Sábado, 25 Julio 2020 21:22

El Congreso chileno también despertó

Escrito por Santiago Toffoli (*)
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Se me hace complicado saludar con un “buen finde”: pandemia e invierno es una combinación casi tan horrible como sandalias y medias, o pizza y frutas. Pero el resumen no se rinde en ser sinónimo de fin de semana, que siempre es mejor que un lunes. El Congreso chileno se puso (al fin) a la altura de las circunstancias. Angela se viste de heroína en Europa.

Cachetazo a las AFP

El estallido social del año pasado en Chile debía tener su correlato en la agenda institucional. Este año, se debían celebrar los referendos correspondientes a la reforma constitucional, que fue el mecanismo encontrado por la dirigencia política chilena para dar respuesta a las demandas estructurales que fueron motor de las movilizaciones más grandes de la historia del país.

El pueblo chileno quiso discutir el modelo de raíz. Todos sus pilares fueron puestos en tela de juicio. Uno de ellos, es el previsional, gestionado por las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP).

Las AFP fueron ideadas por el Ministro de Trabajo de la dictadura de Pinochet, José Piñera. ¿Te suena? Es el hermano de Sebastián, el actual Presidente de Chile. Hay muchas derechas, pero no tantas. Básicamente, las AFP son entidades privadas que manejan los ahorros de los trabajadores chilenos. Al momento de jubilarse, ese es el dinero disponible como ingreso previsional.

Como parte de la panacea neoliberal, el modelo de AFP fue replicado en otros países. Aquí en la Argentina, las jubilaciones y pensiones estaban en manos de las AFJP, luego de una reforma introducida en el programa económico del menemismo.

Si bien el sistema de AFP es cuestionado desde hace muchos años en Chile, fue una de las demandas específicas de la ciudadanía al momento de salir a las calles. Las chilenas y los chilenos son rehenes de un sistema que los obliga a endeudarse para que sus hijos estudien y luego llegar a la vejez con pensiones que no alcanzan y que son el sustento de esa misma deuda.

Al inicio de la pandemia, el gobierno de Piñera ideó algunas medidas ad hoc para combatir la crisis. Se anunciaron canastas de alimentos para los sectores más vulnerables e ingresos extraordinarios para las clases medias. Flojo en la implementación de esas medidas, el gobierno otra vez tuvo que lidiar con la respuesta en las calles. Lo hizo como lo viene haciendo desde el año pasado: a través de los Carabineros.

Lo cierto es que la oposición chilena presentó este proyecto que fue aprobado este jueves y que autoriza a que las personas puedan retirar el 10% de los fondos ahorrados y que gestionan las AFP. Si bien hay algunas disposiciones que relativizan el impacto de esta Ley, hay dos cuestiones muy importantes a tener en cuenta.

En primer lugar, como dijimos, se empieza a discutir un pilar fundamental del modelo chileno implementado por Pinochet. Esto es inédito en la historia de Chile. La ley aprobada es histórica porque es el correlato institucional de demandas sociales planteadas por primera vez en 30 años. Dicho de otro modo, no es más que una derivación de la movilización social. Por primera vez, el Parlamento estuvo a la altura de las reivindicaciones populares.

Lo otro que hay que decir es que hubo varios legisladores oficialistas que votaron a favor del proyecto, en contra de la voluntad del Presidente. La coalición de Piñera, Chile Vamos, votó dividida tanto en Diputados como en el Senado. Esto habla del enorme consenso que hay en la sociedad chilena sobre el modelo de las AFP. El jueves por la noche, el Presidente se encontraba un dilema: promulgar la Ley o vetarla. Ahora, la pelota está de su lado. Sin embargo, hay que decir que algunos medios en Chile sostienen que el Presidente promulgará le Ley. No le queda mucho capital político para otra cosa.

Algunas cosas a tener en cuenta de aquí en adelante. El retiro del 10% no es la nacionalización del sistema educativo ni la erradicación del modelo neoliberal. Pero es un avance importantísimo. El sistema de AFP se encuentra herido y probablemente sea el primero de muchos golpes que terminen removiéndolo del modelo previsional chileno.

Por otro lado, la rebelión en las propias filas del Gobierno deja aún más aislado a un Piñera que se vio beneficiado por el aplaque de la movilización social debido a la pandemia, pero otra vez jaqueado por la mala gestión de la crisis. La aprobación de esta ley parece ser la antesala del proceso de reforma constitucional que puede cambiar el sistema político de Chile más de lo esperado.

Dejo un interrogante último, que se desprende de las votaciones en el Congreso. No hay una expresión partidaria que capitalice claramente el descontento social. No hay una identificación clara con la izquierda en estas movilizaciones, y tampoco hay un bloque cohesionado alrededor del Presidente. Qué sector político será el que encabece la transformación chilena, es una incógnita que sólo el tiempo podrá revelar.

