bajo el argumento de que los constituyentes se habían excedido en sus atribuciones al reformar el artículo 99 de la CN, le permitió continuar en el cargo hasta el año 2021, quedando por encima de la renovada Constitución y por la cual había jurado. Deleites del institucionalismo argento.

Más allá de que el hombre antiguamente vinculado al duhaldismo acepte o no su jubilación de facto, no deja de ser evidente el intento mileista de empezar a delinear una corte más cercana a sus intereses y espectro ideológico. Si ponemos en la balanza las coincidencias con el actual decano de la Universidad Austral, referente del Opus Dei que supo afirmar que “el aborto es un delito, que tiene algunas causales de no punibilidad previstas en el Código Penal”, y que el nombramiento de Lijo supone un acuerdo con Ricardo Lorenzetti, personaje que quedó definitivamente herido de la componenda entre Carlos Rozenkrantz y Horacio Rosatti, circunstancia que lo alejó de la conducción del máximo tribunal de justicia; veremos para qué lado se puede empezar a mover el péndulo. “Cambia, todo cambia” habrá pensado el rafaelino y mientras intenta descubrir si es real o no, que la venganza es un plato que se sirve frío.

Pero la duda principal no radica ni en Balcarce 50 ni en el cuarto piso de Talcahuano 550, sino a unas escasas cuadras de allí, en el edificio del Congreso de la Nación, ya que nadie sabe a ciencia cierta, cuánto respaldo podrían obtener estos nombres. Recordemos que se necesitan de las 2/3 partes de los miembros del Senado para promover a un juez de la Corte Suprema y que los nominados enfrentan tres condicionamientos:

1. Lijo supo ganarse la enemistad de buena parte del sistema político, con acciones funcionales al Lawfare pero también con la decisión de no haber cerrado la causa Correo, factor que inquieta al ex presidente Mauricio Macri.

2. Si García Mansilla es un convencido defensor de la causa anti aborto, en una cámara de Senadores que hace muy poco tiempo modificó su composición, pero no lo suficiente para cambiar el clima de época que impuso el triunfo feminista de transformar en ley la interrupción voluntaria del embarazo; cuesta imaginar que esa misma institución habilite la designación de alguien que quedaría en condiciones de decretar la inconstitucionalidad de la norma sancionada a finales de 2020.

3. No han sido pocas las voces que se han quejado de la falta de perspectiva de género en esa hipotética configuración cortesana de futuro, cuestión que bien reconocía el ya famoso Decreto 222/03 que supo imponer Néstor Kirchner, y que se transformó en la institucionalización de una sus mejores políticas y que, de acuerdo a lo que dejaron trascender desde el oficialismo, se apostaría por su modificación. Desarmar para volver, de alguna manera, décadas atrás.

Pero el anuncio de los hipotéticos futuros cortesanos no vino acompañado del conjunto libertario sino de la decisión individual del propio Milei, cuestión que quedó evidenciada en lo que reconoció la propia vicepresidenta Victoria Villarruel, cuando en una nota brindada al comunicador oficialista Jonatan Viale, reconoció que, en la previa, no estaba enterada de la propuesta presidencial, como así tampoco ninguno de los siete senadores con que cuenta La Libertad Avanza en la cámara alta. 

Pero la entrevista con el hijo de Mauro, no quedó solo en eso. Más allá de algún comentario divertido (“jamoncito del medio”), la cual sólo puede ser utilizada para alguna chicana de ocasión, la nota televisada por TN sirvió como demostración palmaria de las diferencias que subsisten en el mundo oficialista, ya que Villarruel no se privó de cuestionar el proyecto ideado por el ministro de Defensa Luis Petri, que habilita a que las fuerzas armadas puedan intervenir en la lucha contra el narcotráfico.

En las antípodas del sentido de la ley, pero con la misma conclusión final, la vicepresidenta afirma que el flamante proyecto se aplicaría sobre la población civil y que por lo tanto, las fuerzas armadas no están preparadas para tal fin. Como militante defensora de genocidas, y en clara referencia a lo sucedido desde marzo 1976, se preguntó en voz alta dónde estaban aquellos que intervinieron la última vez en la lucha contra civiles, y se respondió a sí misma: “presos”.

