Lunes, 03 Febrero 2014 10:21

Tópicos sobre (in) Seguridad Ciudadana

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El ministro de Seguridad de Santa Fe, Raúl Lamberto El ministro de Seguridad de Santa Fe, Raúl Lamberto La Capital

Sobre finales de enero (mes récord en asesinatos en Rosario) el Ministro de Seguridad de Santa Fe, Raúl Lamberto, intentó dar respuesta a la requisitoria periodística sobre los hechos que conmueven a la provincia en general, y a Rosario en particular y que dependen de su área de gobierno.

Las declaraciones, que merecieron la tapa de los diarios locales del día siguiente, pueden ser analizadas sobre cuatro tópicos básicos que abordó el funcionario:

La teoría no es nueva (pese a la novedad del concepto), resultando deudora de la ya antigua idea esgrimida y formalizada por el comisario Cristian Sola, ex jefe de la policía santafesina, que afirmaba que el crecimiento de los crímenes obedecía a los ya famosos “ajustes de cuentas”.

1. RELACIONES INTERPERSONALES. Según la versión oficial, el aumento exponencial del número de asesinatos responde a un clima de extrema violencia que se vive en nuestra sociedad. “La mayoría de los casos corresponden a disputas entre vecinos, familiares, personas que se conocen entre sí, y en lugares vinculados a la venta de droga". Sin entender del todo esto de las “relaciones interpersonales” (todo crimen es entre personas, de otra forma se trataría de suicidio), en nuestro rol de ciudadanos podemos inferir que la explicación causal refiere a crímenes entre personas conocidas en el ambiente del delito o por esa violencia social que vivimos. La teoría no es nueva (pese a la novedad del concepto), resultando deudora de la ya antigua idea esgrimida y formalizada por el comisario Cristian Sola, ex jefe de la policía santafesina, que afirmaba que el crecimiento de los crímenes obedecía a los ya famosos “ajustes de cuentas”. Con otro maquillaje, la explicación supuestamente causal de Lamberto (que también propala alegremente el gobernador Antonio Bonfatti), obedecería a cuestiones que están afuera de su responsabilidad, que deviene de otro lado, de un afuera, de algo que no es como nosotros. Fácil manera de desentenderse del problema.

2. POLICÍA COMUNITARIA. Resulta la gran novedad que nos cuentan algunos personajes mediáticos de la otrora segunda ciudad del país. En estos días, comenzó a funcionar en pleno barrio Las Flores un grupo de policías que estarán en contacto cercano con los vecinos tratando de resolver “esas” situaciones de violencia que vivimos a diario. Pese al descrédito público de la fuerza, se contaría con unos 45 funcionarios policiales en el territorio de manera permanente. Más allá de lo que parece ser una plausible idea de trabajo, va de suyo que en la esencia misma del proyecto radican sus límites: si es necesario “saturar” de funcionarios policiales un barrio para construir una “mejor cotidianeidad”, no se entiende muy bien cómo se resolverán las mismas tensiones en los centenares de barrios que crecen a lo largo y ancho de la provincia. Dando por descontado el éxito del proyecto (al rengo hay que verlo andar para saber si cojea), su alcance terminará siendo muy limitado a esos barrios donde se implementen. Pobre manera de abordar el problema.

3. AMOTINAMIENTO POLICIAL. Según Lamberto, la seguridad estuvo garantizada durante el “conflicto policial”. O el ministro no estuvo en la ciudad por esos días, cuestión probable dado que no se lo vio públicamente, o ha imaginado otra realidad. La utilización del miedo como método de lucha política y la intimidación a ciudadanos con la falsa información de saqueos en zonas calientes de la ciudad no parecen ser puntales de la seguridad ciudadana. Si en Rosario no hubo muertos durante esos días no obedeció a la gracia divina ni a la acción del gobierno de la provincia, sino, indefectiblemente, a la importante presencia de Gendarmería Nacional y Prefectura Naval, fuerzas que resultan más efectivas y que gozan de un mayor prestigio que la policía local y que llevaron la tranquilidad que los ciudadanos no tenían por esas horas. Mentirosa manera de comentar el problema.

4. RALLY DAKAR: curioso elemento para ponderar y sentirse orgulloso de la seguridad ciudadana. Un evento que, más allá de la falsedad de los números esgrimidos por la organización y difundidos tontamente por el show bussiness mediático rosarino (1.000.000 de asistentes a la largada), no debería marcarse más allá de una excepcionalidad. En primera instancia porque se realiza una vez al año (existen rumores de que en 2015, Rosario sería otra vez la ciudad elegida para su largada) y además, porque termina siendo un hecho, chiquito, que se realiza durante no más de 7 días, dentro de un año que tiene 365. Publicitaria y marketinera manera de comentar éxitos que, por su espesura, no interesan a nadie.

En algún momento será cuestión de barajar y dar de nuevo, de entender que la lógica política y comunicacional de resolución de problemas que se ha utilizado hasta el momento ya no alcanza, ni en la ciudad de Rosario ni en la provincia de Santa Fe, para dar certezas a los ciudadanos. Como diría el ya septuagenario, pero siempre vigente catalán, “nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio.”  

 

(*) Analista político de la Fundación para la Integración Federal

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