“El acuerdo más importante desde la creación del Euro”

El Presidente de Francia, Emmanuel Macron, calificó de esta manera al acuerdo alcanzado esta semana por los 27 países de la Unión Europea en torno al rescate para la pospandemia. El fondo será de 750 mil millones de euros a través de la emisión de deuda. Es la primera vez que la UE acude al mercado de créditos para financiarse.

La discusión venía desde hace rato. Lo charlamos en este mismo resumen (VER ACÁ). Los países del Sur europeo, como Italia y España, reclamaban que la Unión destrabe fondos de rescate a las economías más golpeadas. Los denominados países frugales (Países Bajos, Austria, Suecia, Dinamarca), con otras realidades estructurales y con menos problemas en sus economías, planteaban que esta plata se otorgue como préstamos y que estén atados a la disciplina fiscal.

Finalmente, se acordó que el 52% de los fondos se reparte como subvenciones y el 48% como préstamos; una relativización de la mutualización de la deuda que fue lograda por los frugales.

El acuerdo necesitaba la firma de los 27 países de la Unión. Para ello, se activó el eje franco – alemán en la conducción política para la construcción del consenso. En un cambio de postura, sobre todo respecto de la crisis griega de hace una década, Angela Merkel se puso al frente de la propuesta de poner en marcha los mecanismos de solidaridad. Todos se endeudan para ayudar a los que más necesitan.

No es casualidad que el acuerdo haya sido destrabado durante la presidencia alemana del Consejo de la UE.  Tampoco es fortuito que se de en el marco del último mandato de Merkel antes de su retiro político. Y tampoco debemos olvidarnos que la pandemia hizo revivir los fantasmas de la fragmentación europea, en un contexto donde el euroescepticismo crece en aquellos países donde el coronavirus pegó más fuerte. Un segundo Brexit sería la sentencia de muerte para el proyecto europeo.

Es por esto que se concibe a este acuerdo como el salvavidas de la Unión. Quizás sea también la razón por la cual la canciller alemana se inclinó por la propuesta de los países del Sur. Sólo el impacto sobre la calidad de vida de los ciudadanos europeos dará las respuestas sobre la efectividad del acuerdo para salvar a la UE.

La concreción del acuerdo da el puntapié para plantear varias líneas de análisis. Primero, se refuerza la idea de la conducción franco – alemana del bloque. Segundo, Europa se fortalece a medida que el sistema internacional va mutando, en donde Estados Unidos endurece su discurso contra China y donde el multilateralismo flaquea por varios frentes. Tercero, la ‘solidaridad europea’ se puso en marcha. Habrá que ver si es una respuesta momentánea para la supervivencia del proyecto, o si responde a un cambio de actitud que permita pensar a las relaciones económicas internacionales de otro modo.

Ping Pong

Postergan (otra vez) las elecciones en Bolivia -->VER

Estados Unidos ordena el cierre del consulado chino en Houston-->VER 

¿De qué hablaron Donald y Vladimir?-->VER

Bonus

Ante la inusual campaña electoral en los Estados Unidos, donde Trump definió a los manifestantes como enemigo interno, donde Kanye West se postula a la presidencia, y donde se suspendió la convención republicana en Florida por el aumento de los casos de COVID, ahora se suma una iniciativa de republicanos que juntan fondos y hacen campaña contra el Presidente. Esto no es muy común en Estados Unidos. Hay algunos antecedentes en la elección de Nixon, allá por los 70’, cuando algunos demócratas llamaron a votar por él. Aquí hay una nota interesante explicando un poco el proceso de los republicanos contra Trump -->VER

Mientras escribo esto, veo que Recep Tayyip Erdogan, el Presidente de Turquía, encabeza las plegarias en Santa Sofía. Aquella majestuosa construcción ubicada en Estambul, fue reconvertida en mezquita, luego de ser basílica bizantina y museo. ¿Se trata de una deriva islamista de Erdogan? Imposible saberlo --> VER

Lo último, es más catarsis que otra cosa. Es culpa de las nuevas restricciones por la pandemia, no me juzguen. 

Se conoció un audio del Presidente paraguayo, Mario Abdo Benítez, en el cual reivindica al dictador Alfredo Stroessner. Fue sutil, en guaraní, pero no se pasó por alto. El mandatario de Paraguay se refirió a la canción “3 de noviembre”, creada para homenajear al “Único líder”, haciendo referencia a la fecha de su nacimiento-->VER

La derecha latinoamericana del siglo XXI es compleja, ¿no? Digo, porque no están proliferando discusiones en cuanto a los proyectos de país, a las cuestiones económicas, al ejercicio del poder político. Estamos volviendo a hablar sobre golpes de Estado, proscripciones, reivindicaciones oficiales a genocidas y torturadores. Brasil, Ecuador, Bolivia, Paraguay. La discusión política está encaminándose hacia lugares que no me gustan para nada. 

Hay que volver a recordar la importancia del camino que construyeron nuestras madres y nuestros padres para recuperar la política. Y sobre todo, para que los responsables de muertes, torturas y desapariciones no sean reivindicados, sino juzgados y condenados, por las instituciones o por la historia.

Nos leemos la semana que viene.

(*) Analista internacional de Fundamentar

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