Miércoles, 25 Noviembre 2015 10:19

Antonio Costa hace historia en Portugal

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El líder socialista portugués, Antonio Costa, sonríe antes de reunirse con Aníbal Cavaco Silva este martes en Lisboa. El líder socialista portugués, Antonio Costa, sonríe antes de reunirse con Aníbal Cavaco Silva este martes en Lisboa. PATRICIA DE MELO MOREIRAAFP

El líder socialista gobernará por primera vez en la historia de la democracia portuguesa a pesar de no haber ganado las elecciones

Independientemente de lo que pase con su Gobierno, el socialista Antonio Costaya ha entrado en la historia de la democracia portuguesa al conseguir algo que hasta este momento ningún otro político había logrado: formar Gobierno a pesar de no haber sido el vencedor de las elecciones. Es la primera vez que sucede y se debe, en gran medida, a la capacidad de negociación del socialista, que ha conseguido algo que tampoco había conseguido ninguno de sus antecesores:gobernar con el apoyo de todos los partidos de la izquierda.

De hecho, hasta Antonio Costa, una de las principales críticas de comunistas y Bloco de Esquerda al Partido Socialista era que cada vez más se parecía a los conservadores socialdemócratas en cuanto a las medidas con las que han gobernado durante los últimos años. Ahora, comunistas y 'bloquistas' se han puesto de lado de Antonio Costa, que ha tomando las riendas de la lucha de la izquierda para derribar el ejecutivo de derechas de Passos Coelho.

"Estoy disponible para asumir mis responsabilidades políticas", dijo Costa hace poco más de un año, cuando decidió dejar la Alcaldía de Lisboa para presentarse a la Secretaría de su partido. Entonces, mandaba el socialista Antonio José Seguro yla aparición de Antonio Costa fue vista por algunos como una "traición". Para otros, Costa era el mejor candidato para disputar las elecciones generales que se celebraron el pasado 4 de octubre.

Durante la campaña, el ex alcalde repitió hasta la saciedad que era el candidato de la "alternativa a la austeridad"; sin embargo, su discurso no consiguió suficientes votos como para salir vencedor. Esa misma noche, reconoció la derrota y dio la enhorabuena a Passos Coelho por los resultados. Pero los acontecimientos políticos posteriores se fueron poniendo de su lado y Costa al final ha sabido aprovechar la oportunidad histórica para darle la vuelta a los resultados electorales. Él perdió las elecciones pero después, ha sido quien ha conseguido lograr el respaldo de la mayoría del Parlamento.

Su larga experiencia política y su carácter dialogante han sido fundamentales para que las negociaciones con comunistas y 'bloquista' llegaran a buen puerto. Antonio Costa lleva en política desde que a los 14 años entró en las Juventudes Socialistas. Desde entonces, fue diputado, después secretario de Estado yministro de la Administración Interna y, por último, alcalde de Lisboa. Le faltaballegar al máximo cargo del Gobierno y la primera vez que lo ha intentado lo ha conseguido. Aún así, hay portugueses que piensan que le falta legitimidad políticaporque no venció las elecciones y le critican por derribar a la derecha. Él asegura que lo ha hecho, no en beneficio personal, sino para acabar con la austeridad en Portugal.

Ése ha sido el discurso con el que también ha convencido a la izquierda. Ahora, tendrá que probar que es capaz de elaborar medidas que vayan en sintonía con lo prometido porque el apoyo de los comunistas y 'bloquistas' no es una carta blanca. Si Antonio Costa no cumple lo prometido, entonces le retirarán su apoyo y eso sería una derrota mayor. Es más, algunos dentro de su partido no le perdonarían que fracasara después de haber pactado con la izquierda. Por delante tiene cuatro años para probar que se puede gobernar en minoría con el respaldo de partidos que hasta ahora no han tenido responsabilidades gubernativas y con los que hay diferencias ideológicas sustanciales, cumpliendo las reglas internacionales (como se ha comprometido a hacer) pero aliviando la austeridadque durante los últimos cuatro años han sufrido los portugueses. Quizá así, consiga el voto popular que esta vez ha tenido que forzar en el Parlamento.

 

FUENTE: El Mundo

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