Sábado, 07 Noviembre 2020 18:55

Tranquilidad y Acción Política

Escrito por Miguel Gómez (*)
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Tranquilidad y Acción Política Tute

Te comportas de acuerdo
Con lo que te dicta, cada momento
Y esta inconstancia, no es algo heroico
Es más bien algo enfermo.
Gustavo Cerati

Esta semana de noviembre que acaba de concluir, tal vez pueda ser pensada como la primera en mucho tiempo en la cual el gobierno nacional puede sobrellevarla sin grandes sobresaltos y con la mirada puesta un poco más allá del día a día. No las tuvo todas a su favor, pero la importancia de las elecciones en los EE.UU., el alivio que empieza a mostrar en algunas regiones del país el comportamiento del Coronavirus y cierta acción política consolidada, parece haberle otorgado algo del oxígeno político que resulta fundamental para lo que viene.

La semana comenzó con el dato confirmado del viaje de la viceministra Carla Vizzotti a la Federación Rusa, para conocer de cerca los detalles y el comportamiento de la vacuna Sputnik V que parece tener una buena evolución en su clínica. No resulta casual que, a una vacuna que se aplica desde el 10 de agosto en aquel país, se le haya prestado tan poca atención por estos arrabales del mundo. A mitad de camino de cierta desprolijidad rusa en el proceso científico de notificación de su comportamiento en humanos (la ya famosa fase III) y de los intereses occidentales que afecta, la noticia del viaje de la funcionaria pasó a ocupar buena parte del centro de la escena política y mediática.

A partir de allí apareció el cúmulo de hechos que parecen acompañar a cada decisión relativamente trascendente que se tome desde el gobierno. Como parece comentarnos el genial Gustavo Cerati en el epígrafe, parte de la sociedad y su consecuente representación política, se comporta de acuerdo a lo que dicta cada momento: oposición a ciertas restricciones de circulación a partir de la presencia del virus, severos cuestionamientos a la implementación del impuesto a las grandes fortunas que afecta a nada más que 12.000 personas y ahora, la furibunda negativa a la posibilidad de la aplicación de una vacuna “rusa”.

Lo que demostró el dato de la potencial vacunación con la Sputnik V, es el grado de prejuicio, desinformación y analfabetismo político de buena parte de esa misma población que mira de manera crítica y deslegitimante el acuerdo entre ambos Estados. Algunos siguen imaginando que la URSS existe y que Vladimir Putin sigue siendo el mismo agente de inteligencia de la KGB de hace varias décadas. Desconocen lo más elemental de las noticias de los últimos lustros: la Federación Rusa es un país capitalista con sus particularidades y detalles.

Serko
Serko

Es atendible la preocupación por ciertos procedimientos que han sido cuestionados por la comunidad científica internacional, pero de allí a desconocer el desarrollo que ha tenido esa región en materia de investigación en salud durante todo el siglo XX, justamente en plena vigencia del comunismo, es desconocer la historia mínima de una nación que no las tuvo todas consigo para haberse convertido en una gran potencia.

Pero en este tema el saldo es a favor del gobierno de Alberto Fernández. La discusión está puesta sobre el eje de contar con la vacuna y no precisamente con su ausencia. Más allá de la existencia de negociaciones para acceder a otras investigaciones, en términos políticos, la aparición de ciertos plazos en el horizonte de semanas, no deja de ser una noticia que brinda cierto beneplácito y que fuerza a pensar en un cambio de ejes discursivos.

Parte de esa calma también viene alimentada por el frente financiero y el comportamiento del dólar ilegal y del CCL (contado con "liqui"), los cuales han tenido una marcada baja en las dos últimas semanas. Lejos de dar una interpretación macroeconómica del asunto, digamos que la estrategia de corto plazo al ministro Martín Guzmán le está dando el resultado esperado y ello ha servido para aflojar “tensiones” y no exclusivamente cambiarias.

A tal punto se ha fortalecido el hombre formado junto a Joseph Stiglitz, que pudo decirles en la cara a los propios empresarios que integran la siempre poderosa Asociación Empresaria Argentina, donde revisten Paolo Rocca y Héctor Magnetto (entre otros), que deben entender que las elecciones las ganó el Frente de Todos para hacer exactamente lo contrario a lo que pregonaba el macrismo que tanto protegieron. Cuestión de cumplimiento de contratos se le dice. Pero en este caso, de contrato social, algo no escrito en formato papel, pero con la suficiente importancia para debilitar o fortalecer gobiernos. Un contractualista a la derecha, por favor.

Incluso, aquellas que no fueron del todo buenas noticias dejaron mejor parado al oficialismo de lo que se esperaba. Es el caso de la Corte Suprema de Justicia de la Nación con el fallo de los jueces Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi. Lo dijimos hace varias semanas: la decisión que tomaría el máximo tribunal vendría en formato salomónico. No acertamos porque tuviéramos una primicia ni mucho menos, sino porque en tiempos de grietas sobredimensionadas, lo que hace preservar a una institución con claro perfil político como la Corte, es la equidistancia.

El fallo no dejó conforme a ninguna de las partes. A los demandantes les concedió legitimidad en todo lo actuado, a la vez que les puso fecha de vencimiento en el cargo una vez que se terminen de implementar los concursos respectivos, a los cuales también deberán someterse. Parece demasiado para jueces que están cerca del retiro jubilatorio.

Al oficialismo le dijo que, si bien la situación del dúo BB no es eterna, el procedimiento por el cual se determinó su salida vía Consejo de la Magistratura y Senado de la Nación, no es el correcto y por lo tanto los desplazados podían volver a ejercer sus funciones.

No hubo sobreactuaciones gubernamentales ni mucho menos. Tal vez porque se entiende que, a la luz pública, a veces no conviene dar ciertas discusiones o, tal vez, porque lo que a partir de ahora deberán convalidar los demandantes, en su rol de integrantes de la Cámara que revisa el accionar de jueces que investigan los casos de corrupción en la primera instancia, sean las demandas que involucren a ex funcionarios macristas. Y revisar causas que alcanzan a funcionarios “cercanos”, tal vez resulte un factor contraproducente para ciertos intereses. Es por ello que no parece extraño el dato de los últimos días y que refiere a las hipotéticas renuncias del dúo Bertuzzi – Bruglia. Habrá que darle tiempo al tiempo.

De las migajas que deja el asunto, parece recoger su alimento el PRO (o parte de él), que en voz de su presidenta Patricia Bullrich, rápida de reflejos, anunció una nueva movilización, ahora en defensa del dúo demandante. En el contexto de lo que ha sido la semana, la medida aparece como destemplada y carente de todo sentido de oportunidad política en un contexto muy particular, donde ciertas resoluciones de la “alta política” como supone el fallo de la Corte (ponele), están muy lejos del interés general de los argentinos.

Varios datos objetivos deja la semana que pasó: los oficialismos de AMBA anuncian el corrimiento del aislamiento social hacia el distanciamiento, las vacunas empiezan a tener fechas temporales de cercanía y los cataclismos económicos que se anunciaban por las corridas en los mercados, parecen haber perdido la potencia de antaño.

Nada mal para un gobierno parido bajo el influjo pandémico. Aunque algunas inconstancias que no son heroicas tampoco sean algo enfermo. Refieren a la sobrevida política. Y ya sabemos todos que la necesidad, tiene cara de hereje.

(*) Analista político de Fundamentar

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