Sábado, 30 Mayo 2020 13:29

Y finalmente se picó

Escrito por Santiago Toffoli (*)
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Xi Jinping durante la Asamblea Popular Nacional Xi Jinping durante la Asamblea Popular Nacional REUTERS

¡Buen día! Este resumen sale hoy sábado, y no viernes como siempre, porque la pandemia nos otorga ciertas licencias y porque Míster Fundamentar es muy comprensivo de los tiempos de los escritores.

Una nueva Ley de Seguridad en Hong Kong, advertencias, movimientos de tropas y la referencia a una “nueva guerra fría” son muestra de un endurecimiento de la posición de China a nivel internacional. En la vereda de enfrente, Estados Unidos rompió con la OMS mientras el debate racial vuelve al centro de la escena. Bonus con dos países sudamericanos de los que nunca hablamos, fútbol en República Checa y una buena noticia desde Costa Rica.

Cambio de actitud

“Están empujándonos al borde de una nueva guerra fría”. Con estas palabras, la cancillería de la República Popular China hizo referencia a la agresiva postura que muestra Estados Unidos con respecto al gigante asiático. Mientras la discusión por el origen del virus sigue marcando el ritmo de un vínculo cada vez más desgastado, China mostró un interesante cambio en su actitud frente al sistema internacional.

Durante esta semana tuvo lugar la Asamblea Popular Nacional, el órgano legislativo chino. Esta reunión, que se celebra una vez por año, tendría que haber tenido lugar en marzo pero se pospuso para mayo, por razones de público conocimiento. De las múltiples leyes que se trataron, una cobró más importancia que el resto: una nueva Ley de Seguridad para la Región Administrativa Especial de Hong Kong.

Asamblea Nacional Popular china

Pasamos a explicar. Hong Kong es un territorio semiautónomo bajo soberanía china pero con status especial. Ex colonia británica, fue devuelta a China en 1997 con la condición de mantener el esquema “un país, dos sistemas”. A partir de este acuerdo, Hong Kong goza de ciertas “libertades” en el plano civil y político que no están presentes en la China continental. Tienen un sistema de elección de autoridades y un Parlamento donde están representados espacios “pro democráticos”.

Sin embargo, a pesar de estas prerrogativas que permiten que Hong Kong sea hoy un centro financiero a nivel mundial que tiene trato preferencial con varios países de Occidente, la última palabra la tiene Beijing. A raíz de una Ley de Extradición que China quiso implementar en el territorio semiautónomo el año pasado, hubo una serie de protestas que fueron razón suficiente para que China discuta, en esta Asamblea que tuvo lugar esta semana, lo que sucede en Hong Kong en términos de la seguridad nacional.

Fue por esto que Beijing aprobó una nueva Ley de Seguridad, mucho más severa que la Ley de Extradición que provocó las protestas de 2019. En ella, se castiga la secesión, la subversión al poder del Estado, el terrorismo y actos que pongan en riesgo la seguridad nacional. Además, se aprobó una pena para las personas que tengan actitudes irrespetuosas contra el himno de la República Popular.

Obviamente, Estados Unidos fue el primero en responder. Telefoneó a Londres, y junto con Gran Bretaña llevaron el asunto al Consejo de Seguridad de la ONU para su discusión. China, haciendo valer su capacidad de veto como miembro permanente del órgano, lo bloqueó. Cancelado el canal multilateral, Trump movió solo: le ordenó a su gobierno que revoque el trato preferencial que tenía con Hong Kong, atado a la autonomía del territorio. Como esa autonomía, según EE.UU., no existe más, la política especial de Washington, que se traducía en tratados de extradición, beneficios comerciales, y otras cuestiones, se echa por tierra.

El endurecimiento de la posición internacional de China tuvo otros episodios. Ante las acusaciones de Australia que, en tándem con lo exigido por Washington, exigió explicaciones por el origen de virus, China amenazó con boicotear ciertas exportaciones del principal país de Oceanía, un importante socio comercial de Beijing.

Esta semana hubo otros movimientos que van en la misma dirección. Tanto China como India movilizaron tropas a su frontera, cercana a la zona del Himalaya, en un nuevo capítulo de un escenario tenso que, por ahora y por suerte, muestra mucho ruido y pocas nueces.

Además, en Canadá un tribunal falló en contra de la vicepresidenta de Huawei, Meng Wanzhou, detenida en el país norteamericano en 2018. La respuesta de Beijing fue clara: “a Canadá no le conviene ser la primera línea de disputa entre China y Estados Unidos”.

La intervención en Hong Kong, el movimiento de tropas, las advertencias a Canadá, las amenazas a Australia, la referencia a una “nueva guerra fría” y las editoriales publicadas por sectores del gobierno chino (ver) muestran que, en el mundo post-pandemia, China tendrá otra actitud hacia afuera de sus fronteras.

Crónica de una ruptura anunciada

Finalmente, Trump dio el paso. La ruptura con la Organización Mundial de la Salud (OMS) se hizo efectiva tras la no realización de “las reformas solicitadas” al organismo. Con esta medida, Estados Unidos dejará de destinar casi 500 millones de dólares anuales a la OMS, que pierde cerca del 15% de su masa presupuestaria.

