Domingo, 08 Septiembre 2013 10:33

La Integración Verdadera No Vive Solo de Intenciones

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Se afirma que el Mercosur constituiría, hoy, más un obstáculo que un catalizador del desarrollo. Sería mejor, dicen, hacer que el bloque retroceda de unión aduanera a área de libre comercio, a ejemplo de lo que se propone la Alianza del Pacifico. La realidad no se corresponde con esta percepción

La realización, el pasado 23 de mayo (Cali, Colombia), de la VII Cumbre de la Alianza del Pacífico está despertando un interés creciente. Al alegado carácter “concreto”, “moderno” y “dinámico” del grupo, se contrapondría la supuesta dimensión “retórica”, “pasada de moda” y “atorada” del Mercosur. Se afirma que el Mercosur constituiría, hoy, más un obstáculo que un catalizador del desarrollo. Sería mejor, dicen, hacer que el bloque retroceda de unión aduanera a área de libre comercio, enfatizando la liberalización comercial y de inversiones con terceros, a ejemplo de lo que se propone la Alianza. La realidad no se corresponde con esta percepción.

LOS RESULTADOS DEL MERCOSUR SON POSITIVOS, CONCRETOS Y REALES

A pesar de la crisis del 2008, el desempeño del intercambio entre los países del Mercosur es superior al del comercio internacional: mientras los intercambios mundiales aumentaron un 13% en el periodo 2008-2012 (de USD 16,1 tri a USD 18,3 tri), el comercio intra-Mercosur creció más del 20%, de USD 40 bi a USD 48 bi. En 22 años de existencia, el valor del comercio intra-Mercosur creció más de 9 veces, mientras el intercambio del bloque con el resto del mundo se multiplicó cerca de 8 veces.

Para Brasil, el Mercosur es un importante instrumento de expansión de las exportaciones, sobre todo de manufacturados.

En el 2012, el bloque se erigió como el cuarto destino de nuestras mercaderías, detrás de la Unión Europea, China y Estados Unidos. Si consideramos el rubro de las exportaciones, la relevancia del Mercosur se destaca aún más: la industria brasileña encuentra en el Mercosur a su mercado externo más importante. Cerca del 90% de las exportaciones hacia el bloque fueron de manufacturados; hacia la UE, China y Estados Unidos los porcentajes representaron el 36%, el 5,75% y el 50%.

Gracias a los acuerdos de liberalización comercial firmados en el ámbito de la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi), ya existe libre comercio entre Brasil y casi todos los países de América del Sur.

En el caso de los miembros plenos del Mercosur, la reducción a cero de los aranceles aduaneros ya es efectiva para el 99,9 % de los productos con Argentina, para el 98,4% con Uruguay; para el 93,5% con Paraguay; y será del 91,9% con Venezuela, en el 2019. Con los otros vecinos, ya es del 99,9% con Chile; del 91,9% con Bolivia (previsión del 100% en el 2019); y llegará al 94,4% con Ecuador, al 99,8% con Perú y al 83,6% con Colombia, ese mismo año.

El Mercosur sigue comprometido no solamente con la eliminación arancelaria en la región, sino también con la negociación de acuerdos extrarregionales. La apertura de mercados, sin embargo, de poco servirá si no va acompañada de aumento de la competitividad de la producción nacional, lo que le permitirá al sector productivo brasileño poder aprovechar efectivamente el acceso logrado.

EL ÉXITO DEL MERCOSUR TAMBIÉN VA MÁS ALLÁ DEL TERRENO COMERCIAL

En la economía, crecen las inversiones productivas entre países miembros y asociados. La amplitud y la diversificación de las iniciativas empresariales en variados sectores de la actividad ponen de manifiesto la importancia que la perspectiva del mercado ampliado del bloque tiene para las decisiones de expansión, modernización e integración de las unidades productivas en los países miembros y en los países vecinos.

El Mercosur constituye la iniciativa más exitosa de integración profunda y amplia que jamás se haya emprendido en América del Sur. En los más de veinte años de progreso desde el Tratado de Asunción, logró incorporar la expansión sustentada del comercio a las dimensiones económica, social y ciudadana, consagrando un proyecto común de prosperidad compartida en la región.

En lo que se refiere a la reducción de las asimetrías entre los países miembros, el Mercosur dispone, desde el 2007, del Fondo para la Convergencia Estructural (Focem) –único mecanismo regional de financiamiento de América Latina con recursos íntegramente donados–, sin necesidad de pago de intereses o reembolso del capital principal. Los proyectos sometidos a consideración del Fondo deben fomentar la convergencia estructural, la competitividad o la cohesión social, en particular de las economías menores y regiones menos desarrolladas, y apoyar el funcionamiento de la estructura institucional y el fortalecimiento del proceso de integración.

Desde que comenzó a funcionar, se aprobaron 43 proyectos en un total de USD 1,38 mil millón (USD 961,8 millones pertenecientes al Focem). A ejemplo del Focem, la Alianza del Pacífico tiene la intención de constituir un Fondo de Cooperación –con un valor anunciado de USD 1 millón–, de los cuales corresponden aportes de USD 250.000 a cada país miembro.

La importancia del Mercosur para la región se observa, además, en la participación de la sociedad civil en el progreso de la integración. Desde el 2006, paralelamente a las Cumbres de Jefes de Estado, se realizan las Cumbres Sociales del Mercosur. La XIV Cumbre Social, realizada en Brasilia, en diciembre pasado, tuvo como temas principales la libre circulación de personas y el reconocimiento de diplomas escolares, inclusive universitarios, objetivos que constan en el Plan de Acción para el Estatuto de la Ciudadanía del Mercosur.

En lo que atañe a la libre circulación de personas, están vigentes en el Mercosur Acuerdos de Residencia, Acuerdo de Seguridad Social y el Estatuto de la Ciudadanía.

Todos estos avances reales y concretos en la construcción de un proyecto de integración profunda y multifuncional despiertan el interés no solamente de los Estados Asociados al Mercosur, sino también suscitan la aproximación de los demás países de América del Sur –por medio de adhesión formal (Venezuela y Bolivia)–, incorporación a acuerdos originados en el ámbito del Mercosur (Chile, Perú, Ecuador, Guyana y Surinam) y estrechamiento de las relaciones económicas y comerciales (Colombia).

Con Venezuela, el Mercosur pasó a integrar un área que representa en el 2012 cerca del 80% del PIB regional, 72% del territorio, 70% de la población, 58% de los ingresos de inversión extranjera directa y 65% del comercio exterior de América del Sur.

Estos números serán aún más significativos cuando se concluyan los procesos por los cuales Bolivia y Ecuador se conviertan en miembros plenos del bloque. La culminación exitosa, en Montevideo, el pasado día 11 de julio, de las negociaciones para el efectivo ingreso de Guyana y Surinam en la condición de países asociados también da fe del vigor del Mercosur.

El Mercosur constituye la iniciativa más exitosa de integración profunda y amplia que jamás se haya emprendido en América del Sur. En los más de veinte años de progreso desde el Tratado de Asunción, logró incorporar la expansión sustentada del comercio a las dimensiones económica, social y ciudadana, consagrando un proyecto común de prosperidad compartida en la región.

 

(*) Embajador del Brasil ante la ALADI y el Mercosur.

FUENTE: ULTIMAHORA.COM

 

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