Más allá de la fluidez de la entrevista, de las anécdotas simpáticas y del poco formalismo de la misma, el encuentro sirvió para saldar viejas “cuitas” con Patricia Bullrich y Petri, y por elevación, con el primer mandatario. Recordemos que el acuerdo de campaña suponía que la actual vice manejaría esas áreas. Si la foto trucada de comienzos de semana (que llamativamente mostraba a un Milei más alto), intentaba mostrar que todo estaba bien en el binomio, los dichos vicepresidenciales lograron desactivar el virtual intento.

Lo llamativo del asunto, y a contramano de lo sucedido días atrás con el anuncio del tratamiento del DNU 70/23 en el Senado, cuando un ejército de trolls salió a vituperar a Villarruel, en esta ocasión la entrevista no fue revisada por las tropas libertarias de redes. ¿Aprendizaje o datos reservados de que “Vicky”, hoy, mide mejor que el presidente? Vaya uno a saber. A veces algunos silencios dicen demasiado.

En la soledad de su construcción, y acá no nos referimos solamente a su centralidad, sino a la falta de “cuadros” que hagan política más allá de cierto institucionalismo que tiene proa al 25 de mayo, Milei no se priva de las contradicciones. De las que vienen del período electoral y de esas que viran el sentido de las afirmaciones en cuestión de horas.

Si la promesa de campaña hacía referencia a “vouchers” que se otorgarían para que cada uno eligiera libremente a qué escuela mandar a sus hijos, en la semana conocimos que los dichos referían a un simple subsidio que sólo alcanza a una porción muy pequeña del universo prometido.

Para mayor demostración de los vaivenes discursivos, si el fin de semana se declaraba que el gobierno intentaría aprobar una reforma en el cálculo del pago a jubilados vía ley sancionada por el Congreso de la Nación, el viernes a la noche se anunciaba, vía comunicado de la OPRA, que se emitiría un nuevo DNU que otorgará “un aumento jubilatorio para el mes de abril, a partir de la licuación ocasionada por la fórmula sancionada por la anterior administración”. Nada dice de la propia inflación generada a partir de la asunción de Javier Milei (60%, sin contar marzo) y si eso tendrá algún tipo de compensación.

Desarmar un entramado legal, alcanzado con los consensos que impone la democracia, y no pensada para la inflación galopante que hemos sabido conseguir y que expresa la voluntad de UNO en nombre de cierta celeridad, se parece más al intento desesperado de evitar un acuerdo legislativo (que no está lejos) que le imponga al oficialismo otro marco legal que no sea de su agrado.

Se avecina el 24 de marzo y ante lo que será, seguramente, una movilización de proporciones, el oficialismo hizo circular el globo de ensayo de que se prepara un indulto para el conjunto de represores juzgados y encarcelados, como así también para aquellos que aún están en proceso. Rápidamente, buena parte del entramado del sistema político y de la sociedad civil, recordó el carácter ilegal de la medida, violatoria de no pocos acuerdos y tratados internacionales que ha suscripto el Estado nacional. Parece que la contundente respuesta sirvió para sacar el tema de agenda, no sin antes haber eliminado el acto oficial que era costumbre, a la par de desechar la idea de cualquier sorpresa que termine activando mayores malestares, circunscribiéndose el aporte oficial a un mero video que intentará reflotar la teoría de los dos demonios. Más allá de los intereses de la vicepresidenta, el mundo libertario no tiene ningún interés en el tema y lo más seguro es que, velozmente, quiera pasar pantalla.

El mileismo se considera protagonista de un momento único e histórico. Creen en la versión antojadiza que llegó para refundar la Argentina desde sus cimientos y en ese devenir, desarmar todo atisbo de vida comunitaria, plena y para todos. Por estas horas asistimos a la temeraria promesa de la eliminación de miles de puestos de trabajo en el sector estatal. Por goteo que incluyen cientos de telegramas, que se dirigen a personas que exceden la lógica de la planilla de Excel, decenas de áreas del Estado que no casualmente han adolecido de los nombramientos políticos de rigor, se enfrentan al dilema de su desaparición. Medios oficiales incluidos, eliminando la posibilidad de otra forma de comunicación que existe, que es real y que refiere a la Argentina profunda que nada tiene que ver con el día a día de las grandes urbes.

Desarman un país, para que nosotros sangremos. Tal vez el domingo, con el inconmensurable ejemplo y guía de Madres y Abuelas, encontremos algo de calma y regocijo. A tientas, sin saber del todo que trole hay que tomar para seguir, pero con la inocultable convicción del NUNCA MÁS. Aunque ahora crean que puedan reversionar la historia a su antojo.

(*) Analista político de Fundamentar - @miguelhergomez

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