Ya sabíamos que iba a pasar esto en algún momento. No fue suficiente que la OMS aprobara la realización de una investigación imparcial sobre el origen del virus. El gobierno de Trump ve en la disputa con China el principal activo para movilizar a su base electoral, y en esa movida también cae la OMS, presa del conflicto geopolítico y acusada por Washington de ser un organismo títere de Beijing.

Además, la Casa Blanca anunció que pueden llegar a tomarse algunas medidas tras la aprobación de la Ley de Seguridad en Hong Kong, que no descartan la implementación de sanciones, como las que caen ya sobre funcionarios y empresas de países rivales como Irán y Venezuela.

Como si no tuviera suficiente, un nuevo caso de violencia racista provocó protestas en varias ciudades de los Estados Unidos. El asesinato de George Floyd, un afroamericano de 46 años, por parte de la policía de Minneapolis, generó una serie de movilizaciones que tuvieron su epicentro en esta ciudad del Estado de Minnesota.

Mientras centros comerciales y la propia estación de policía donde trabajaba el asesino de Floyd fueron el objetivo de los manifestantes que incendiaron varios edificios, Trump ensayó un tibio pedido de justicia y envió a la Guardia Nacional a pedido del gobernador de Minnesota, Tim Walz.

El debate racial vuelve a cobrar importancia en los Estados Unidos, otro vector, además del sanitario, que impone un manto de relativismo en la caracterización del gran país del norte como primera potencia mundial. Dicho de otra manera: ¿Puede decirse que un país donde matan a la gente por su color de piel es la principal potencia del mundo? Supongo que esa respuesta varía según lo que definamos como “potencia”

Los asesinatos de ciudadanos negros en EE.UU. es algo que sucede con aterradora periodicidad. George Floyd, que murió por estrangulamiento debido a la presión que ejerció el policía Derek Chauvin con su rodilla durante más de 6 minutos sobre su cuello, repitió más de 10 veces la misma frase, convertida en una súplica por su vida: “no puedo respirar”.

‘I can’t breathe’ se convirtió en el grito reivindicativo de las marchas pidiendo justicia por Floyd. El movimiento Black Lives Matter (Las vidas de los negros importan), tomó esta frase para encabezar los reclamos desde 2014, cuando policías blancos mataron a Eric Garner, otro afroamericano estrangulado por las fuerzas de seguridad en la vía pública. Garner, al igual que Floyd, repitió esa frase varias veces antes de morir por asfixia.

La muerte de Floyd, que impactó al mundo por la viralización del video del ahorcamiento y por las masivas protestas que generó, muestra la doble vara con la cual se maneja en la justicia estadounidense al tratar asesinatos de negros en manos de blancos. Solo un pequeño porcentaje de los asesinos de ciudadanos afroamericanos son efectivamente condenados a cumplir una condena. Y esto es terriblemente más notorio cuando los involucrados son policías.

Hoy, con la posibilidad que tenemos todos nosotros de tener una cámara en nuestro bolsillo, los asesinatos como los de Floyd o Garner son filmados y mostrados al mundo. A esto se refirió el actor Will Smith, quien dijo que siempre hubo homicidios contra los negros solo por ser negros. La diferencia es que ahora son documentados.

Bonus track

Después del resumen de esta semana te querés gatillar, ¿verdad? A veces, ver lo que sucede en el mundo es razón suficiente para alimentar el pesimismo.

Pero no todas son malas noticias. Costa Rica se convirtió en el primer país de Centroamérica en legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo. Ni la pandemia, ni la influencia de las elites religiosas pudieron frenar la conquista de este derecho, tan básico como poder elegir libremente a quien amar. Daritza Araya y Alexandra Quiros fueron las primeras en contraer matrimonio tras la entrada en vigencia de la nueva Ley.

 

Por otra parte, se celebraron elecciones en Surinam, un país de nuestra Sudamérica, que muchas veces pasa desapercibido por su pasado como colonia neerlandesa y por estar lejos y ser pequeño. La figura más importante de Surinam como país independiente es Desi Bouterse, quien buscó renovar su mandato por la vía electoral. Algunos datos, acá: Elecciones en Surinam

Como para no salir del área, hay que decir que Argentina no fue el único país sudamericano que celebró una fecha patria esta semana. Guyana, otro Estado de nuestro continente que suele pasar desapercibido, festejó sus jóvenes 54 años de independencia del Reino Unido. Podes mirar algo acá: Independencia de Guyana

Yo, por mi parte, voy a hacer una confesión de sábado otoñal y voy a decir que extraño a mis amigues y al fútbol. Espero que el reencuentro con la gente que quiero sea en estas semanas. En cuanto al fútbol, es más difícil. En República Checa se reanudó la Liga con un partidazo entre dos de los equipos más populares de ese país: Viktoria Plzen contra el mítico Sparta de Praga. El Viktoria ganó 2 a 1, y la popular se pareció más a un autocine que a una tribuna.

¿Será este el futuro del fútbol durante la pandemia?

Un abrazo y hasta la semana que viene.

(*) Analista internacional de Fundamentar.

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