Miércoles, 10 Marzo 2021 15:23

Promesas vanas de un amor

Escrito por Pedro Arrospidegaray (*)
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En este año electoral que comienza, muchos quieren borrar de la memoria social un vínculo político que tuvo un gran impacto en la vida de todos los santafesinos. Es nuestra intención aquí recordar esa relación y tratar así de impedir que los lobos se disfracen de ovejas.

A Miguel Lifschitz me tocó tenerlo cara a cara una sola vez para hacerle tan sólo dos preguntas inocentes. Aquí, y apenas comienzo, me permito irme por las ramas para luego retomar: estas simples preguntas que traigo a la memoria las realicé mientras su encargado de prensa me indicaba -a viva voz y con la mano firme en mi brazo- que ya no se harían más preguntas, como si tal cosa pudiera decidirlo quien responde. Lamentablemente, el periodismo rosarino está muy acostumbrado a ser “ordenado”, en ambos sentidos de la palabra.

Retomamos. Mi único encuentro con Lifschitz fue en medio de una grave inundación a poco tiempo de haber asumido y debo decir que su cara de agotamiento no se condice con la de alguien que tiene un diálogo productivo con la nación y recibe respuestas, recursos y soluciones. Pero estas son sólo impresiones y especulaciones mías. No prueba nada. Sólo es un dato de color que da contexto.

Mauricio Macri iba a convertir en autovías las rutas 33, la 34... ¡¡y la A012!! Lifschitz lo celebraba y no ocultaba su optimismo. El tiempo de la horrible confrontación kirchnerista había terminado.

¿Se acuerdan del Lifschitz sonriente como espectador del baile de Macri en su propia provincia (Venado Tuerto)? Se los refresco.

El 5 de enero de 2016, el entonces gobernador se reunió con el ministro de transporte, Guillermo Dietrich. En las crónicas periodísticas podemos leer: Lifschitz manifestó que el encuentro “fue muy productivo, ya que pudimos agotar una larga agenda de temas que habíamos propuesto, estuvimos viendo las prioridades para la provincia y nos llevamos algunas buenas noticias, compromisos y una perspectiva de trabajo conjunto. Recibimos el compromiso de terminar, en un plazo breve, las obras de circunvalación en el sur de la provincia, iniciar en el curso del año los trabajos para convertir la ruta A012 en autovía, avanzar en la conexión vial entre Santa Fe y Paraná, iniciar las obras en la ruta 33 y darle continuidad a los trabajos que comenzaron en la autovía de la ruta 34”. Lifschitz también valoró “la decisión del ministro de mantener los subsidios al transporte de pasajeros” ejerciendo “un control y una fiscalización mucho más efectiva”. Propuestas, buenas noticias, perspectivas y compromisos… 

El/la lector/a sabe que los subsidios al transporte -rosarino, principalmente- disminuyeron notablemente durante la gestión de Macri. También sabe que en la A012 nunca se empezó ningún trabajo para convertirla en autovía. Puro circo. Pero mientras el gobierno socialista de Lifschitz se hallaba muy cómodo dialogando de manera permanente con el gobierno nacional y con la prensa, los resultados no llegaban, como así tampoco el Poder Ejecutivo pagaba la deuda de coparticipación, no hacía obras viales, no hacía escuelas… no nada. Así como se caían las promesas de Macri al electorado (impuesto a las ganancias, Fútbol Para Todos, Conectar Igualdad, etc), también se caían las promesas hechas al ex intendente rosarino. El gobernador no dudó en efectuar nuevas concesiones con la firma del Pacto Fiscal en 2018 a cambio de nada. De nuevo: Propuestas, buenas noticias, perspectivas y compromisos…

El discurso vacío sobre el diálogo, los consensos y La República que unía a Cambiemos con el FPCyS en el imaginario de muchos votantes, terminó por desdibujar a este último y llevar al ciudadano a que, entre el original y la copia, opte por el original, provocando en 2017 una muy mala elección del Frente y metiendo sólo un diputado nacional: Luis Contigiani, convertido posteriormente en hijo no reconocido tras el debate por el aborto legal, seguro y gratuito.

Si eligiéramos ir en el tiempo hacia atrás, ¿cómo olvidar el voto positivo por parte de los diputados del Frente Progresista, Hermes Binner y Alicia Ciciliani, sobre el pago de todo lo que reclamaban los fondos buitre? Ese pago posibilitó más adelante el mayor endeudamiento externo del que se tenga memoria, llevó al posterior default y al consiguiente endeudamiento con el Fondo Monetario Internacional. “Errores” que el actual gobierno de Alberto Fernández está enfrentando en plena pandemia.

La defensa del voto de Ciciliani es para enmarcar. Miren.

¿Errores, dije? La toma irresponsable de deuda en moneda extranjera no fue una herramienta del macrismo pura y exclusivamente. El gobierno nacional de Mauricio Macri fomentó la toma de deuda en dólares de los gobiernos subnacionales. La mayoría de las provincias está sufriendo las consecuencias y reestructurando deudas en default. Provincias como Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos han logrado reestructurarlas, gracias en parte al éxito previo de la negociación nacional de Martín Guzmán y Alberto Fernández, pero aún restan provincias como Buenos Aires y Tierra del Fuego. Al tren del endeudamiento Lifschitz se quiso subir con la friolera de mil millones de dólares y el Senado Provincial le puso algún límite, habilitándole la mitad. Semejante endeudamiento, sumado a contrataciones sin control en el marco de la emergencia en seguridad, pases a planta flojos de papeles y otros gastos, trajo aparejado un desequilibrio en las cuentas públicas que, pandemia mediante, a Omar Perotti le llevó nada más y nada menos que un año en ordenar.

Pero Lifschitz no fue el único que le agarró el gustito al endeudamiento. La entonces intendenta de Rosario, Mónica Fein, intentó tomar deuda por 200 millones de dólares en 2017 (y lo volvió a intentar en 2018). La movida fue frenada por el Concejo local y principalmente por el bloque peronista. No hace falta recordar que sólo un año después el peso se devaluó notablemente, por lo que los rosarinos se salvaron de una situación muy compleja. El actual intendente Pablo Javkin debe agradecer que los opositores al gobierno que él integraba no aceptaron el convite y notaron los peligros que semejante endeudamiento podía conllevar.

Para terminar, debemos decirlo con todas las letras: el Frente Progresista fue absolutamente funcional a la política nacional de Mauricio Macri. En el caso de la detención arbitraria de Milagro Sala, por ejemplo, el silencio fue ensordecedor, colocando al entonces gobernador santafesino a la derecha de Rodríguez Saá. Y lo mismo puede decirse con respecto a la postura del socialismo en otros casos de persecución judicial con fines políticos. Nada nuevo. Tan sólo un refresco de cosas que todos vivimos pero algunos prefieren olvidar.

Yapa para los que se quedaron pensando en la canción desde que leyeron el título:

(*) Analista de Fundamenttar

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